La constitución más feminista del mundo
Deuda Histérica

Feminista, se identifica como chicana por haber nacido en Estados Unidos y crecer en la frontera de Tijuana. Activista por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Abogada, presentadora de televisión, analista política y columnista. Conductora de La deuda histérica en La-Lista.

Twitter: @EstefaniaVeloz

La constitución más feminista del mundo
Foto: Pixabay

Hace cinco años, en 2018, Chile fue inundado por una ola feminista que tomó las aulas con la exigencia de un protocolo institucional firme contra los casos de abuso y acoso sexual, pero en el centro de sus demandas estaba algo más profundo: un verdadero cambio estructural que le permitiría a las mujeres ser libres y alzar la voz.

Esa movilización que tomó las calles un 8 de marzo jamás desapareció del espacio público, pues la crítica a un sistema social desigual, principalmente entre hombres y mujeres, abrió la puerta al estallido social que sacudiría al mundo entero, aquel que tuvo como protagonistas a la juventud chilena que se plantó en una de las plazas más emblemáticas del aquel país para exigir educación gratuita, salud, salarios dignos, derecho a la libre protesta, igualdad para las mujeres y derechos sociales ante un gobierno de ultraderecha.

Aquel momento histórico desembocó en un referéndum para la redacción de una nueva constitución que pudiera recoger las demandas y convertirlas en derechos, todo justo a un año de que fueran las elecciones presidenciales. Luego de que la voluntad popular fuera avasalladora en favor de crear una nueva constitución, comenzó un proceso constituyente que tuvo al movimiento feminista como eje principal.

El texto incluía como derecho fundamental la libre determinación sobre el cuerpo de las mujeres y garantizar una vida sexual libre de violencia, donde van incluidas las disidencias sexuales, es decir la comunidad LGBTTTIQ+. Claro, otros temas también fueron exigencias de las mujeres pero favorecían a toda la población, por ejemplo, un sistema de cuidados que les permitiría a las mujeres insertarse en el mundo laboral formal dejando atrás la informalidad a la que siempre han sido condenadas.

Este mes se llevó acabo un plebiscito para que la gente de chilena votara si quería la nueva constitución. Después del ejercicio electoral se anunció que la mayoría estaba en contra y que se tendría que llevar acabo un nuevo proceso. Eso generó mucha desilusión en diferentes movimientos sociales, pero sobre todo en el feminista que había construido un camino hacia la dignidad.

Lo cierto es que el movimiento chileno feminista, como la mayoría de los movimientos feministas en America Latina, sabe reinventarse, sabe resistir porque los cambios siempre han llevado tiempo. Le tomó más de 20 años al movimiento sufragista conseguir el voto de la mujer y lo hizo tomando las calles. Hoy, en Chile, el movimiento 8M está organizándose y preparándose para liderar una nueva movilización social y política.