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En mi radar

El otro desconfinamiento

Bárbara Anderson

Hace un año exacto en mi casa todos nos encerramos.
Llegó la pandemia. Ahora comienza el camino inverso
que requiere de la misma fuerza que la del confinamiento.

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Foto: Liliana Rosas para La-Lista.

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Hace justo un año, un 13 de marzo, en mi casa decidimos encerrarnos.

Tengo dos hijos pequeños, uno de 7 años que era ermitaño y no le gustaba ni salir a banqueta, porque siempre había cosas más fascinantes en los libros que devoraba tumbado en la alfombra de la sala. 

Otro, de 9 años con parálisis cerebral que enloquece cuando las ruedas delanteras de su silla de ruedas pisan la puerta de salida y lo veo cerrar sus ojos y sentir como el aire se mueve a su alrededor como él no puede hacerlo con su cuerpo. 

En segundo grado A, Bruno y en alguna parte, en algún grado del confuso y poco claro sistema de educación especial está cursando el mayor, Lucca. 

Retirar libros y todo el material de las aulas de Bruno antes de la Semana Santa adelantada que impuso la SEP. Buscar equipos de rehabilitación para montar en casa para que podamos darle terapias a su hermano en el “Quédate en casa”. 

Toda mesa se volvió escritorio, toda pantalla se convirtió en escuela, en redacción y en oficina. 

Hicimos un Tetris de horarios para quienes nos ayudan sobre todo con Lucca (su amada sombra y terapeuta) y las asistentes de la tarde. Él no puede hacer nada por sí mismo, para todo siempre hay alguien a su lado. Es la única persona que conozco que no sabe lo que significa estar un rato solo, nunca, jamás. 

Más protección al acceso en casa, consultas a los médicos amigos sobre cuidar y cuidarnos todos. 

Desde India, donde un científico maravilloso ha hecho cosas increíbles en el cerebro de Lucca (si algún día quieren conocerlo/nos un poco más, hay un libro con nuestras andanzas llamado “Los dos hemisferios de Lucca”) nos llegó una caja misteriosa. Era el último invento de Rajah Kumar, un Shycocan. Un aparato que limpia de virus el aire y evita contagios en espacios cerrados. El Shycocan nos ha mantenido durante todo este año dentro de una burbuja covid free, y ya se fabrica y vende por suerte en México.

El confinamiento escolar se acabaría tras el verano y ya llegamos al tercer trimestre del nuevo ciclo encerrados con ZOOM. 

En este tiempo, en este larguísimo año, Lucca aprendió a escribir con un botón rojo del tamaño de la palma de su mano que le da indicaciones a un abecedario en la pantalla de un iPad. Parecía imposible, ahora escribe y la pantalla le responde con una voz robótica pero ‘de él’. Y ayer dijo -escribió- que lo que más le preocupaba era el covid y llegar a estar enfermo. Y le preocupaba su mamá. Bruno descubrió que le gusta que le lea con voces distintas su colección de aventuras de ‘Los compas’. 

En este año raro, insólito, único, encerrado, absurdo, letal, doloroso, con filos de incertidumbre por todas sus esquinas cambié de trabajo, tomé la invitación de hacer este sitio maravilloso que es La-Lista, terminé de convencer con ideas editoriales a una marca británica para que sí confiara en una plataforma de contenidos que no era más que un montón de bulletpoints en un e-mail. 

Fuimos el primer sitio de noticias de México en pensarse, crearse y lanzarse en la pandemia. Lo que incluyó desde las entrevistas laborales al talentoso y versátil grupo de editores y reporteros que trabajan de lunes a lunes, como convencer a 38 columnistas que escriban sus opiniones debajo de este logo con llamativo plumón amarillo. 

Empezamos a producir material desde el 1 de diciembre para que el 4 de enero estuviera todo lleno de notas propias y del diario importado que nos confió sus artículos para México. 

Han pasado 75 días donde logramos llegar a ocupar un espacio y estoy orgullosa de él.

El desafío de lanzar “un nuevo medio que sirva como antídoto contra la polarización y moldee la conversación” ya está cumplido. 

Este es mi último Editorial por estos rumbos. 

Ahora, al revés que hace exactamente un año me toca salir: necesito terminar de leerle a Bruno sus libros de aventuras. Lucca tiene muchas cosas encerradas dentro de sí para que desde su botón rojo me las suelte por primera vez y sepa no solo lo que le preocupa sino también que lo hace feliz. 

Hoy empieza el ‘desconfinamiento’ de mi agenda, de mis horas, de mis tardes, de los fines de semana que no he podido tener con ellos. 

Vendrán más desafíos. Seguiré muy de cerca La-Lista y espero que ustedes también, porque este sitio nació en malos tiempos pero con muy buena estrella.

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