CanSino y Sputnik V, ¿la salvación para el plan de vacunación?
Foto: Torstensimon/Pixabay.com

En México, la primera vacuna contra el Covid-19 fue aplicada hace un mes, el 24 de diciembre. El espectáculo transmitido desde el Hospital General de México representó el arranque de la estrategia nacional de vacunación, que el gobierno considera terminar en el primer trimestre de 2022. El plan tenía una particularidad: las etapas iniciales estaban apalancadas a las dosis que debía producir y entregar la farmacéutica estadounidense Pfizer. 

Desde el gobierno se habían hecho las gestiones para asegurar el suministro de 5,098,000 dosis de Pfizer, las cuales serían enviadas en distintos embarques. Todos se iban cumpliendo en tiempo, hasta que a mediados de enero llegó una noticia: en las próximas tres o cuatro semanas, la farmacéutica entregaría menos dosis a los países –no sólo a México– porque estaría concentrada en remodelar y ampliar la capacidad de producción de su fábrica en Puurs, Bélgica. Tomó por sorpresa a muchas naciones. En Europa, ministros de salud enviaron una carta a la Comisión Europea para pedir se presionara a Pfizer para que cumpliera con los compromisos y no alterara sus calendarios. En México, la información fue distinta.

Pfizer está replanteando sus entregas”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia del 18 de enero. “Se tenía contemplado que para mañana iban a llegar otras 400,000 dosis, pero las quiere limitar a la mitad. Esto lo están haciendo en todo el mundo porque la ONU les está demandando que entreguen vacunas para que la ONU pueda ofrecer vacunas a países que tienen más dificultad para contar con las vacunas. Entonces, por eso Pfizer está reduciendo la entrega”.

El mandatario mexicano sumó a la fórmula a un nuevo jugador: la Organización de las Naciones Unidas (ONU). “De repente tuvimos un problema donde no lo teníamos”, explica Xavier Tello, analista y asesor de políticas sanitarias. “¿A qué venía que saliera con que la ONU nos había pedido que le cediéramos vacunas y que íbamos a hacerlo para beneficiar a los países pobres? Lo único que se originó fue un problema de comunicación, sobre todo porque el presidente se lo sacó de la manga”. 

No hubo tal petición directa y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, lo confirmó. “No funciona así, no es que la ONU le manda una carta a cada país y le dice: ‘Dámelas porque me las voy a llevar a este otro país’. No funciona así. La manera en que funciona es: la ONU, y también en este caso la Organización Mundial de la Salud (OMS), han hecho un exhorto público”, detalló el funcionario. La reducción y el diferimiento de dosis es real y, según Pfizer, responde directamente a la adaptación de la fábrica para tener cuatro veces mayor producción. 

México ha recibido seis embarques de Pfizer –con más de 700,000 dosis–, pero no llegarán tres más programados para el 25 de enero, 2 y 9 de febrero. Esto altera la meta planteada por el secretario de Salud, Jorge Alcocer, de tener 1.4 millones para finales de enero. Era momento de buscar un plan B para subsanar la pausa en las entregas y no frenar la estrategia de vacunación. 

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“Hay que reconocer que tenemos un programa de inmunizaciones incipiente, sí medio heróico pero todo tiene una razón”, explica Tello. “¿Por qué estamos aplicando la vacuna de Pfizer? Es muy simple: porque si no estuviéramos aplicando esa vacuna no estaríamos aplicando nada. En este momento seguiríamos sin aplicar nada, prácticamente estamos aplicando la vacuna de Pfizer a fuerza. Es un problema donde no nos querían haber metido pero ellos lo necesitaban precisamente para ser el primer país de Latinoamérica y dar el regalo de Navidad”.

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Las alternativas ¿son seguras?

Al fallar el plan inicial, era necesario voltear a ver otras alternativas que pudieran enviar embarques durante las semanas que Pfizer pararía. Esas opciones son las vacunas rusa Sputnik V y la china CanSino. 

“Estamos por cerrar ya un acuerdo con una farmacéutica rusa. Ya se está a punto de emitir una resolución sobre la calidad de esta vacuna, esto lo hará la Cofepris, la Secretaría de Salud, de modo que vamos a poder disponer de esa vacuna”, adelantó López Obrador el mismo 18 de enero. “Y también vamos a tener al alcance la vacuna CanSino, (de) China”.

Sobre la dosis de CanSino, el canciller Marcelo Ebrard difundió a inicios de diciembre el acuerdo de precompra de 35 millones de dosis firmado por Alcocer y Xuefeng Yu, presidente de CanSino Biologics Inc. El compromiso era entregar 8 millones entre enero y marzo. Pero hasta ahora, esta vacuna –que se encuentra en ensayo fase 3 en el país– no ha sido autorizada para su uso en México ni en ningún otro país. Únicamente ha recibido la aprobación militar de China. 

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Acuerdo de precompra de CanSino.

Sputnik V es la otra opción para enfrentar el desabasto de Pfizer. Al informar su contagio de Covid-19, López Obrador adelantó que este lunes tendrá una llamada con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, para hablar sobre la posibilidad de que envíen a México la vacuna rusa. No es el primer acercamiento con autoridades de aquel país.

A inicios de enero, López-Gatell viajó a Argentina para conocer su experiencia con la aplicación de Sputnik V, así como para reunirse con autoridades de Salud rusos y llegar a acuerdos preliminares para acceder a 24 millones de dosis. Fuentes consultadas por La-Lista coinciden en que la apuesta del subsecretario es la vacuna rusa, pues es la relación que él trabajó. Sin embargo, al igual que la de CanSino, carece de autorización de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). 

El problema es que no sólo no está aprobada por Cofepris sino que en general la comunidad médica la ve con mucha preocupación, porque no se han publicado los resultados y no han sido evaluados por la comunidad médica a nivel internacional, por la comunidad científica”, afirma Antonio Lazcano, científico y académico de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Pese a ello, tanto CanSino como Sputnik V están consideradas en el calendario de vacunación nacional. “El presidente dice: ‘(el retraso de Pfizer) lo tenemos solucionado con la vacuna rusa y la china’. Gracias, pero no hay vacuna rusa ni china, de hecho, no hay de ninguna especie”, agrega Tello.

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Ambas son las opciones principales para cumplir con la meta para el primer trimestre de 2021. “El Plan Nacional de Vacunación ahorita está planteado para estos primeros tres meses –enero, febrero y marzo– para personal de salud, adultos mayores y personas con comorbilidades”, explica Zoé Robledo, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). “Son 17 millones de personas que se busca que estén vacunadas en tres meses, sin embargo, paralelamente ¿de qué depende? De la disponibilidad de la vacuna por parte de las propias empresas y por parte de los propios gobiernos nacionales”.

Sin Pfizer, ¿y las segundas dosis?

Al 24 de enero, en el país habían sido aplicadas 629,626 vacunas: 604,441 fueron primeras dosis y 25,185 segundas dosis aplicadas a personas que ya concluyeron con su esquema de vacunación contra el Covid-19, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud. 

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Con la primera aplicación de la vacuna de Pfizer se obtiene 80, un poco más de 80% de la protección. Y con la segunda esto sube hasta arriba del 90%, cerca del 94%”, indicó López-Gatell. 

La recomendación de la farmacéutica es que la segunda aplicación ocurra 21 días después de la primera. La inquietud de los especialistas es ¿qué pasará con las personas que no podrán recibir la segunda dosis por el retraso en las entregas de Pfizer?

“Hay que decir que los epidemiólogos están divididos –yo no soy epidemiólogo pero sigo la literatura con mucha atención–: por un lado hay quienes dicen que es mejor tener muchas personas vacunadas con sólo un 50%, pero por otro lado hay infectólogos, epidemiólogos, que dicen que no, que es mejor tratar de vacunar a la gente con la dosis completa”, describe Lazcano. “Hay un riesgo, que es un riesgo abierto, no sabemos la respuesta y existe la posibilidad de que aparezcan variantes resistentes a dosis bajas de anticuerpos por media vacuna y esto sea el equivalente a, por ejemplo, la resistencia que vemos en bacterias cuando los antibióticos no se aplican en las dosis completas. Hay quienes opinan que ese es un riesgo real, hay quienes opinan que no hay que preocuparnos”.

El subsecretario de Salud ha afirmado que hay disponibilidad para vacunar con segundas dosis a poco más de 100,000 personas, que son quienes se vacunaron del 24 de diciembre al 12 de enero. Del resto, están en evaluación de ampliar el periodo entre una y otra. “La Organización Mundial de la Salud desde diciembre, y lo ratificó este 8 de enero, ha recomendado que se podría ampliar la cobertura de vacunación si es que se pone la vacuna en segunda dosis, no en el día 21, sino en el día 28, y su recomendación más reciente es que podría ponerse incluso hasta 42 días después sin que afecte en modo alguna la potencia que se logra ni la duración de la inmunidad”. 

El grupo técnico asesor de vacunación tendrá que dar la aprobación para ampliar el plazo. Si no ocurre, se echaría por tierra parte del avance en la aplicación de dosis.