El nuevo verano del amor: ‘la gente está desesperada por tener sexo’
Sean, de 28 años, y Sophia, de 27, llevan juntos casi dos años; se conocieron en un evento de proyección de películas en el que Sean era el DJ. Fotografía: Rosaline Shahnavaz / The Guardian

El año pasado cambió las opciones de Georgie, de 35 años, de salir con alguien. Tuvo varias citas decepcionantes con sana distancia e intercambios de mensajes bastante sosos por lo que dejó de usar aplicaciones de citas a principios de 2021. Ahora que ya se vacunaron sus padres se siente con confianza para retomar el contacto físico en sus citas, pero las apps, dice. “Ya se están moviendo las cosas y voy a confiar en lo espontáneo. Voy a aceptar todas las invitaciones y todas las oportunidades. Si siento que conecto con alguien en una reunión social, un festival o en la parada del camión, les voy a hablar. Voy a aprovechar todas las malditas veces”.

Liam, de 25 años, vive en Manchester y nunca ha tenido una relación seria. Muere por reunirse con la gente en persona. “Me encantaría no tener que volver a hablar por Zoom y por WhatsApp, especialmente en mi vida amorosa”. Se dio por vencido con las apps de citas este año, y está esperando el momento de volver a flirtear adecuadamente. “No es lo mismo vibrar con alguien en una app o en una pantalla que ver a alguien al otro lado de un cuarto y sentir la emoción en el estómago. Justo eso es lo que necesito ahora”.

Se trata de un sentimiento que comparte Maggie de 65 años. Después de recibir su primera vacuna a finales de febrero, empezó a pasar más tiempo en Hampstead Heath en Londres con su perro “No quiero tener que depender de las citas en internet así es que paso mucho tiempo caminando para ver a los ojos a hombres que parecen elegibles”, dice. Espera que para cuando reciba su segunda vacuna ya tenga agendadas tres o cuatro citas.  “Si este año no ha enseñado algo, es que tenemos que disfrutarnos. Después de todo ¿podría ser este un verano del amor?

En abril, cuando las restricciones empezaron a suavizarse en Reino Unido, la app de citas, Hinge, una de las que más creció en Reino Unido,  presentó cifras que indican que el 85% de los usuarios “están abiertos a salir con alguien en cuanto el confinamiento termine”. En la semana anterior al 12 de abril, casi la mitad de los usuarios ya habían arreglado citas en la vida real esperando el momento de que pudieran encontrarse legalmente al aire libre. Ese mes, la matriz de Durex anunció un aumento de dos cifras en la venta de condones en países como China en donde las restricciones del confinamiento se habían suavizado. A finales de mayo, Superdrug anunció un incremento de 65% en la venta de condones durante la semana en que los bares y los restaurantes abrieron sus puertas. Match Group, quien es dueño de apps de citas incluyendo Tinder, predijo un incremento año contra año  en las ventas de más de 20% ya que un número récord de posibles candidatos a citas inundó las ventas del mercado.

¿Estamos listos para las citas en persona? Besar a extraños, coquetear, hacer contacto visual, tocar. Después de meses de mantener la distancia, ¿estamos listos para los encuentros cercanos?¿Nos acordamos cómo?

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Dan, de 23 años, en Lincolnshire, le dijo el año pasado a sus amigos que era gay. “Pero todavía no se lo he dicho a mis padres”. El aislamiento del año pasado es lo que lo convenció de ser honesto consigo mismo. “La pandemia me hizo entender cuánto me importan mis amigos y mi familia, lo que me hizo pensar con más seriedad  en mi vida amorosa. Me di cuenta que nunca conocería a alguien si mantengo mi sexualidad en secreto. La presencia constante de la muerte me hizo sentir que no tenía tiempo que gastar”. Del verano, dice con entusiasmo: “Estoy tan emocionado, tan nervioso, soy todo… voy a tener mucho sexo”.

Mi única identidad es como soltera, he estado sola durante dos años, y esto se debe en parte a los sentimientos de libertad y a la posibilidad que implica conocer a nuevas personas. La casualidad de esos encuentros no disminuyó el gusto o el sentido del propósito que obtengo de ellos. Y cancelar esta parte de mi vida durante 12 meses ha sido incómodo. Cada confinamiento le quitaba una capa de optimismo al futuro.

Me pregunto, entonces, si desde este nuevo comienzo suavizado emocionalmente no será más fácil conectar con otros. Todos hemos pasado por algo, juntos. ¿Seremos más compasivos? La amabilidad ha faltado en el panorama de las citas durante un tiempo. Se ha dicho desde hace tiempo que estas apps de citas son culpables de hacer un juego de la búsqueda del amor hasta el punto de que nos tratamos unos a otros más como avatares digitales que personas con sentimientos.

“El ghosting siempre ha ido a parte del paquete” dice Georgie. “Pero es especialmente brutal durante la pandemia a causa de los sentimientos aumentados de pérdida, duelo y aislamiento. Y encima de todo el ghosting, tu autoestima queda hecha pedazos”. Se muestra optimista sobre el potencial de cambios este verano… de regresar a una conexión más honesta con los demás, lejos de cualquier algoritmo.

Dan piensa mucho en el rechazo desde que salió del clóset. “Si soy honesto, me da nervios la siguiente fase. Hay mucho que no entiendo del mundo gay. Hay un lenguaje y una ideología que no conozco. Estoy desesperado por soltar a este nuevo ser en el mundo, pero me preocupa hacer todo mal, o apanicarme”.

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En el mundo post confinamiento, el saber que el tacto tiene el potencial de contagiar la enfermedad ha generado un aumento de la ansiedad de reincorporación y muchos cuestionan qué tan cómodos se van a sentir cuando estén en proximidad con extraños. Después de un año de aislamiento, vamos a tener que ser más fluidos con el lenguaje de consentimiento. Más adeptos a señalar los límites y a leer las señales de otros.

Alaz Ohene, escritora y educadora sexual, extraña el contacto visual y la emoción de la presencia física de otros. A pesar de eso, en cuanto pueda dejará Londres para ir a las zonas rurales de Ghana, al menos durante unos meses. “No estoy segura de estar 100% bien de tener extraños en mi espacio físico”, dice. “Apenas estamos saliendo de lo peor de la pandemia y no quiero que nadie me esté molestando o que nadie ponga su mano en mi nuca, ni nada de esas cosas de flirteo, así es que me voy a salir de la ecuación otro rato”.

Ohene dice que durante el periodo cuando muchos de nosotros estemos renegociando nuestros límites y espacios personales tenemos que estar cómodos “usando nuestras palabras”. Preguntar antes de tocar debería ser la norma. “Decir algo como, ‘me gustaría acercarme un poco, ¿puedo?’”, sugiere; intentarlo con amigos si se siente extraño: “me gustaría abrazarte, avísame si te parece bien”. Las apuestas no son muy altas. Tus amigos no te van a rechazar, ni siquiera si no quieren un abrazo. Pero en el club, hay que preguntar y está bien que te digan que no”.

Las apps y los sitios de citas nos han protegido del rechazo, después de todo, un swipe no solicitado es menos difícil que un “no gracias” en la vida real y nos permite evitar las emociones más negativas relacionadas con acercarnos a alguien que nos atrae en la vida real.

“Creo que como sociedad somos malos para manejar el rechazo”,  dice la educadora sexual Ruby Rare. Ella entiende cómo el impulso de no estar conectada y acercarse a la gente de una forma más tradicional habrá crecido en muchos después de un año tan difícil. “Será interesante ver cómo la gente maneja estas experiencias. La incomodidad y el rechazo son cosas que tienes que enfrentar si te acercas a la gente en la vida real, pero, enmarcadas correctamente, incluso estas pueden ser buenas para tu autoestima”. Ella dice que  tenemos que acercarnos a la gente sin expectativas de que las cosas lleguen a más. “Tienes que estar cómodo con la idea de que estás haciendo algo para ti. Se necesita valor para invitar a alguien a salir así es que cualquier cosa que pase hay que estar orgulloso de haber hecho algo”.

El celibato forzoso del año pasado nos ha hecho pensar con cuidado sobre lo que extrañamos de nuestra vida sexual. Ahora, después de un año, o más, las fantasías se volvieron deseos y , para muchos, esta será la primera oportunidad de explorar nuevas facetas de nuestra sexualidad.

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En Londres, las fiestas sexuales nunca habían sido tan populares. En julio, Crossbreed, un rave queer y abierto al sexo, va a tener un evento de lanzamiento para su serie de verano, llamado el Verano del Amor, en el club Fabric. Los 800 boletos se vendieron en menos de una hora. En septiembre, Klub Verboten, que antes realizaba eventos fetichistas sólo para miembros, lo hace también ahora para no miembros y va a realizar su fiesta de quinto aniversario en un lugar secreto. Los 1000 boletos ya se vendieron.

El año pasado la app alternativa de citas Field, que se especializa en conectar a las personas en sexo grupal y kink, presentó cifras que muestran que durante la pandemia su membresía creció en 50%. En 2020, los miembros se interesaron más que nunca en trios, y 40% lo añadieron a su lista de deseos.

Laurence, de 43 años, de Edimburgo, rompió con su pareja durante el primer confinamiento, una experiencia muy común ya que muchas parejas no aguantaron la presión de la pandemia. A causa del confinamiento, la pareja siguió viviendo junta durante seis meses. “Así es que no había oportunidad para volver a tener citas, aunque hubiera sido posible”. Desde marzo, vive solo. “Estoy desesperado por conocer otras personas. Quiero explorar el bonding y el sadomasoquismo por un rato y ahora parece ser la mejor oportunidad. Pero me doy cuenta de que incluso estar cerca de alguien será toda una nueva experiencia. Por un lado me quiero aventar y hacerlo, peor por otro lado me pregunto: ‘¿Cómo será esto?’”

Para los que están listos para explorar un nuevo aspecto de su sexualidad, Rare sugiere hacer amigos con los mismos intereses. “Con el sexo y las citas, el enfásis se pone en hacer el acto”, dice. “Pero primero hay que encontrar una comunidad, y haciendo amigos el camino de la exploración sexual puede ser menos estresante”.

Esta táctica sirvió mucho para Alex Warren, fundador de Crossbreed. “Hace algunos años abrí mi relación con mi exnovia. Ella se fue a una orgía y yo me puse muy celoso… no porque me sintiera traicionado sino porque yo también quería ir. Así es que busqué en Google y encontré FerLife, un sitio de redes sociales para kinks y BDSM. Asistí a un evento social y terminé haciendo unos amigos increíbles. No fui a una fiesta sexual sino hasta después de un año de estar en la escena. Para entonces, mi red de apoyo era muy buena”. Warren es DJ y productor musical desde hace más de 10 años y en 2019 decidió unir los dos mundos. “Y así surgió Crossbreed”.

Explica. “No es en realidad una fiesta sexual. Es un buen rave con espacios seguros para el sexo”. La demanda es mayor de la esperada. “La gente está desesperada por volver a conectar, para expresarse físicamente, para tener sexo. Ha sido un año muy largo”.

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Para muchos solteros, especialmente los que viven solos, el año pasado los dejó con las emociones adormecidas y la existencia desestabilizada. “Meses sin tocar a otra persona fue impactante para mi”, dice Maggie, quien ha vivido sola desde hace más de 10 años pero que se siente más sola ahora que nunca debido a la pandemia. Recuerda el ruido de las sábanas frescas de su noche de boda, y la sensación de la palma de la mano de su amante en el musto. “Me sorprende lo mucho que extraño la intimidad y lo vívidos que regresan los recuerdos a mi memoria”, dice.

Sin lugar a dudas, el verano de 2021 tendrá el color de las frustraciones de la gente que tuvo que mantener sus citas y sus vida sexuales guardadas durante más de un año. ¿Puede compararse esto al verano del amor original y a la revolución sexual de los 60? ¿Un momento que promovió un cambio de actitudes hacia el sexo y las relaciones?

Hay una diferencia importante, dice el doctor Guy Stevenson, especialista en la contracultura de los 60:  “el nihilismo del internet”. Dice que nuestra sobreexposición a la libertad sexual en línea significa que no hay oportunidad de un periodo de liberación inocente. “¿No ha hecho el internet que todos se comporten como si nada fuera nuevo, particularmente la relación con el sexo?” dijo. Gracias a la píldora, la promiscuidad fue una nueva opción en los 60, “mientras que ahora es un sombrero viejo. Y el potencial para completar cualquier fantasía sexual en línea nos hace sentir como que hemos visto y hecho todo”.  Un año de aislamiento nos puede dejar calientes, pero la revolución hippy de los 60 “se caracterizó por el romanticismo y el sentimiento de inocencia”, dice. Si estamos en un verano de amor, dice, tiene que ser uno caracterizado por el cinismo.

Hera Cook, autora de The Long Sexual Revolution: English Women, Sex and Contraception: 1800-1975, coincide en que había más inocencia en esa época y que la gente la ha perdido. “También había universidad gratuita y un estado más robusto de asistencia social. Y no había esta sensación  de que el NHS estaba al borde del colapso. Básicamente, las actitudes con respecto al sexo provenían de un tiempo con más esperanzas. En los 60, la gente creía que las cosas iban a ser cada vez mejores. Hoy en día, con la emergencia climática, todos sospechamos que las cosas van de mal en peor”.

En lugar de eso, Cook compara nuestra situación actual con los años entre guerras. “Los roles de género tradicionales se rompieron en ese tiempo”, dice. “Se ganó el sufragio para las mujeres, que lo estuvieron peleando durante la primera guerra mundial. Se dio un rechazo de la normativa hetero, el ideal masculino del guerrero como consideraban los hombres a sus antecesores se acabó con la Guerra Mundial. Era una época más lastimada y más cínica, pero comparada con los 60, cuando la promiscuidad se permitió, pero formulada en la heteronormatividad, era posiblemente más emocionante.

“Un paralelo que puedo ver entre ahora y los 60 es la discusión sobre el consentimiento”, continúa Cool, “Después de la píldora, surgió una conversación sobre los sentimientos de los hombres por el derecho de las mujeres a decir que no. Y parece ser relevante ahora”.

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Ohene y Rare están de acuerdo, señalar que la pandemia nos ha dado una lección de consentimiento mientras negociamos cosas como nuestros niveles de comodidad usando una mascarilla y la distancia. “Antes cuando hablábamos de consentimiento”, dice Rare, “también nos enfocábamos en el sexo. Y, en realidad, el consentimiento sexual es sólo una parte de nuestras vidas  y allí lo ejercemos. Como hemos visto recientemente, el consentimiento se da todo el tiempo, se trata de comunicar nuestros sentimientos y límites, justo hasta lo cómodos que podamos sentirnos cuando estamos en una reunión física. Es una conversación dinámica, de relaciones, y continua”.

Esto, para ellos, es en donde están los desarrollos más emocionantes y provechosos dentro del  sexo y de las citas. “Tenemos la oportunidad de acercarnos uno al otro con más compasión y desde un punto inicial más educado”, dice Rare. De aquí, sugiere, podemos crear un amor nuevo y mejor.

Cuando me reuno con Maggie, ella me dice que ya le aplicaron la segunda dosis y que tiene una cita. “Nos presentaron amigos mutuos, no nos conocimos paseando perros”. Liam ya tuvo su primer encuentro postpandémico, “una cita caminando y todo salió bien”. La vida social de Georgie está comenzando de nuevo, “y la última vez que fui a un bar la gente levantaba la vista y no miraba sus teléfonos, lo cual es prometedor”. Le emocionan las citas en la vida real, “especialmente cuando se reanuden los festivales y las tocadas”.

En cuanto a mi, durante la pandemia salí dentro de los confines de lo legal y de lo moralmente aceptable. Un papá de dos niños recién divorciado que trabaja en la CIty de Londres. “Tal vez no estoy listo para algo serio”, dijo. “Pero hay que mantenernos en contacto, te puedo llevar a Torture Garden, una fiesta sexual y fetichista, cuando vuelvan a hacerse”. Un hombre que acababa de terminar con alguien y regresó a Londres desde Essex. Fue el sopor del confinamiento en una pequeña ciudad lo que rompió su relación, me dijo. Quería sustituir el sexo con el gimnasio, pero los gimnasios estaban cerrados. “Me compré una bicicleta fija”, dijo, y nunca volvimos a hablar.

Me gustaría creer que este verano vamos a retomar los principios de paz, amor, unidad y consentimiento, y nos vamos a regir por ellos. Pero sospecho que si se disparan las apps, todo volverá a ser igual. Aún así, si la pandemia nos ha enseñado algo, es que estamos mejor cuando nos conectamos fuera de línea. Tal vez ahora es el momento de sacar el romance de la ecuación, apagar nuestros aparatos, abrazar a la gente que queremos, y gozar la gloria de su presencia física. Me emociona el verano del amor, un un verano de amantes.

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Ruby Rare

Si hace tiempo que no te sientes sexy, piensa en crear un ambiente que deleite tus sentidos. Recuerda, la excitación es para todo el cuerpo, no sólo para los genitales. Yo sugiero empezar con una solo. La masturbación es una muy buena forma de reconectar con tu propio placer antes de invitar a otra persona.

Todos estamos fuera de práctica en lo que se refiere al contacto físico. En lugar de esconder esto, abracemos la torpeza. Los fluidos del cuerpo pueden terminar en lugares inesperados. Tus dientes pueden apretarse a medio beso o el sudor puede caer en los ojos de tu pareja, historia real. Hay que celebrar esto en toda su gloria extraña y maravillosa.

Recuerda sonreír. Se supone que el sexo es divertido, así es que tiene sentido expresarlo con el lenguaje facial y corporal. Hay que tratar de poner menos énfasis en la penetración, especialmente si no lo has hecho en mucho tiempo. Es emocionante considerarlo una opción y no una falla.

Acepta el rechazo. No permitas que el miedo te impida acercarte a alguien que te gusta de forma amable y respetuosa. Si eres la clase de persona que rechaza, hazlo con cuidado y dulcemente, y recuerda, no tienes que dar explicaciones y vas a decir que no. Y si te encuentras en una situación  en donde temes por tu seguridad, trata de llamar la atención de alguien lo más pronto posible y pide apoyo.

Sé realista con tus expectativas para después del confinamiento. No se trata de una carrera y no tienes que sacar en los primeros meses toda tu lista sexy. Si te interesa probar algo diferente, como un trío o algo kinky, las apps para citas pueden ser una muy buena forma de saber lo que quieres y de conocer a otras personas que buscan lo mismo.

No hay una forma ‘correcta’ de hacer esto. Trata de encontrar lo que es bueno para ti y de comunicarte con los que te rodean. Ve a tu ritmo, y trata de apreciar cada paso en lo que regresas a las citas y al sexo.

Ruby Rare es educadora sexual y autora de Sex Ed: A Guide For Adults