Cuando las leyes y la literatura se encuentran
Archipiélago Reportera cultural egresada de la ENEP Aragón. Colaboradora en Canal Once desde 2001, así como de Horizonte 107.9, revista Mujeres/Publimetro, México.com, Ibero 90.9 y Cinegarage, entre otros. Durante este tiempo se ha dedicado a contar esas historias que encuentra a su andar. Twitter: @campechita
Cuando las leyes y la literatura se encuentran
Foto: Artem Beliaikin en Pexels.

No es que las piedras sean mudas, solo guardan silencio.

Humberto Ak’Abal

Cuando entré a un taller de Beatriz Rivas y Jorge Luján, poeta y novelista argentino, descubrí mi veta y vicios a la hora de escribir, algo nada fácil si vienes del mundo de la abogacía. Así comparte su debut en el universo literario la abogada Ximena Santaolalla, autora de A veces despierto temblando, libro que en 2021 obtuvo el Premio Mauricio Achar. Literatura Random House.

Se trata de una novela que nos ubica entre Petén, Guatemala, y un adiestramiento militar en Texas, lugares que parecían lejanos geográficamente, pero que guardan y procuran una hostilidad que los hermana. Así, entre idas y venidas, Ximena Santaolalla nos presenta al Ocelote. El Dedos, Gavilán, el comandante Chinchlla y Aura, personajes que entendían de distinta manera la humanidad y misericordia.

Un libro que se tomó su tiempo, ya que Ximena no se atrevía a dar el salto, un poco por su amor-odio con las leyes que de alguna manera no le permitían soltar la pluma, hasta que se aproximó a la psicología y la colocó en perspectiva. Fue el ánimo de investigar y explorar la historia de Centroamérica que la llevó a documentar dichos adiestramientos militares en el sur de Estados Unidos, atrocidades que acontecieron en la época de Ronald Reagan que tenían por objetivo abatir el comunismo, la guerrilla y los pueblos originarios de Guatemala.

Cargada de escenarios, todos ellos descritos con pulcritud, A veces despierto temblando es de esos libros que parecen hablarnos con voz propia, ya que los diálogos resuenan y nos ponen en alerta ante cualquier crujir de hojas, suspiro… vamos que el olor a miedo se percibe en cada capítulo, se vale decir que hay amor, sí, pero también mucha rabia, que no da cabida o resulta casi es imperceptible la intención de redención por parte de los personajes. Aún así, Ximena nos suelta uno que otro guiño que, de repente, nos hace tararear “Hasta la raíz” de Natalia Lafourcade, advertir que es un respiro, ya que lueguito nos genera un suspiro sordo ante lo descrito en sus páginas.

Muchas veces se dice que la realidad supera la ficción, el caso del libro de Santaolalla no es la excepción, ya que muchas de sus referencias sucedieron realmente y eso nos golpea de frente. Es justo en la página 286 donde encontramos la conexión entre las leyes y la literatura, a partir de ahí se desvela parte de ese camino que la jueza Iris Yassmin Barrios y la exfiscal Claudia Paz y Paz tuvieron que recorrer para dar paz y justicia a las víctimas de un genocidio terrible y solapado por el del exjefe de Estado Efraín Ríos Montt.

Como nota al calce, decir que si les queda estomago después de leer A veces despierto temblando busquen La llorona de Jayro Bustamante, otra mirada sobre el tema del genocidio de Guatemala que les erizara la piel.

Otra nota, la novela de Ximena Santaolalla se encuentra disponible en papel en su librería de confianza o bien en ebook y audiolibro, consulta aquí.