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La gente renuncia a sus trabajos en números récord. Las compañías deberían tomar nota y tratarla mejor

Arwa Mahdawi

La escasez de trabajo está provocando un gran desorden. Tal vez los empleadores deberían considerar algo más radical: pagarle más a la gente y explotarla menos

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Agentes de bolsa en Nueva York… Algunos trabajadores bien pagados están dejando sus trabajos porque la pandemia cambió sus prioridades, o porque están agotados. (Poses de modelos) Foto: Tetra Images/Getty Images/Tetra Images RF

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¿Tienes un grado académico? ¿Veinte años de experiencia en tu campo? ¿La capacidad de dejar todo para contestar los email del trabajo? ¡Genial! Entonces cumples todos los requisitos para un trabajo de bajo nivel que paga salarios miserables. Pero necesitas pasar por mil entrevistas y escribir una carta de agradecimiento después de cada una para tener la oportunidad de obtenerlo, por supuesto.

Esa es una reflexión, solo un poco exagerada, de lo que el mercado laboral busca desde hace tiempo. Los salarios están estancados desde hace décadas. Las compañías exigen más y ofrecen menos: el poder está en las manos del empleador. Ahora, al menos en Estados Unidos, la balanza de poder puede cambiar. La gente está dejando sus empleos en números récord. Casi 4 millones de estadounidenses dejaron su trabajo en abril: el número más alto desde que el gobierno empezó a llevar un registro de las renuncias laborales en diciembre de 2000. Mientras tanto, en Reino Unido, mucha gente está pensando seriamente en renunciar. Un estudio encontró que el 38% de los empleados están buscando un cambio de rol el próximo año.

Las razones para renunciar varían. Algunos trabajadores bien remunerados están dejando sus trabajos porque la pandemia cambió sus prioridades o porque están agotados. Otros trabajadores renuncian porque los beneficios que el gobierno introdujo durante la pandemia significa que no están obligados a arriesgar su salud en un trabajo precario que les ofrece cacahuates para sobrevivir. Cualquiera que sea la motivación, el resultado es el mismo: la escasez de trabajo está provocando muchos problemas. American Airlines canceló cientos de vuelos en parte por la escasez de trabajadores entre sus vendedores. Los restaurantes en ambos lados del Atlántico están batallando para encontrar suficientes trabajadores para volver a abrir.

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No soy economista, pero parece que una forma de acabar con la escasez laboral es pagando más y tratando mejor a la gente. Algunos empleadores más visionarios están tratando esta estrategia poco común. Sin embargo, la mayoría de las compañías parece que solo exigen al gobierno que cree las condiciones que les proporcione su cuota de trabajadores desesperados y de fácil explotación. El grupo de cabilderos más grande de Estados Unidos, por ejemplo, está tratando de presionar al gobierno para que acabe con los beneficios de los desempleados.

En un mundo que tiene como fetiche la productividad, renunciar da mala reputación. Pero la pandemia ha dejado claro que nuestro modelo actual de trabajo no está funcionando, y que tu trabajo no define quien eres. Los grupos de cabilderos tal vez puedan hacer que regrese la gente a trabajar, pero les va a costar más trabajo cambiar la forma de pensar de la gente al respecto.

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