Sonny Chiba pierde su última batalla
Zinemátika

Escribió por una década la columna Las 10 Básicas en el periódico Reforma, fue crítico de cine en el diario Mural por cinco años y también colaboró en Reflector, la publicación oficial del Festival Internacional de Cine en Guadalajara. Twitter: @zinematika

Sonny Chiba pierde su última batalla
Foto: Wiki Commons

Mentir sobre los muertos es fácil; de hecho, el encabezado simple sería “Fallece estrella de Kill Bill” pero, además de inexacto, sería reducir la prolongada trayectoria de Sonny Chiba a un solo fragmento capturado por un director famoso.

Años antes de que Bruce Lee pusiera de moda en Occidente las artes marciales, Chiba ya era una leyenda viviente en su natal Japón, donde destacó no solo como actor, sino también como deportista. De hecho, pudo formar parte del equipo de gimnasia olímpica de su país, pero una vieja lesión producto de su trabajo como albañil se lo impidió.

El entonces joven atleta no se rindió. Se puso a las órdenes del legendario sensei Masutatsu Ōyama, de quien aprendió todos los secretos del karate. Chiba dominó otras artes marciales, como el judo, el ninjutsu, el kendo y el shorinji kenpo, una versión japonesa del kung fu.

También sería mentir decir que sus cintas tenían grandes pretensiones artísticas. Descubierto por un buscador de talentos de la productora Toei, hizo su debut en la pantalla grande con la cinta La Invasión de los hombres de Neptuno (1961), cuyo gran éxito comercial impulsó su carrera.

Su consagración llegaría más tarde, con la saga The Streetfighter, lanzada durante la década de los 70. A diferencia del papel de héroe-filósofo realizado por Bruce Lee en la mayoría de sus películas, Chiba no tenía problemas morales en hacerle favores a la Yakuza, ofrecerse como mercenario o pelear por dinero.

Con el paso del tiempo, las cintas de la saga se hicieron de culto y consiguieron adeptos en todo el mundo, incluso un famoso cinéfilo llamado Quentin Tarantino. De hecho, el famoso monólogo inspirado en Ezequiel 25:17 entonado por Samuel L. Jackson en Tiempos Violentos (1994) fue copiado literalmente de la cinta El Guardaespaldas (1973) y muchas de las batallas épicas, diálogos y encuadres de Tarantino están inspirados en las películas de Chiba.

La colaboración entre ambos era algo lógico, y se dio en 2003, cuando el histrión japonés interpretó a Hattori Hanzo, sensei de la Novia y fabricante de espadas, en Kill Bill Vol. 1. Otras cintas de gran presupuesto, como Fast and Furious Tokyo Drift (2006), contaron con su talento.

“Lo que hago como una estrella de películas de acción es lo que cualquier actor debería hacer. La acción es drama. Si no podemos hacer que la audiencia ría, sonría o llore con nosotros, no somos actores”, señaló en algún momento el actor, orgulloso de su carrera en el popular género.

A lo largo de su trayectoria, Sonny Chiba participó en más de 175 películas con diálogos cortos y dejando que sus puños y pies hablaran por él. Con su fallecimiento, el cine pierde a una verdadera leyenda dentro y fuera de la pantalla de plata. Descanse en paz.