Un Mundial de nostalgias (e inconformidad)
La terca memoria

Politólogo de formación y periodista por vocación. Ha trabajado como reportero y editor en Reforma, Soccermanía, Televisa Deportes, AS México y La Opinión (LA). Fanático de la novela negra, AC/DC y la bicicleta, asesina gerundios y continúa en la búsqueda de la milanesa perfecta. Twitter: @RS_Vargas

Un Mundial de nostalgias (e inconformidad)
Foto: Twitter / @FIFAWorldCup.

En dos semanas inicia el Mundial de Qatar 2022 y yo aún NO me resigno a escribir Catar con “c” ni a que la Copa del Mundo de futbol se juegue entre noviembre y diciembre. Tampoco me gustan los Mundiales con 32 equipos, que el “Jefe Wahoo” ya no sea la mascota de la novena de béisbol de Cleveland y odio con todo mi ser que el equipo de futbol americano del que soy fanático (sí, fanático con cinco tatuajes) juegue ahora en Las Vegas.

Cuando comencé a ver futbol (a finales de los 70), el Mundial lo jugaban 16 selecciones; las 24 que participaron en España 82 me parecía un número justo, aunque desde Francia 98 se juega con 32 equipos. La próxima Copa del Mundo, en 2026, se jugará en tres países (Canadá, Estados Unidos y México) y se habla de la participación de 48 representativos. Sin duda, Qatar 2022 será la última que mire por televisión.

Estoy tan desconectado en el tema de futbol (fui periodista deportivo durante 23 años), que apenas en la semifinal entre América y Toluca me percaté que ahora se permiten cinco sustituciones por equipo, lo cual me parece una barbaridad. Y del Video Assistant Referee (VAR) mejor ni hablamos, porque los errores de apreciación de los árbitros eran parte de la esencia del juego.

Cuando miró la tabla de posiciones del campeonato mexicano, llamado hoy Liga MX, veo que hay equipos en Ciudad Juárez, Mazatlán y Tijuana; que el Necaxa se mudó a Aguascalientes y en San Luis ya no juegan los Cachorros del Atlético Potosino. Me pregunto dónde quedaron el Atlante, Irapuato, Morelia, los equipos de Neza, el Tampico o el Zacatepec.

Comencé a seguir de cerca la National Football League (NFL) cuando había 28 equipos divididos en dos conferencias, con tres divisiones cada una (oeste, centro y este): ahora hay 32 franquicias, cada conferencia tiene cuatro divisiones y hay equipos que no existían cuando me comenzó a interesar el futbol americano: los Titanes de Tennessee, las Panteras de Carolina, los Jaguares de Jacksonville, los Texanos de Houston y los Cuervos de Baltimore. Antes no había partidos los jueves por la noche, en Baltimore jugaban los Colts, los Cardenales eran de San Luis, los Raiders de Oakland, los Chargers de San Diego, en Houston jugaban los Oilers y de Washington eran los Redskins; los Rams eran de Los Ángeles y los Seahawks jugaban en la división oeste de la Conferencia Americana.

La Serie Mundial de este año la disputaron los Phillies de Filadelfia y los Astros de Houston, que hace años pertenecían a la Liga Nacional, donde había un equipo conocido como los Expos de Montreal, que ahora son los Nacionales de Washington. Hace unos 30 años no había franquicias de la “gran carpa” en Arizona, Colorado, Miami y Tampa. Aunque nunca he sido aficionado, por herencia familiar sabía que en la Liga Mexicana de Béisbol existía una serie conocida como la “guerra civil” entre los Diablos Rojos y los Tigres capitalinos, que luego jugaron en Puebla y ahora son de Cancún. El viejo Parque del Seguro Social cerró sus puertas en el año 2000 y ahora es una plaza comercial, donde en la zona de comida rápida hay, hipócritamente colocadas, fotografías históricas del legendario estadio. Hasta ahí mis conocimientos de la “pelota” mexicana, pero no mis inconformidades.

En Metallica toca un bajista de ascendencia mexicana llamado Robert Trujillo, al que yo conocí en Suicidal Tendencies, una de mis bandas favoritas a principios de los 90; Motley Crue acaba de anunciar su visita a México a donde ya no llegará su histórico guitarrista Mick Mars; Vivian Campbell perdió la fuerza que tenía con Dio y ahora es una de las “señoras” que toca con Def Leppard y hace algunos años AC/DC sumó por algunos meses al insufrible vocalista de Guns N’ Roses.

Me he vuelto un viejo quejoso con los cambios en aquellas cosas que me gustaban, como la panadería Rafaella, en Coyoacán, que hoy es un lugar de hamburguesas donde nunca comeré. Cuando llego a pasar por avenida Acoxpa, miró con nostalgia el número 550, donde estuvo durante 29 años el Naked City, mi segunda casa, y en el Vips, su sopa de tallarines con pollo perdió el sazón que la hacía “especial”.

Reconozco que cada vez me parezco más a aquellos viejos que en los bares de Buenos Aires decían convencidos “¿Fulbo?, fulbo era el de antes”, mientras recordaban las hazañas del Charro Moreno, la Chancha Seoane, el Cabezón Sívori o los vuelos de Amadeo Carrizo. Me duele pensar que el próximo Mundial será el primero sin la presencia física de Diego Armando Maradona.

PD: Si eres de los que se niega a dejar de escribir sólo sin acento, ya tienes un nuevo amigo.

PD2: ¡Los Raiders son de Oakland, carajo!