Alicia, el multiforo de las maravillas
Archipiélago Reportera cultural egresada de la ENEP Aragón. Colaboradora en Canal Once desde 2001, así como de Horizonte 107.9, revista Mujeres/Publimetro, México.com, Ibero 90.9 y Cinegarage, entre otros. Durante este tiempo se ha dedicado a contar esas historias que encuentra a su andar. Twitter: @campechita
Alicia, el multiforo de las maravillas
Foto: Facebook Foro Alicia Multiforo Alicia

“Cuando llegue a casa debo de escribir un libro acerca de este lugar”.

Alicia de Lewis Carroll

En el mero Día de los Inocentes comenzó a rumorarse sobre el cierre del Multiforo Cultural Alicia, recinto que desde hace 26 años ocupa el predio de avenida Cuauhtémoc 91-A, en la colonia Rockma, tal como rezan los carteles del mítico espacio.

Un lugar que antes fue taller mecánico y al que Nacho Pineda le echó el ojo en cuanto lo vio en renta. Ahí estaba el sitio que iba a reparar a la banda de su alma de la falta de espacios y oídos. No estaba solo, se formó el colectivo de “Los Alicios” y al poco tiempo ya tenían las consolas, los muros en tonos neón y a Andrés Mario Ramírez como diseñador, era un recién egresado de la universidad que empezó a idear la imagen del nuevo garito, se inspiró en las bardas de los toquines en su natal Tlalnepantla, pero sin dar mayor prioridad a una u otra agrupación, se trataba de ser equitativos, así que a todos los anunciaban con la tipografía llamada impact, usaron los colores de tinta y papeles que habían en la imprenta de don Lorenzana.

Fue una odisea que, al principio, el propio Andrés pensó que duraría unos meses, a lo mucho un par de años y ahora, al mirar hacía atrás, se descubre como parte medular del Alicia, cuenta que en una semana llegaron a tirar 4 mil carteles distintos.

Al platicar con Nacho sobre ese anuncio que sacudió a propios y extraños, dijo que era algo que ya tenían en mente. Las finanzas del lugar se encuentran sanas, a pesar de los trancazos –como un recibo de luz en pleno confinamiento de 7 mil pesos–, el Alicia ha sabido adaptarse.

Pero ya desde el aniversario 25, Nacho pensaba volver a casa para escribir un libro sobre lo que han vivido, aprovechando que la memoria y el corazón mantienen el recuerdo fresco, sin embargo, lo había postergado por el espíritu del lugar, la entrega de los músicos y los parroquianos, un vicio que había sido difícil dejar.

Ahora, en el año que cumplirá 27, pensó que era el momento, ya que como buena rockera llega a la edad ideal para convertirse en leyenda.

Al buscar a otros personajes que han sido parte del Multiforo Alicia, Andrés Mario Ramírez recuerda con cariño el impacto de la imagen gráfica del Alicia, no solo anunciando los toquines, también sus campañas sociales. Se le pone la piel de gallina al contar que cuando estaba repartiendo materiales en una de las primeras marchas para exigir la aparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, una señora sacó de su bolsa de mandado su propio cartel y era justo del Alicia.

Dentro de las varias causas, Alicia no podía hacerse ojo de hormiga con la lucha feminista, la legislación del aborto, así como el derecho a ocupar todos los espacios que antes solo estaban pensados para hombres. Así lo recuerda Marisol Mendoza, integrante de la colectiva Musas sonideras. Ella cuenta que la primera vez que fue al multiforo iba acompañada de su papá, quien era el mero mero de Sonido Duende, de ahí le entró la curiosidad y se ánimo a levantar la mano para tener una fecha, Nacho acepto y se armó el bailongo. A partir de ese momento, las Musas sonideras comenzaron a sonar en otros lugares y eso, para ella, simplemente no se olvida.

El Dr. Alderete, diseñador e integrante de Sonido Gallo Negro, también recordó cuando, recién llegado de Argentina, se encontró con Alicia. Ahí comenzaron a esbozar su propio grupo y tocaron sin tener claridad en el nombre, género, futuro…

Son un montón de historias. Nacho recuerda aquella vez que los Jaguares querían tocar, pero antes él ya había apalabrado fecha con otro cuate y, con la pena, les dijo que no, que pensaran en otro día. Al final, el cuate era del equipo de Jaguares y pudieron tocar en el día y hora que planeaban, de ahí se corrió la voz y se ganó el respeto de las bandas.

Ahí también empezó Panteón Rococó. Se presentó Manu Chao y la armó en grande. Albert Plá literalmente hizo aullar al público. Tantos y tantos momentos que ahora se viven de otra manera por la pandemia. Si tienen una banda, quedan 11 meses por delante para sumarse a esos carteles legendarios. O pueden animarse para ir a brincar y bailar como si no hubiera mañana.