Cura y feminicidios
FrancoTirador

Nacho Lozano es periodista y autor. Ha sido reportero y presentador de noticias para radio, televisión e internet desde hace dos décadas; editor y columnista en diversos medios impresos nacionales e internacionales. Es presentador de Noticias Telemundo. Twitter: @nacholozano

Cura y feminicidios
Foto: Thayne Tuason

Se llama Lázaro Hernández. Vayan ustedes a saber qué preparación le dieron (si es que la tuvo) en qué seminario y bajo qué preceptos, pero el fin de semana pidió que se mataran mujeres. Es sacerdote en Monclova, Coahuila, y esto dijo sobre el derecho de las mujeres a interrumpir el embarazo que avaló la Corte hace unos días:

El aborto está legalizado y todo mundo muy contento (sí, sobre todo las mujeres, porque fue su batalla, su lucha, su resistencia), vamos a matar a todos los niños porque nos estorban”.

Perdón, pero seguí las sesiones de la Corte y ningún Ministro votó a favor de que mataran a los niños porque nos estorban. ¿Quién en México volvió derecho el matar “a todos los niños porque nos estorban”? Nadie, pero el demonio dentro de este cura lo siguió poseyéndolo:

“Y sin embargo, lo destruimos (se refiere al producto antes de las 12 semanas de gestación), desde el vientre de la madre. ¿Por qué no matamos a la mamá (sí, leyeron bien, les pregunta a los feligreses en misa lo que acaban de leer), que tampoco ha de servir para nada (así como lo leen)?

Una mujer que aborta “ya no sirve para nada”, según este hombre. Algo muy parecido han dicho los feminicidas confesos cuando los interrogan, lo que me parece peligroso viniendo de un sacerdote y diciéndolo en una tribuna tan influyente como el altar de una iglesia católica. O sea que en el cerebro de este señor las mujeres solo “sirven” para tener hijos, para nada más. 

Sus dichos no deberían quedar impunes. Una mujer que aborta merece nuestro respeto, porque abortar no es una decisión en circunstancias fáciles, no es algo que las mujeres disfruten, no es un deporte, y esa decisión se toma en muchas circunstancias, por causas diversas, desde la falla de un anticonceptivo, hasta violaciones y esclavitud sexual. 

Esto se pone peor:

“¿Por qué no matamos a la mamá que tampoco va a servir para nada? Una mujer que aborta ya no sirve para nada, está hueca (hueca su cabeza suya de usted, señor), moral, física y psicológicamente (habló el humanista). Una mujer que siempre va a estar amargada (espejito, espejito), que a lo mejor no va a poder tener hijos y entonces le va a reclamar a Dios”.

En el país en que mataron a 10 mujeres al día en 2020, en que los feminicidios quedan impunes en más del 90% de los casos, este padre haciendo apología de esos crímenes de odio.

Podemos o no estar de acuerdo con las leyes, con los derechos, en este caso de las mujeres a interrumpir su embarazo, a la salud, a la reproducción, pero una cosa es que el padre Hernández no esté de acuerdo con que una mujer aborte y otra muy distinta es que pida que la maten porque no piensa como él. 

Todos conocemos a por lo menos una mujer que ha abortado. Junto a nosotros seguramente hay mujeres que ya han pasado por eso y nosotros no lo sabemos (ellas no tiene por qué decírnoslo). Ellas son parte de nuestros países y han conquistado esos derechos. Sin ustedes, mujeres, los países fracasan. Si les va mal, a todos nos va mal. Las mujeres que han abortado son líderes comunitarias, artistas, trabajadoras, desempleadas, monjas, políticas, empresarias, policías, doctoras, bomberos, jueces, trabajadoras, migrantes, en fin, no son huecas. Y no, no son mujeres amargadas y sí, sí, si vuelven a tener hijos.

Para ser Franco me gustaría saber qué opinan de esto el Arzobispo Primado de México y el papa Francisco. ¿Están de acuerdo con lo que piensa este hombre y con lo que sigue haciendo en la iglesia de San Juan Bautista de La Salle?