Aumenta la población de ballenas boreales, a pesar del calentamiento en el Ártico
Foto: Ilse Orsel en Unsplash

Hay una buena noticia, inusual en estos días: aumentó la población de ballenas boreales, ya alcanzó las cifras precomerciales en las aguas estadounidenses.

Es sorprendente que la recuperación de las ballenas se haya acelerado a pesar del calentamiento en el Ártico, de acuerdo con una actualización sobre esta especie de la National Ocean and Atmospheric Administration esta semana.

“De verdad es uno de los grandes éxitos conservacionistas del último siglo”, dijo J Craig George, un biólogo jubilado por el departamento de vida salvaje del distrito de North Slope.

Las ballenas boreales, la única especie que habita en el Ártico durante todo el año, estuvieron a punto de extinguirse para siempre. La población cercana a Alaska era el objetivo de los pescadores comerciales a principios del Siglo XVIII por su aceite, grasa y barbas. Sus enormes cuerpos y lentitud natural las hacen blancos fáciles, y para comienzos del Siglo XX estaban a punto de desaparecer.

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Una vez que se prohibió la pesca comercial, la población del Ártico occidental, que habita en los mares de Bering, Chukchi y Beaufort, comenzó a aumentar. La recuperación de las ballenas se debe en gran parte a la inaccesibilidad natural de sus hábitats cubiertos de hielo, que las protege del alcance de los barcos comerciales y las actividades pesqueras que amenazan a sus primas, las ballenas francas, en el sur.

George también le da crédito al manejo sustentable y la protección de la Alaska Eskimo Whaling Commission (AEWC), que ha peleado contra las perforaciones petroleras y otras actividades que pueden dañar a la especie.

“Nadie ha peleado tan fuerte como la AEWC para proteger el hábitat de las ballenas boreales del desarrollo industrial en Estados Unidos y el Ártico”, dijo George.

Los investigadores monitorean y estudian a la especie en conjunto con las comunidades nativas de Alaska, como los Inupiat de Utqiaġvik, Alaska, quienes han cazado a las ballenas en niveles sustentables por más de 1,000 años. “La comprensión general de biología cetácea, anatomía y fisiología, y ecología ha crecido gracias a nuestra cooperación con los cazadores indígenas”, dijo George. “Los capitanes Inupiat nos enseñaron cómo contar las ballenas adecuadamente”.

Las ballenas boreales también proporcionan mejores perspectivas sobre las condiciones del ecosistema marino del Ártico. La longevidad y la sensibilidad a fluctuaciones anuales de la especie le ayudan a los biólogos a rastrear los cambios en el Ártico durante largos periodos de tiempo.

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La acelerada expansión de la población de ballenas boreales en décadas recientes fue una sorpresa para los biólogos, quienes esperaban que la especie acostumbrada al frío sufriera con el derretimiento del hielo. Las boreales están específicamente acostumbradas a su ambiente ártico, utilizan la protuberancia de sus cabezas para romper el hielo y tienen una capa de medio metro de grasa que las protege del frío. No obstante, hasta ahora, las ballenas resisten los cambios drásticos y han obtenido beneficios inesperados.

El Ártico es cada vez más productivo gracias al aumento de temperaturas y a que hay más luz en las superficies donde el hielo es más delgado o inexistente. Menos hielo y más nutrientes que llegan del norte, como krill y copépodos, significa más alimentos para las ballenas. De acuerdo con Noaa, estos cambios han ayudado a las boreales de toda Alaska, las ballenas ahora son más gordas y hay más bebés.

Las boreales también expandieron su territorio hacia las aguas del norte donde el hielo era demasiado grueso. Aunque la población del Ártico occidental era de pocos miles cuando se prohibió la pesca comercial, para principios del siglo XXI creció alrededor de 10,000 individuos, y ahora el número es cercano a 16,800.

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Pero el destino de la especie no es del todo claro debido a la rápida transformación del Ártico. Su densa capa de grasa, que las aísla de las aguas heladas, puede convertirse en una desventaja durante los veranos cálidos. También es más probable que se enreden en equipo de pesca, que compitan por alimentos con otras especies de ballenas, y que las ataquen sus depredadores naturales (las orcas) conforme el hielo retrocede y no lo pueden usar para protegerse. “Su futuro es realmente incierto”, dijo George.