¿A quién necesitamos?
Ciudadano Político

Provocador de ciudadanos, creador de espacios de encuentro y conocimiento. Exservidor público con ganas de regresar un día más preparado. Abogado y politólogo con aspiraciones de chef. Crítico de los malos gobiernos y buscador de alternativas democráticas. Twitter: @MaxKaiser75

¿A quién necesitamos?
Foto: Pixabay

Uno de los gurús más famosos del mundo, en el tema del desarrollo personal, bestseller internacional y autor de uno de los podcasts más escuchados del mundo, Jay Shetty, afirma que las personas olvidamos cuatro aspectos fundamentales cuando pedimos un consejo: la competencia, el aprecio, la personalidad y la consistencia. Es decir, cuando pedimos consejo, afirma Shetty, debemos tener claro si lo que requerimos es experiencia técnica y guía práctica (competencia), si lo que necesitamos es un apapacho (aprecio), si buscamos a quien tenga la capacidad de ponernos en nuestro lugar y mostrarnos el camino (personalidad) o requerimos de alguien que nos ayude a mantener el rumbo y la disciplina (consistencia). Cometemos el error de pedir un consejo técnico a quien no tiene mas competencia que nosotros, o un apapacho a quien podría ayudarnos a resolver un problema muy complejo, por su gran experiencia. Nos equivocamos cuando confundimos una crítica sincera y la desechamos por orgullo, y también cuando descartamos el rumbo señalado, solo porque alguien más te lo recordó. Así, parece sensato tener a nuestro alrededor distintas personas: unas muy competentes, otras muy cariñosas, otras fuertes y otras consistentes, para recurrir a ellas, en los distintos momentos de nuestras vidas. 

Pero esta no es una columna de desarrollo personal, ni yo soy el más indicado para dar consejos sobre ese tema. Se me ocurrió que era una buena manera de preguntarnos a quién o a quiénes necesitamos para corregir el rumbo del país. ¿Requerimos de competencia, de sensibilidad, de personalidad o de consistencia? Es decir, si pudiéramos escoger la característica más importante de la siguiente persona que dirigirá el rumbo del país ¿La escogeríamos por su competencia técnica? ¿La escogeríamos por su sensibilidad para entender los problemas de los mexicanos? ¿La seleccionaríamos de aquellas personas con más carácter y personalidad? ¿O buscaríamos a la persona más consistente, capaz de mantener el rumbo, a pesar de las tempestades de la política? 

Tal como en las relaciones personales, es imposible encontrar a una persona que junte las cuatro características. Sería increíble tener un amigo que fuera competente en todo, completamente sensible, con una personalidad a prueba de balas, y 100% consistente, para pedirle todos los consejos que necesitamos, todo el tiempo. También sería increíble tener un presidente así. Uno que lo reúna todo. Pero, desafortunadamente, ese no existe. 

Pero, quizá, lo que parece sensato para nuestra vida personal también lo sea para la política. Me explico. ¿Si en lugar de buscar al político perfecto nos ocupamos de armar al grupo ideal, para reconstruir el país? Es decir, juntar a un grupo de mexicanas y mexicanos muy competentes para los temas más relevantes, acompañados de otras personas sensibles que entiendan las necesidades más apremiantes de los ciudadanos y sean capaces de acercarse a ellos con empatía, acompañados por otro grupo de seres con personalidad recia y valiente que sean capaces de tomar decisiones difíciles, complementados por otro grupo de individuos que se encarguen del rumbo, la consistencia y la disciplina. 

Así, no se trata de la búsqueda del ser imposible, sino de la construcción del equipo ideal que pueda generar esperanza, sinergia, corresponsabilidad y un país en el que quepamos todos. 

Si te pareció sensato el principio de este texto para aplicarlo en tu vida, en tu familia o en tu empresa, pero te pareció demasiado idealista y romántico para la política, quizá es solo un tema de escalas. Solo te pido que pienses en la alternativa: esperar, con los ojos cerrados, otra vez, que el próximo presidente salga mejor que sus antecesores.