Salvados. Del verbo: ellas los salvan
Decidencias

Escritora y periodista independiente. Feminista. Ha publicado en medios como Chilango, Animal Político, Emeequis, Quién, Cambio, Esquire, entre otros. Coautora de Amar a madrazos, Los Nadie, A mí no me va a pasar y Siempre estuve en riesgo. Twitter: @baronesarampant

Salvados. Del verbo: ellas los salvan
Foto: Pixabay

Todo se trata de personajes. Los protagónicos de tu vida. Los secundarios. A los que les damos el sí en el casting de entrar en la cotidianeidad de una relación donde pasan hasta el clóset de tu casa y de tu vida.

En este casting llamado vida yo siempre trato de fijarme muy a fondo en las características de los personajes. Claro que soy obsesiva. Tanto que a veces puedo ver los finales de la historia y entonces doy dos pasos hacia atrás, sobre todo pensando en la violencia.

Podría parecer muy extremo pero no lo es. Si contamos las historias de separación que conocemos, muchas mujeres se separan de verdaderos monstruos. La pregunta que yo me hago es: ¿no lo viste? ¿No viste que esa persona a la que decidiste amar con todo tu corazón tenía un potencial de monstruo? 

Y también lo he escuchado: nunca lo vieron venir. 

Estábamos acostumbrados a las narrativas donde los hombres salvan a las mujeres, pero ya no. Las narrativas están cambiando. Las mujeres ser perciben y se viven diferente y ¿los hombres? ¿Alguien le dio descargar a la actualización de los hombres de estos tiempos?

No fue una coincidencia. Vi dos series de televisión al hilo que me parecieron tener una característica en común: ellas, las protagonistas, van salvando a los personajes masculinos.

No diré el nombre de las series para no causar spoilers. La cosa es sencilla, si ya viste la serie, tal vez descubras de qué serie se trata y pues si no la has visto, igual te cae el veinte cuando la veas. 

De primer momento, quiero decir que no me molestaron las series y las disfruté, solo quiero apuntar a ese pequeño-gran detalle del salvamento.

Lo que sucede en las series es digno de un café y discusión. Porque tal vez soy yo y mi mirada parcial, tal vez no. 

En una de las series hay un personaje masculino encantador, pero es un desastre. Ella, la protagonista, tiene una vida exitosa y aunque se muestra fuerte, está pendiente de él, de salvarlo, de empujarlo a otra parte en su vida. Lo que destaco en esta situación es que no, el papel de las mujeres no es acarrear a los hombres con este tipo de responsabilidad que dan los vínculos y las relaciones.

En la otra serie, el personaje masculino está dotado de actitudes machistas y misóginas. Hay una separación y la abogada le recomienda ir a un curso de nuevas masculinidades porque eso da puntos. ¿Da puntos? ¡Sí! Como recomendación o no, pues eso siempre dará puntos aunque no sea auténtico. 

Por eso hay tanta bronca con la exhibición de ser feministas o estar en deconstrucción. Por ejemplo, haciendo una investigación sobre las horas que las hombres destinan a las labores de cuidados y las labores del hogar, descubrí un estudio que reveló que hay un aumento considerable en la participación de los hombres, ellos lo comparten muy orgullosos, peeeero el truco aquí es que si se mide las horas de las mujeres destinadas a las mismas labores, aun con el aumento de la participación de los hombres, pues no, el avance no es representativo para hablar de tiempos iguales. 

Entonces, los hombres piensan que están haciendo mucho y lo cacarean, pero realmente no se imaginan el trabajo que hay que hacer para hablar de verdadera igualdad –en las labores de cuidado y del hogar– y en otras muchas cosas.

Otra cosa que me sorprendió en una de las series, y que es verdad, es la disposición de las mujeres a querer de vuelta, a aceptar. Entonces, ¿se dan cuenta de esta posibilidad maravillosa y arma-de-dos-filos?

Vuelvo al tema. Me sorprende que las narrativas de nuestros tiempos vayan haciendo a las mujeres el personaje que salva, que atiende, que espera cosas. Tiene algo de realidad, por supuesto, pero en algunos momentos siento que no es justo. Si venimos huyendo de pretender ser salvadas como princesa de cuento, no pongan a los hombres en la torre, en la mazmorra, en los lugares comunes que implica ser salvados. No creo que el papel de las mujeres sea la conmiseración y la condescendencia. 

Vuelvo al tema: estamos esperando grandes protagonistas. Todavía siento que no sabemos cómo serán las siguientes narrativas, pero también creo que podemos estar por descubrirlo.

Ahora sí, ¿saben de qué series les estoy contando?