El gigante de La Lagunilla

Es abogado, maestro en Derecho, Economía y Políticas Públicas por la Complutense de Madrid. Con dos décadas de experiencia en el servicio público, fue diputado de la Ciudad de México y alcalde de Cuauhtémoc. Fundador de Morena. Comprometido con la justicia y el trabajo para la transformación de México. Futbolero. Twitter: @nenulo

El gigante de La Lagunilla
En septiembre de 2021, Néstor Núñez reabrió el Deportivo Guelatao. Foto: https://alcaldiacuauhtemoc.mx/

Hace prácticamente un año reinauguramos el Deportivo Guelatao, que se encuentra en el Centro Histórico de la Ciudad de México, por supuesto en la alcaldía Cuauhtémoc. Todo ocurrió en el marco de la llegada al color verde del semáforo epidemiológico del gobierno de la República en acuerdo con la Jefatura de Gobierno.

Quizás vale la pena contar un poco de cómo llegamos a esa inauguración. Todo comenzó en septiembre de 2017, día del trágico temblor que nos recordó a muchos lo que los sismos podían hacerle a una ciudad como la nuestra. En esos días, el jefe Delegacional de la Cuauhtémoc era Ricardo Monreal, el jefe de Gobierno el Dr. Miguel Ángel Mancera y su servidor era diputado local.

En otra ocasión escribiré sobre lo que nos tocó vivir y aprender en ese temblor, pero para el objetivo de esta columna me referiré a las decisiones respecto del Guelatao. La primera que se tomó algunos días después del sismo fue la de cerrar el deportivo en lo que se realizaba el dictamen estructural correspondiente por parte de la aseguradora contratada por el gobierno de la Ciudad, la cual interviene en todo tipo de siniestros que tengan que ver con edificios públicos, en mi administración me tocó ver con ellos los incendios del mercado San Cosme y Abelardo Rodríguez.

Derivado del cierre del inmueble, la territorial Centro Histórico se tuvo que mudar a otro espacio con el que contaba la alcaldía, y las actividades deportivas fueron suspendidas en tanto se tenía el dictamen correspondiente, que llegó el 27 de diciembre de 2017. Este documento señala que el inmueble no está en riesgo de colapso y que podía ser rehabilitado, pero que derivado de su edad y que su construcción fue previa al sismo de 1985 y, por lo tanto, sin las medidas de seguridad señaladas posteriores a aquel temblor, se debería considerar su demolición en un mediano plazo, vinculado también al tipo de suelo que existe en el centro de la ciudad. También el dictamen señala que se debía dejar de usar la alberca, pero que todas las demás instalaciones podían seguir operando.

Ese primer dictamen generó que en febrero de 2018, todavía en la administración de 2015-2018, ya con Rodolfo González Valderrama, se reabriera el deportivo con excepción de las albercas y que la territorial permaneciera en el edificio alterno habilitado desde septiembre de 2017. Importante señalar que se inició una mediación con la aseguradora para determinar cuál sería el monto económico que correspondería para poder rehabilitar el Deportivo Guelatao, y esa compulsa rondaba entre los 3 y 7 millones de pesos.

En el transcurso de 2018 ocurrieron algunos sismos de menor intensidad, pero que trabaron la mediación con la aseguradora, al señalar que se debía elaborar un nuevo estudio derivado de esos temblores, lo que nos llevó a tener un dictamen con fecha 22 de octubre que determinó que no había riesgo de colapso y que se debía reparar el edificio poniendo especial atención en humedades y el piso de la alberca para que pudiera volver a funcionar. 

Para este momento ya había iniciado mi administración como alcalde en la Cuauhtémoc y, en un primer momento, ofrecimos el deportivo al gobierno de la Ciudad de México, para que se pudiera instalar un centro Pilares y también al gobierno de la República, pensando que podría albergar una Universidad del Bienestar. Todo esto en el mes de noviembre de 2018, antes de la llegada formal de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia y de Claudia Sheinbaum a la jefatura de Gobierno. Ninguna de las dos opciones fructificó y el deportivo se quedó a cargo de la alcaldía, y mantuvo las actividades autorizadas desde febrero de ese año.

En el mes de junio de 2019 recibimos a diversos equipos de otras entidades federativas para celebrar un torneo de basquetbol, en especial a la comunidad mixteca, en un evento organizado junto con la Secretaría de Turismo del gobierno de la Ciudad de México. El deportivo operaba de manera regular, no al máximo de su capacidad porque las albercas continuaban cerradas. Llegando julio de ese mismo año inauguramos la remodelación del Deportivo Cuauhtémoc, que resultó en un éxito para sus usuarios históricos, pero que al mismo tiempo atrajo a nuevos deportistas por lo novedoso de algunas actividades, así como la mejora de la infraestructura de todas las áreas. Y fue este resultado tan positivo que trajo la renovación del Cuauhtémoc, por el que apostamos para el 2020 a la remodelación del Centro de Rehabilitación y Deportivo Mina, las canchas de futbol de Plaza Los Ángeles, canchas de Boleo, Deportivo Gilberto Owen y Deportivo Guelatao.

Se decidió una intervención deportiva integral en el Guelatao, y atender las recomendaciones del dictamen de octubre del 2018. Así se presentó ante el Congreso de la Ciudad de México como parte de la propuesta del presupuesto 2020 para la alcaldía Cuauhtémoc y fue aprobado en el mes de diciembre de 2019. La obra contemplaba arreglar las albercas y renovar los siete pisos del deportivo, incluyendo la duela de basquet, el piso de gimnasia, todos los baños, así como habilitar espacios nuevos, arreglar el gimnasio de pesas, una ludoteca, para complementar la parte deportiva con una cultural, una jaula de beisbol en la azotea del deportivo y, por supuesto, recuperar el área administrativa para que los trabajadores de la territorial pudieran regresar a laborar al deportivo.

En marzo de 2020 llegó la pandemia de Covid-19 a nuestro país y, por supuesto, a la ciudad, lo que generó no solo la jornada nacional de sana distancia y el encierro correspondiente, sino también a nivel gubernamental la toma de decisiones complicadas para poder redirigir recursos para apoyar a quienes más lo necesitaban en esos momentos. Además de un recorte presupuestal de 8% sobre nuestro presupuesto, que en el caso de la alcaldía Cuauhtémoc ascendió a 293 millones de pesos, y esto impactó en la remodelación del Guelatao, no en las recomendaciones del dictamen del 2018, sino en que ya no se pudo intervenir el piso de gimnasia.

A lo anterior se sumó que se retrasaron todas las intervenciones porque la prioridad era la salud de trabajadores y de todos los habitantes de la Cuauhtémoc. Por ello las obras se alargaron hasta inicios de 2021. 

Para poder montar la cancha de béisbol en la azotea del deportivo, se tuvo que realizar otro dictamen estructural para determinar si el inmueble podía soportar la estructura que daría condiciones de uso al diamante beisbolero. El estudio resolvió la viabilidad del proyecto y ratificó que el edificio era de riesgo bajo y que podíamos seguir con lo planeado, por lo que construimos un campo de beisbol en la azotea del deportivo y equipamos el Guelatao para que los usuarios pudieran disfrutar de las instalaciones remodeladas, todo con presupuesto público.

Una vez terminada la obra en el mes de marzo de 2021, no pudimos realizar la inauguración derivado de que mucho del equipo comprado seguía en procesos de aduana, que estaban un poco más tardados por la problemática de la pandemia,. También llegó el proceso electoral y no se podían realizar actos de promoción, y eso nos llevó a postergar el arranque de operaciones hasta finales de agosto de ese año.

Derivado de que el deportivo en la zona de albercas tenía cerrado poco más de tres años y medio, resultaba complicado arrancar la operación de todas las áreas, fundamentalmente porque los deportivos, casas de cultura y baños que administran las alcaldías son autogenerados, es decir, operan de lo que generan, por lo que no teníamos condiciones de contratar gente nueva, ya que no estábamos generando ingresos, no solo por el cierre de albercas sino por el covid. Y fue por ello que firmamos un convenio con una empresa que nos ayudaría a operar el deportivo y que, además de respetar las clases y horarios de los maestros que ya estaban desde siempre, mantendría los precios fijados en el Código Fiscal de la Ciudad de México. También se acordó un pago a la alcaldía para mantener a la plantilla laboral que obtenía sus ingresos del autogenerado que sí mantenía su funcionamiento.

Lo único que la empresa puso fueron los torniquetes con biométricos de los accesos y algunas pantallas y consolas de videojuego en la ludoteca, todo lo demás se compró por parte de la alcaldía y existe un inventario de todo lo que se adquirió. También se logró regresar a los trabajadores de la territorial Centro Histórico al deportivo, después de varias pláticas con las secciones sindicales correspondientes, a quienes se les informó de todo el tema de los dictámenes que se habían realizado en el inmueble.

Con estas condiciones inauguramos el Deportivo Guelatao en los primeros días de septiembre de 2021 y, al igual que ocurrió con el Cuauhtémoc, de inmediato se convirtió en un éxito. Quienes tuvieron la oportunidad de visitarlo en esos días saben lo que se logró y el buen trabajo que se hizo, en todos los sentidos. En estos días subiré algunas fotos a redes de cómo quedó el deportivo, para recordar lo mucho que se avanzó.

El 7 de septiembre de 2021 por la noche tuvimos un sismo bastante fuerte, y conforme a protocolo se revisaron todos los inmuebles de la alcaldía. En el caso del Guelatao, tanto la Dirección de Protección Civil como la Dirección de Obras de la alcaldía, hicieron una inspección ocular del inmueble y se determinó que podía seguir en operaciones, a pesar de que se habían caído algunos acabados en el cubo de las escaleras, pero conforme al informe de las áreas responsables no había riesgo en el inmueble y por ello un par de días después del temblor el Deportivo regresó a sus operaciones normales y así continuó hasta el final de mi administración, el último día de septiembre de 2021.

El 10 de octubre recibí un mensaje de la alcaldesa Sandra Cuevas en el que me compartía un comunicado mediante el cual informaba sobre el cierre del deportivo por causas de Protección Civil, derivado del sismo del 7 de septiembre. Le agradecí la cortesía y le comenté lo narrado en el párrafo anterior, sobre la revisión que hizo el personal a mi cargo durante mi administración, y le señalé mi respeto a la decisión que ella tomara, pues ya era su responsabilidad administrativa y gubernamental. Al mismo tiempo se retiró todo el inventario que se encontraba en el deportivo, lo nuevo y lo viejo, incluido lo que llevó la empresa.

Por supuesto que yo no habría tomado la misma decisión que asumió la nueva administración, sin embargo, puedo entender por qué la tomaron, suponiendo sin conceder que se puso por encima de todo la seguridad de los usuarios del deportivo, y eso siempre será prioridad en mi entender humano, político, administrativo y gubernamental. 

El 19 de octubre de 2021, el Instituto para la Seguridad de las Construcciones emitió un dictamen en el que se confirmaba que el inmueble que alberga al Deportivo Guelatao tenía la condición de riesgo bajo. Lo que ocurrió después no tiene lógica desde mi punto de vista. Esta columna no pretende polemizar sobre lo ocurrido, solo contar otra parte de la historia y dar una opinión sobre algunas cosas que trascendieron.

Me parece, desde un punto de vista jurídico y administrativo, que el cierre del Deportivo Guelatao por causas de protección civil a pesar de carecer de fundamentación y motivación, por parte de la alcaldía, no es suficiente para inhabilitar o destituir a una autoridad democráticamente electa, sin importar el partido del que provenga o el nombre que lleve. Una sanción de este tipo dejaría un mal precedente para cualquier funcionario público, que en muchas ocasiones tiene que tomar decisiones inmediatas, o en la mayoría de casos no se fundamentan ni motivan las políticas públicas emprendidas en el día a día, mucho menos al nivel municipal, donde se tiene que actuar inmediatamente en beneficio de los ciudadanos y ciudadanas.

Creo que existieron muchas otras violaciones administrativas durante el proceso, así como la destrucción o desaparición de patrimonio de la alcaldía, lo que sin lugar a duda debería traer sanciones a los funcionarios que incurrieron en estas faltas, para que quede claro que no se pueden hacer cosas, ni tomar decisiones sin tener información completa, ni resguardar el inventario de todo lo que se mueve de un lugar a otro.

El cuidado de los procesos siempre debe ser prioridad de toda actuación gubernamental, y desde mi punto de vista debe ir acompañado no solo de la presunción de inocencia sino también de asumir buena fe en la actuación de quienes desempeñan un cargo administrativo, hacerlo de manera contraria podría derivar en convertir este tipo de faltas en temas políticos que, en la mayoría de los casos, solo enredan y lastiman a la ciudadanía.