¿Qué gana el PRI?
Tácticas Parlamentarias

Analista y consultor político. Licenciado en Ciencia Política por el ITAM y maestro en Estudios Legislativos por la Universidad de Hull en Reino Unido. Es coordinador del Diplomado en Planeación y Operación Legislativa en el ITAM. Twitter: @FernandoDworak

¿Qué gana el PRI?
Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI. Fotografía: Facebook

Si bien se puede discutir si los fines justifican los medios, a menudo hay quienes confunden a los medios con fines en sí mismos. Por ejemplo, se puede confundir una simple escaramuza parlamentaria con una jugada de grandes vuelos. ¿Cómo se puede evitar caer en tan penosas inferencias? Con una pregunta básica: ¿qué gana determinada persona con ello?

Tomemos la iniciativa del grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados, para extender la participación del ejército hasta 2028. Mientras el PAN y el PRD lo califican como un acto de traición, los tricolores lo califican de una propuesta responsable, y hay quienes aplauden por la genialidad del acto en sí. Asumamos que no hubo coacción por parte de Morena, y que Alejandro “Alito” Moreno y compañeros lo hicieron como un acto voluntario. ¿Qué están ganando?

Cierto, presentaron la iniciativa como una crítica al gobierno. Sin embargo, también es algo que el PRI y el PAN propondrían si siguiesen en el poder y que, desde luego, Morena rechazaría si estuviese en la oposición. Pero si se desea arrebatarle la agenda a los guinda, los tricolor deben ser creíbles e inspirar una alternativa. Sobre lo primero, recordemos la pifia de armar a la ciudadanía. Sobre lo segundo, en realidad no se distinguen de quienes apoyan al presidente.

¿Qué ganan con desmarcarse del PAN y el PRD, si su intención no es romper la alianza que tienen? Quizá, y solo quizá, tener mayor poder de chantaje en la asignación de candidaturas en 2023 y 2024, si logran ganar apoyo popular por esta propuesta –algo que está por verse–. O si lo pensamos con algo de jiribilla, quizá están ayudando a Morena con un tema de su interés a cambio de, digamos, asignaciones presupuestales rumbo a 2023.

¿Vale la pena sacrificar a Va por México a cambio de recursos? Si tomamos en cuenta que no ha tenido los resultados que se esperaba, y en realidad no significa gran cosa aparte de una reacción contra el presidente, quizá. Pero veremos si esta hipótesis se sostiene o no a mediados de octubre, principios de noviembre, cuando avancen las negociaciones del Presupuesto de Egresos de 2023.

Si hay un rédito para el PRI, la segunda pregunta sería si “Alito” tiene la capacidad de prometer lo que ofrece, o si va a aplicar la que dicen aplicó en la reforma energética. Ciertamente la aprobación de esta iniciativa será un día de campo en la Cámara de Diputados y pasaría rápidamente en las legislaturas locales, pero es poco probable que prospere en el Senado. De ser así, el objetivo de la iniciativa es caldear el ambiente a favor de una propuesta del presidente, en lugar de posicionar una alternativa.

Volviendo a la pregunta: ¿qué gana el PRI? A menos que sea un acto pactado con Morena para hacerle el caldo gordo al presidente y, en una de esas, acabar con Va por México, no gran cosa. Bajo esta premisa, quizás tanto “Alito” como Rubén Moreira saben que no serán ya una fuerza competitiva, sino que el reto es adueñarse de la franquicia en lo que se convierten en un partido satélite de Morena. Por eso el interés en evidenciar a otros líderes del partido, quienes tampoco tienen gran fuerza política en sí mismos, aparte del control que tuvieron de recursos partidistas.