La información no financiera de las empresas
Finanzas sustentables

Economista ambiental, se ha dedicado durante más de tres décadas a las finanzas sustentables. Desarrolló la calificación ambiental social y de gobierno corporativo (ASG) de las empresas en Bolsa para la creación del Índice de Sustentabilidad de la Bolsa Mexicana de Valores en 2011. Actualmente dirige la calificadora ASG Ecovalores, es parte del Comité de Sustentabilidad de BIVA y del grupo promotor de la Banca Ética Latinoamericana.

Twitter: @Luisamontes

La información no financiera de las empresas
El acuerdo para detener la deforestación, firmado en la COP, contó con el apoyo de 105 países. Foto: Jonne Roriz / EFE.

Los problemas que estamos enfrentando como humanidad, además del Covid-19, como el cambio climático, la escasez de agua, la pérdida de biodiversidad y suelos fértiles, el exceso de plásticos y la contaminación atmosférica por nombrar algunos, han obligado a todos los sectores de la economía a actuar de forma decisiva. En noviembre del año pasado en la 26ª Conferencia de las Partes del Convenio de Cambio Climático (COP26), la participación del sector privado y en particular del sector financiero fue fundamental.

Ante la lentitud para alcanzar acuerdos por parte del sector gubernamental, el sector financiero ha jugado un papel alentador. En Glasgow más de 450 instituciones financieras y 130 administradores de activos se han comprometido no solamente a medir las emisiones de sus carteras sino ha realizar los cambios necesarios para llegar al cero neto en sus carteras de inversión para el 2030. Con ello, si el sector financiero empuja al resto de la economía el 1.5º de crecimiento de temperatura parece alcanzable, con lo que podremos evitar las peores consecuencias del cambio climático.

Para ello se requiere información no financiera que sea relevante, comparable y certera y es aquí donde tanto las instituciones financieras como las empresas tendrán que ponerse de acuerdo.

El desarrollo y reporte de información no financiera, es decir, del desempeño ambiental, social y de gobierno corporativo (ASG) de las empresas se ha desarrollado en México capitaneado más por las empresas que por los inversionistas, a diferencia de mercados más desarrollados como Estados Unidos o Europa.

En México fueron las empresas multinacionales mexicanas y extranjeras las que empezaron a realizar reportes de sustentabilidad, algunas hasta 10 años antes de que la Bolsa siquiera pensara en el desarrollo del índice de sustentabilidad en el 2010. Empresas como Peñoles, Arca Continental o WalMart ya publicaban reportes de sustentabilidad desde el principio del milenio. Los inversionistas mexicanos empezaron a analizar esta información hace apenas unos años. No fue sino hasta el 2018 que 52 inversionistas institucionales se declararan a favor de la divulgación ASG en México, afores, compañías de seguros, operadoras de fondos de inversión, asesores de inversión y bancos de desarrollo reconocieron públicamente que la información ASG constituye una fuente importante para el análisis de inversión y la eficiente asignación de los recursos.

¿Pero como reportar el desempeño ASG de forma que la información sea homogénea y comparable? La mayoría de las empresas utilizan el marco del reporte del Global Reporting Initiative (GRI) que sugiere partir de los temas materiales (relevantes) para todos los grupos de interés, clientes, proveedores, inversionistas, gobierno, etcétera y sugiere temas materiales generales y por sector. Aproximadamente al mismo tiempo surge el Carbon Disclosure Poject (CDP) que comunica a los inversionistas el progreso de las empresas en cuanto a sus gases de efecto invernadero. Posteriormente surgió el marco de reporte integrado que propone analizar la creación y destrucción de valor en los seis capitales que las empresas manejan: financiero, humano, natural, manufacturado, intelectual y social. En el 2015 el Financial Stability Board, dirigido por Michael Bloomberg, desarrolló el marco del TCFD (Task Force on Climate Related Financial Disclsures) para que empresas publicas den a conocer sus riesgos y oportunidades de cambio climático. Al mismo tiempo surgió el marco de SASB (Sustainablity Accounting Standards Board) que busca conectar a las empresas y a los inversionistas mediante dar a conocer los impactos financieros de la sustentabilidad. Estos no son ni la mitad de los marcos de reporte existentes.

Con tan diferentes marcos, los inversionistas no tienen información homogénea y comparable y las empresas reciben diversas calificaciones de acuerdo con marcos de calificación basados en diferente información disponible. Es por eso que en Glasgow el Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB) se comprometió a desarrollar un marco universal de información extra financiera. El ISSB espera lanzar sus primeros estándares oficiales durante el 2022 basándose en estándares existentes como los de SASB, TCFD y el reporte integrado. Esta noticia ha generado una gran expectativa en el mercado que espera sus resultados con optimismo.