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El pragmático duque hubiera detestado “Todo Esto”, pero eso no ha evitado que una nación entera predique sobre él.
La migración cambió de dirección. Cuando el conflicto armado en Colombia atravesaba sus peores momentos, una gran cantidad de colombianos emigraron a Venezuela. Ahora, años después, estos mismos colombianos están regresando a su país con sus familias.
Vaya limpiando sus dedos por qué le pedirán huellas dactilares, iris de los ojos, tono de voz, facciones del rostro y firma.
Ninguna sanción adoptada es definitiva. Falta una última escale en el Tribunal, donde se dirá la última palabra en los próximos días. Es el mismo tribunal que no quiso cerrar el caso el viernes pasado, aunque podía hacerlo.
Ahora, el uso de combustóleo es una razón ideológica, aunque económica y ambientalmente es una decisión propia del siglo pasado.
Las siguientes son algunas de las atrocidades registradas durante los últimos cuatro días de marzo. Cuatro días. Cuatro. Forman un mosaico muy incompleto de la crueldad en México, pero dan una idea.
La diferencia en las tasas del impuesto a la renta de cada país puede generar incentivos perversos. La discusión se centra en establecer un régimen de impuestos para grandes empresas multinacionales y crear una tasa mínima global.
Muy poco significará para los cementeros esa racha de 12 triunfos en fila si no consigue el decimotercero ante el conjunto azulcrema. Esa seguidilla ha ilusionado a sus fieles, pero necesita confirmar que puede contra el club destinado a pelearle el cetro del presente certamen.
Pareciera que no le guardamos el mismo respeto a las instituciones culturales en México y Latinoamérica que a las extranjeras. ¿Por qué consideramos tan trascendental la aprobación de instituciones que—hasta cierto punto—se han autodenominado las máximas autoridades culturales?
Fisiológicamente tu cuerpo tiene respuestas al caos y al estrés crónico y te cuento algunos tips que van a ayudarte a activar tu sistema parasimpático y tener un reservorio de coherencia, calma y perspectiva siempre a mano.
Las mujeres mexicanas hemos desarrollado una red de cuidadores que nos vigilan cada que salimos al súper, tomamos un uber o vamos a un lugar lejos de casa porque sabemos la posibilidad que existe de no volver sanas y salvas.