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México necesita un combate sistémico de la corrupción, pues esta es un fenómeno con muchas aristas. El gran reto es hacer que cada parte del sistema funcione.
La dualidad del uso tecnológico en la defensa de la democracia llega cuando, paradójicamente, se convierte en herramienta de opresión y manipulación de la información, con el objetivo de socavar nuestros derechos fundamentales.
Para mí, esta elección no se trata de borrón y cuenta nueva. Sólo deseo que la jornada transcurra con la menor cantidad de incidentes posible y que se respete la decisión que tome la mayoría de mis compatriotas.
Que el día después de mañana la pregunta no sea si votamos o no por Morena. Seamos ciudadanos críticos, llegue quien llegue.
El sufragio es la herramienta más grande que tiene la democracia, sin embargo, no es la única; no podría ser solamente cada 3 o 6 años.
Es la hora de los ciudadanos, votar por la continuidad de lo que ha salido mal traerá como consecuencia la elección de jueces a modo, impreparados y obedientes al Ejecutivo, una reforma con objetivos políticos que no mejoraría a la impartición de justicia y aniquilaría la separación de poderes.
Mediante el voto elegimos a los representantes que tomarán las decisiones políticas más importantes de nuestro país, contribuyendo así al fortalecimiento de nuestra democracia y, por ello, de nuestro país.
Los jóvenes siempre serán un importante nicho a tomar en cuenta durante una elección. Este año, en México, la Generación Z conforma una gran parte de los votantes.
Para combatir el racismo debemos entenderlo como un sistema. La opresión está interconectada y su lucha debe ser integral.
Comparación de los programas energéticos de Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez: similitudes en transición energética y energías renovables; diferencias en rol del estado.
Dos temas recientemente discutidos dentro del despacho presidencial ya comienzan a provocar interrogantes con respecto al programa de gobierno y el gabinete que encabezaría Claudia Sheinbaum en caso de resultar electa como la nueva presidenta de México.
La disyuntiva que enfrentamos es clara: dar continuidad al régimen que ha creado la peor catástrofe en salud en nuestro país o buscar el cambio de rumbo hacia un nuevo sistema que les devuelva la dignidad a los profesionales de la salud, así como a los enfermos.