Cervantino, el festival logró unir a las razas con danzón, punk y marimba 
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Reportero egresado de la UNAM, formó parte de los equipos de Forbes México y La-Lista. Con experiencia en cobertura de derechos humanos, cultura y perspectiva de género. Actualmente está al frente de la Revista Danzoneros. Twitter: @arturoordaz_

Cervantino, el festival logró unir a las razas con danzón, punk y marimba 

Este miércoles inició la edición 50 del Festival Internacional Cervantino, el cual tiene origen cuando Enrique Ruelas realizó en Guanajuato un homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra, uno de los escritores españoles más importantes de la historia. Este año el evento integró espectáculos más allá de la ópera, el ballet y todas las expresiones artísticas heredadas del viejo mundo, también hubo representación del barrio y la ascendencia mulata. 

Como parte de una comitiva del salón Los Ángeles, Son Rompe Pera se presentó el jueves 13 de octubre en este festival. La Plaza de San Fernando fue el lugar donde tocó este grupo originario de Naucalpan, Estado de México. La marimba es el instrumento principal de esta agrupación, con el cual interpretan una mezcla de cumbia y punk. Chiapas y Guatemala, zonas con un importante pasado y población indígena, fueron representadas a través de esta herramienta musical en un festival que celebra el legado hispano en América. 

Aunque este acontecimiento pareciera que es menor e irrelevante, toma importancia en un contexto donde hay mexicanos en contra de conmemorar el 12 de octubre por el descubrimiento de América en 1492. Por ejemplo, hay voces de Poder Prieto, como la de Tenoch Huerta, que se han pronunciado en contra de este aniversario por las masacres de la conquista. 

La Danzonera Acerina fue otro de los grupos que se presentó en la Plaza de San Fernando. Este conjunto, de más de 80 años de trayectoria, es el resultado de la fusión de bailes aristocráticos franceses, como la contradanza, con música africana. El fundador de esta orquesta, Consejo Valiente Roberts, vivió a flor de piel los estragos del racismo en el mundo. Muestra de ello fue cuando el conjunto se presentó en el sur de Estados Unidos a mediados del siglo pasado, cuando el separatismo racial estaba en su auge. Roberts fue el único músico que tuvo que ingresar por la puerta de servicio debido a su color de piel, aunque fuera el director y dueño de la agrupación.

En medio de una polémica sobre la manera en que se enfrentaron dos mundos hace más de cinco siglos, no podemos negar que la multiculturalidad y combinación racial la llevamos en nuestro ADN: desde la música, la comida, el lenguaje y diversos aspectos por pequeños que sean. 

La sangre y los terribles errores del pasado no los podemos cambiar, lo único que está en nuestras manos es el presente. Darle marcha atrás, de manera urgente, a acciones arcaicas como el racismo, la violencia de género y muchas otras expresiones que van en contra de los derechos humanos fundamentales. 

143 años después se está escuchando en el Festival Cervantino el legado musical de aquellos esclavos africanos que llegaron a Haití y fusionaron su ritmo con el de sus esclavistas. El mejor tributo que le podemos rendir a aquellos músicos que usaron tinas de cobre para hacer instrumentos es promover su música con el mundo. 

El intercambio artístico y cultural es uno de los objetivos del Cervantino, ojalá y esto se convierta en una razón para no sentirnos integrantes de un país, raza o religión, sino para convertirnos en ciudadanos del mundo. 

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