La brecha entre ricos y pobres en EU es obscena; así es como se puede arreglar
Una protesta de Amazon en Nueva York. "Increíblemente, las dos personas más ricas de Estados Unidos, Jeff Bezos y Elon Musk, ahora poseen más riqueza que el 40% inferior de los estadounidenses juntos". Fotografía: Kena Betancur / AFP / Getty Images

Estados Unidos no puede prosperar y mantenerse como una vigorosa democracia cuando tan pocas personas tienen tanto, y tantas personas tienen tan poco. Aunque muchos de mis colegas en el congreso deciden ignorarlo, el problema de ingresos y desigualdad de riquezas es una de las crisis morales, económicas y políticas a las que nos enfrentamos, y tenemos que combatirla.

La desafortunada realidad es que nos movemos rápidamente hacia una sociedad oligarca, donde un puñado de multimillonarios tiene riquezas enormes y el poder, mientras que las familias trabajadoras sufren de una manera que no habíamos visto desde la Gran Depresión. Esta situación se ha exacerbado por la pandemia.

El día de hoy, la mitad de nuestra población vive de sueldo en sueldo, 500,000 de las personas más pobres entre nosotros no tienen hogar, millones se preocupan por los desalojos, 92 millones no tienen seguro o su seguro no es suficiente, y familias en todo el país se preocupan sobre cómo van a alimentar a sus hijos. El día de hoy, una generación de jóvenes entera acarrea un escandaloso nivel de deuda estudiantil y se enfrenta a la realidad de que su estándar de vida será menor que el de sus padres. Y lo más obsceno es que los estadounidenses de bajos ingresos ahora tienen una esperanza de vida 15 años menor que la de los ricos. La pobreza en Estados Unidos se convirtió en una sentencia de muerte.

Mientras tanto, las personas en la cima jamás habían estado tan bien. El 1% ahora posee más riquezas que el 92% de abajo, y los 50 estadounidenses más ricos poseen más riqueza que la mitad de la sociedad de Estados Unidos, es decir, 165 millones de personas. Mientras que millones de estadounidenses han perdido sus trabajos y fuentes de ingresos durante la pandemia, durante el último año 650 multimillonarios vieron crecer sus riquezas por 1.3 billones de dólares.

La creciente brecha entre los ultraricos y todos los demás no es nada nuevo.

Durante los últimos 40 años ha habido una transferencia masiva de riquezas desde la clase media y las familias trabajadoras hasta los más ricos del país.

Increíblemente, los dos hombres más ricos de Estados Unidos, Jeff Bezos y Elon Musk, tienen más que el 40% de hasta abajo.

Si la desigualdad de ingresos no se hubiera disparado durante las últimas cuatro décadas y se hubiera mantenido estática, el trabajador promedio en Estados Unidos ganaría 42,000 dólares más en ingresos cada año. En su lugar, mientras los directores ejecutivos corporativos ganan 300 veces más que el promedio de sus empleados, el trabajador estadounidense promedio ahora gana 32 dólares a la semana menos que hace 48 años, después de ajustes por inflación. En otras palabras, a pesar de los grandes progresos en tecnología y productividad, los trabajadores ordinarios de hecho han perdido terreno.

Combatir la desigualdad de ingresos y riquezas no será fácil, porque lucharemos contra algunas de las entidades más poderosas y mejor financiadas del país, incluyendo a Wall Street, la industria de los seguros de salud, las compañías farmacéuticas, la industria de los combustibles fósiles, y el complejo de la industria militar. Pero tiene que hacerse. He aquí algunas cosas que el Congreso y el presidente pueden hacer en el futuro cercano.

Tenemos que aumentar el salario mínimo de 7.25 dólares por hora, hasta por lo menos la decente cantidad de 15 dólares por hora. Un empleo debe sacar a los trabajadores de la pobreza, no mantenerlos ahí.

Tenemos que facilitar, no dificultar, que los trabajadores se unan a los sindicatos. El incremento masivo de la desigualdad de ingresos y riquezas puede vincularse directamente con el declive en los miembros de los sindicatos en el país.

Tenemos que crear millones de empleos bien pagados en la reconstrucción de nuestra debilitada infraestructura, nuestros caminos, puentes, plantas de tratamiento, desagües, alcantarillas, presas, escuelas y viviendas asequibles.

Tenemos que combatir el cambio climático con la transformación fundamental de nuestro sistema de energía, lejos de los combustibles fósiles y hacia la eficiencia energética y las energías renovables, lo que también creará millones de empleos bien remunerados.

Tenemos que hacer lo que virtualmente todos los otros países desarrollados hacen al garantizar los cuidados de la salud a todas las personas como derecho humano. Aprobar un programa como Medicare for All terminará con lo absurdo que es pagar el doble por cuidados a la salud que las personas de otros países, mientras millones de estadounidenses no tienen seguro o tienen uno deficiente.

Tenemos que asegurarle a todos los jóvenes, sin importar ingresos, el derecho a la educación de calidad, incluyendo la universidad. Y eso significa crear instituciones públicas libres de colegiaturas, y reducir sustancialmente la deuda estudiantil para las familias trabajadoras.

Y sí. Tenemos que hacer que las personas más ricas y las corporaciones más lucrativas en el país comiencen a pagar la cantidad justa de impuestos.

La creciente desigualdad de ingresos y riquezas no es sólo un problema económico. Llega hasta los fundamentos de la democracia estadounidense. Si los ultraricos se hacen mucho más ricos mientras millones de personas trabajadoras ven cómo declina su estándar de vida, la confianza en el gobierno y en las instituciones democráticas se desvanecerá, y aumentará el apoyo del autoritarismo. No podemos permitir que eso suceda.

Bernie Sanders es senador de Estados Unidos por Vermont.