Personaje del mes | Las vacunas

Más de 50 vacunas participaban en la carrera, pero sólo una decena estaba más cerca de la meta porque había iniciado la fase de pruebas de eficacia con miles de voluntarios. Era noviembre de 2020 y los fallecimientos por Covid-19 aumentaban. Como si fuera una carrera de autos, el mundo seguía cada progreso y celebraba cualquier avance. Todos estaban ansiosos por saber cuál sería la vacuna ‘ganadora’ que ayudaría a poner fin a la pandemia. La esperanza estaba puesta ahí.

Los equipos detrás de las vacunas de Pfizer, Moderna y la rusa Sputnik V fueron los primeros en anunciar que sus desarrollos tenían más de 90% de eficacia contra el virus SARS-CoV-2 y comenzaron los procesos de autorización en diversos países. “Hoy es un gran día para la humanidad”, destacó Albert Bourla, CEO de Pfizer, cuando la farmacéutica dio a conocer el logro. 

No era el único que lo percibía así, a inicios de diciembre la salida a la pandemia de Covid-19 parecía cerca. El subsecretario de Salud en México, Hugo López-Gatell, también lo creía. “Finalmente, la esperanza. Las vacunas están en proceso, muy próximamente vamos a iniciar el programa nacional de vacunación para prevenir el Covid-19”, dijo. 

Las agencias sanitarias de los países empezaron a otorgar las autorizaciones de emergencia para usar las primeras vacunas. En paralelo, otros desarrollos –de laboratorios como AstraZeneca y Novavax– comprobaron su eficacia. Eran grandes avances, pero el tiempo sólo confirmó lo que los especialistas advirtieron desde el primer momento: las vacunas, por sí solas, no son la solución. Lo son cuando se aplican en muchos brazos y, para lograrlo, se requiere investigación, desarrollo, resultados de eficacia comprobable, producción, logística y planes de vacunación. Desafíos que hoy están alrededor del personaje del mes: las vacunas. 

©Animación 3D: Luis Cruz/La-Lista.
Cuando llegó la vacuna aún era la gran respuesta

Después de la sorpresa frente al virus desconocido y el despertar a la incertidumbre y el temor por el contagio. Tras los intentos por aceptar el periodo indefinido de “nueva normalidad” y los nuevos hábitos (o su resistencia a ellas con desenlaces fatales), la esperanza cobró forma de esfuerzos envasados: la vacuna empezó a llegar.

El primer cargamento de vacunas de Pfizer para México aterrizó el miércoles 23 de diciembre de 2020, alrededor de las 09:00 horas en la Ciudad de México (CDMX), proveniente de Bélgica. Para entonces, se tenía previsto que arribaran al país 1.4 millones de dosis –de las 34.4 millones de vacunas adquiridas a esa farmacéutica– hacia finales de enero.

“Mañana (jueves 24 de diciembre) va a iniciar la vacunación”, anunció el presidente Andrés Manuel López Obrador en su habitual rueda de prensa diaria. A escala mundial, Reino Unido, Rusia y Estados Unidos fueron los primeros países en aplicar la vacuna contra Covid-19. Pero en América Latina, México ganó: aprobó la vacuna de Pfizer y recibió su primer cargamento antes que Argentina, Costa Rica y Chile.

Fue el banderazo de salida. La promesa del gobierno federal era que, a partir de entonces, México recibiría dosis de forma constante. Una tras otra. Llegaron seis embarques con más de 700,000 dosis, pero el flujo se detuvo. Pfizer anunció que ampliaría su fábrica en Puurs, Bélgica, lo que retrasaría tres o cuatro semanas el calendario de envíos.

Con pocas vacunas de Pfizer para aplicar, sin nuevos envíos de otro laboratorio y sin dosis envasadas de AstraZeneca –la segunda vacuna aprobada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris)–, la esperanza se puso en pausa. La inmunización general de los mexicanos comenzó a verse lejana.

Primeras aplicaciones

Margaret Keenan, de 90 años, se convirtió en la primera persona vacunada con Covid-19. Su imagen en redes sociales y medios de comunicación recorrió el mundo el 8 de diciembre de 2020. Apareció en ella con cubrebocas quirúrgico y reclinada sobre un sillón azul, mientras le inyectaban la primera dosis de la BNT162. Se convirtió en la efigie de la esperanza por salir de esta pesadilla, del temor y la zozobra por salir de casa o abrazar a alguien. La escena marcó el arranque de un camino que aunque todos creyeron sería más corto, aún no permite asignación de una fecha de caducidad.

En el caso de México, la campaña de vacunación empezó la víspera de Navidad, el 24 de diciembre, con el personal de salud trabajando directamente en el control de la pandemia y con mucho dolor por las pérdidas humanas en espera de tomar su lugar. María Irene Ramírez, jefa de Enfermería en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Rubén Leñero, fue la primera persona en nuestro país a la que se le aplicó la vacuna contra el coronavirus.

En medio del incremento de contagios, hospitalizaciones y fallecimientos por Sars-CoV-2 y cambios frecuentes de color de semáforo por Covid-19, con vuelta obligatoria al rojo o alerta máxima, se planteó para México un Plan Nacional de Vacunación en cinco fases que abarcara 5 grupos de población en el siguiente orden: trabajadores de la salud, personas de 80 años y más, personas de 70 a 79 años, personas de 60 a 69 años, personas de 50 a 59 años, personas de 40 a 49 años y población menor de 40 años. Con la intención de un plan de cobertura total de diciembre de 2020 a marzo de 2022.

Hoy la meta se vislumbra lejana.

Fabricación y retrasos

México no resultó la excepción en el escenario global de vacunas contra el Covid-19 en cuanto fueron aprobadas. Retrasos, escasez y tropiezos de burocracia, se han perfilado como respuesta común a una pandemia no esperada. Para muchos países alcanzar el objetivo de inoculación masiva ha resultado tan sinuoso como determinar cuándo podremos comenzar a ver un descenso real de los efectos de esta tragedia mundial. 

Con el paso de los días, el ruidoso optimismo frente a la noticia de la existencia de nuevas vacunas se ha estrellado con la estruendosa realidad que parece negarse a que gran parte de la población sea vacunada para ir encontrando un camino de recuperación y sanación ante las pérdidas en todo sentido.

En el caso de México, “el inicio del fin de la pandemia”, como lo calificó el canciller Marcelo Ebrard, no resultó ser así. El primer cargamento consideraba recibir 250 mil dosis de la vacuna Pfizer contra Covid-19 –que cubriría 125 mil esquemas de vacunación, por sus dos aplicaciones por persona–, se convirtió en la primera caída en el proceso, ya que luego de su aprobación por la FDA y la Cofepris, llegó a territorio nacional sin esa dosis esperada. En su lugar, sólo se recibieron 3,000, como parte del primer cargamento.

Después, cuestionamientos sobre ¿cómo? ¿cuándo? ¿dónde? y ¿a quién? se aplicará la vacuna van de boca en boca entre funcionarios, medios de comunicación, doctores, enfermeras, ciudadanos de a pie… Sin claridad sobre el proceso del Plan Nacional de Vacunación contra Covid-19 y entre circulación de información que no deja en claro tampoco si una nueva vacuna como la tan cuestionada Sputnik V por expertos que cuestionan los datos presentados por Rusia y que ahora han anunciado tendrá una versión “light”, será realmente efectiva e incluso si será posible que la vacune comience a producirse en México, el panorama se percibe más nebuloso.

Un menú diverso

¿Una o dos dosis? ¿ARN mensajero, vectores o proteicas? ¿Pfizer, Sputnik V, Moderna o CanSino? Las opciones son muchas. En el mundo se han registrado más de 260 vacunas candidatas para prevenir el Covid-19. Aunque muchas todavía están en fase preclínica –de preparación y formulación de la molécula–, más de 10 se encuentran en fase 3, cerca de la meta. 

En su portafolio de vacunación, México contempla para las primeras etapas las dosis de Pfizer, AstraZeneca, Sputnik V y CanSino –estas dos últimas carecen de autorización de uso por parte de Cofepris–. Y no son las únicas. En su apuesta por la diversificación, el gobierno federal también consideró sumar las vacunas de Moderna, Janssen, Sanofi, Reithera y el mecanismo de cooperación global Covax, al que entregó un anticipo de 180 millones de dólares para asegurar más de 50 millones de dosis. 

El 22 de enero pasado, López Obrador afirmó que hasta el momento el país ha pagado cerca de 10,000 millones de pesos de anticipos. “Ya tenemos contratadas vacunas para 120 millones de mexicanos, ya tenemos destinados para ese propósito 32,000 millones de pesos”, aseguró. 

Por ahora, las vacunas son un recursos limitado, pero el panorama de producción y acceso cambiará. “Habrá suficiente para todos”, asegura Tedros Adhanom, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Lo dice todavía con un dejo de esperanza.