Esta empresa ayudará a AMLO a hallar comprador del avión presidencial
Foto: Presidencia de México

La venta del avión presidencial TP01 “José María Morelos y Pavón” fue una de las principales promesas de campaña del presidente Andrés Manuel López Obrador; sin embargo, a casi tres años de su gobierno, la aeronave todavía está ahí.

Para deshacerse de ella, el presidente incluso pidió la ayuda de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) para encontrar un comprador, pero ni siquiera el organismo internacional ha encontrado un interesado en el mercado mundial.

“No hay quien compre el avión porque es tan lujoso que les da pena que se sepa que alguien es dueño de un avión así”, dijo el mandatario el pasado 2 de junio en su conferencia matutina en Palacio Nacional. Quien quiera comprar la aeronave deberá ofrecer por lo menos 2,286 millones de pesos, pues ese es el valor que el propio gobierno federal le ha dado.

Para resolver el problema, AMLO también ha propuesto rifar y rentar la aeronave para fiestas privadas, aunque estas opciones no han prosperado.

A pesar de los intentos fallidos, la administración de López Obrador permanece firme en su idea de vender el avión y para lograrlo recibirá el apoyo de la empresa Global Jet Mónaco SAM. El pasado 4 de agosto, a través de la UNOPS, esta compañía ganó un contrato para apoyar el proceso de comercialización y enajenación del Boeing 787-8, que fue adquirido en el sexenio de Felipe Calderón y fue estrenado por el expresidente Enrique Peña Nieto.

El contrato adjudicado por la UNOPS a Global Jet es por 28,704 dólares, equivalente a unos 579 mil pesos. En la licitación emitida por la oficina de las Naciones Unidas se detalla que la labor de la compañía consistirá en dos etapas: primero hacer una investigación de mercado y publicitar la aeronave con el objetivo de encontrar potenciales compradores.

Después, Global Jet compartirá con la UNOPS el perfil del mejor comprador y a su vez el organismo internacional lo recomendará al gobierno federal. En caso de que las autoridades mexicanas den el visto bueno, estas se encargarán del proceso de negociación, pero siempre con el acompañamiento de Global Jet y UNOPS.

La UNOPS será la encargada de realizar el pago contractual a Global Jet. De inicio la empresa recibirá 685,000 pesos como un “monto de reconocimiento” y en caso de que logre vender la aeronave recibirá una “comisión de éxito” que correrá a cargo del gobierno mexicano.

El contrato con Global Jet estará vigente por 16 semanas a partir de su firma. Habrá posibilidad de renovarlo otras 16 semanas en caso de que no se haya logrado vender el avión o hasta que se firme el documento de compraventa de la aeronave.

En febrero del 2019, en una conferencia de prensa en Palacio Nacional, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y Grete Faremo, directora ejecutiva de la UNOPS, firmaron un convenio de colaboración para la venta de la aeronave. La contratación de Global Jet forma parte de este acuerdo.

La empresa que ganó el contrato cuenta con 11 oficinas en todo el mundo, pero la que asesorará al gobierno mexicano se ubica en Mónaco. “Global Jet es líder mundial en aviación privada. Fundada hace dos décadas, la familia Global Jet ha ayudado a innumerables generaciones a surcar los cielos con un compromiso inigualable con la excelencia”, dice la página oficial de la compañía.

Entre las actividades que realiza Global Jet está la venta y adquisiciones de aeronaves. Dentro de la licitación que la UNOPS lanzó en mayo, se había establecido que la compañía seleccionada debía haber vendido tres aeronaves ejecutivas WideBody VVIP por 2,000 millones de pesos en un periodo de 10 años. Ese es el costo mínimo que el gobierno mexicano ha establecido por el avión “José María Morelos y Pavón”.

Desde antes de que tomara posesión como presidente, López Obrador ya había anunciado su intención de comercializar esta aeronave. “Se terminarán los privilegios en el gobierno, no me voy a subir al avión presidencial”, señaló el mandatario en uno de sus videos de campaña. “Lo vamos a vender y el dinero que vamos a obtener por la venta de ese avión va a ser para beneficio de nuestro pueblo”.

Una vez en el poder, en la primera semana de diciembre del 2018, el titular del Ejecutivo federal envió el avión presidencial a California, Estados Unidos, con el objetivo de que ahí se le diera mantenimiento y se guardara hasta que hubiera un comprador.

En julio del 2020 la aeronave volvió a México procedente de California ante la falta de un comprador y para evitar el costo de mantenerlo en Estados Unidos. El periódico Reforma, por ejemplo, informó el año pasado que tener este avión en el país vecino cotaba en promedio más de un millón de pesos mensuales. Mientras que el mantenimiento del avión para la Secretaría de la Defensa Nacional supuso el pago de siete facturas por 22.3 millones de pesos en todo el 2020, según información dada a conocer vía transparencia por esa dependencia.

El 15 de septiembre del año pasado se llevó a cabo una rifa alusiva al avión presidencial. En un inicio el presidente López Obrador había propuesto que el premio fuera la aeronave, pero después ese plan cambió y se dieron 100 premios de 20 millones de pesos, equivalentes a una parte del precio de la aeronave.

En distintas conferencias matutinas, el mandatario federal ha informado sobre el interés de distintas personas en comprar la aeronave e incluso se ha reunido con empresarios mexicanos para intentar venderla, aunque sin éxito.

“El avión es muy lujoso, muy extravagante, lo hicieron a la medida, no es un avión hecho en serie, entonces cuesta trabajo venderlo, nos está costando trabajo venderlo”, fue una de las últimas declaraciones del mandatario al respecto en junio pasado.