Covid-19: la deuda de los medios de comunicación con sus lectores
Contextos

Reportero egresado de la UNAM. Durante los últimos dos años cubrió la fuente de educación, Ciudad de México y Derechos Humanos. También siguió el inicio y desarrollo de la pandemia de Covid-19 en la capital del país, así como sus repercusiones económicas y sociales. Actualmente está al frente de una publicación digital e independiente, la cual está dedicada a promover el danzón a partir de material periodístico. Twitter: @arturoordaz_

Covid-19: la deuda de los medios de comunicación con sus lectores
Una ampolleta con la vacuna contra el Covid-19 de Pfizer/BioNTech. Foto: AFP

La pandemia de Covid-19 evidenció muchas carencias y debilidades del gremio periodístico. Desde la explotación laboral hasta la falta de preparación para cubrir ciertos temas. Es cierto que esta enfermedad nos tomó por sorpresa a todos. Aunque como reporteros no fuera nuestra fuente, todos tuvimos que entrarle al tema al menos una vez. El coronavirus permeó cada rincón.

Esta crisis sanitaria no sólo nos obligó a reforzar conocimientos de estadística e interpretar el lenguaje médico para entrevistar expertos, también nos demostró que se necesita más que datos y testimonios para reportar una pandemia. Requerimos de nuevos parámetros para mejorar nuestras técnicas de investigación.

Al final de la segunda ola invernal estaba realizando un texto sobre cómo había golpeado el Covid-19 a las alcaldías de la Ciudad de México según sus condiciones: población, situación económica, muertes, contagios, acceso a servicios de salud, entre otros. La idea surgió tras una entrevista con un médico experto en salud pública, pero después tuve que consultar a un par de epidemiólogos.

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El estudio por demarcación sería poco objetivo, me advirtieron especialistas: los límites territoriales en la CDMX no están tan marcados como en otros estados. Luego de una serie observaciones por parte de estos expertos me di cuenta de la importancia de encontrar a las fuentes subespecializadas; y que para temas tan delicados como estos se necesita generar una metodología que cumpla con los criterios necesarios para con esa ciencia, en este caso la epidemiología.

En pocas palabras, la pandemia evidenció la labor y responsabilidad de los reporteros que cubren la fuente de salud, así como la necesidad de que se fortalezca más este campo con mayores adeptos y más herramientas para la especialidad.

¿En las redacciones no piensan cuál será el impacto en la población de las notas que sacan?, me cuestionó el epidemiólogo Carlos Alberto Pantoja. Tras darme un par de ejemplos, el médico no se refería a las notas de primera plana o todas aquellas que son planeadas por periodistas con anticipación. Él hacía referencia a las de último minuto, las que se cocinan a contra tiempo.

¿Qué pensó la gente cuando vio la noticia de que una senadora desacreditó una vacuna por su origen? Todas son buenas y la gente se las tiene que aplicar, me recalcó el doctor. Insistió: ¿Por qué poner el foco sobre la irrupción de familiares a un hospital Covid-19 en Ecatepec para denunciar que estaban matando a los enfermos?, muchos pacientes mueren en el hospital porque llegan muy graves. No quieren atenderse por miedo, y cuando lo hacen es muy tarde.

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El sabueso de Animal Político aclaró al menos 120 notas durante la emergencia sanitaria. Desde el 23 de septiembre de 2020 la OMS, Unicef, Unesco y otras organizaciones mundiales lanzaron una declaratoria de alerta sobre las noticias falsas. “Es la primera pandemia de la historia en la que se emplean a gran escala la tecnología”. Un arma de doble filo.

De todas las notas diarias que salen referentes al coronavirus, ¿cuántas le sirven al lector para enfrentar al virus? “Dime la vacuna que te pusieron y checa la efectividad que tiene”, leí en los medios de comunicación después de que un conjunto de gente buscó el biológico ruso en lugar del chino por su baja efectividad.

Como periodistas, a veces se nos olvida que leemos las noticias de manera diferente al resto del público. Los lectores menos experimentados a veces no saben diferenciar entre un texto informativo y uno de opinión. No hay que subestimar al público, pero la exposición al contexto y el mar de información es diferente.

El gremio necesita profesionalizarse más en cada campo, contar con mejores condiciones laborales, dejar de sacrificar calidad de contenido por la bomba de tiempo. Necesitamos ser más considerados con quienes nos leen.