Lo que sabemos ahora del Covid-19 que no sabíamos antes
Partículas del virus SARS-CoV-2 aisladas de un paciente, capturadas y resaltadas en color. Foto: National Institute of Allergy/AFP/Getty Images

Desde que la pandemia de Covid-19 se desató a principios de 2020, los investigadores se han dedicado a estudiar innumerables aspectos del virus y han hecho algunos descubrimientos sorprendentes. A continuación, cuatro áreas en las que nuestro entendimiento ha cambiado:

Cómo se propaga el Covid-19

Cuando el Covid-19 aumentó por primera vez en Reino Unido, también lo hicieron las ventas de desinfectantes para las manos. El 28 de febrero, Boris Johnson dijo: “Lo mejor que pueden hacer las personas para evitar la propagación del coronavirus es lavarse las manos“.

El énfasis se debía, en parte, a que se pensaba que una de las principales vías de propagación del Covid-19 era que las personas tocaran superficies contaminadas y luego se tocaran la cara, lo que se denomina “transmisión por fómites”. Incluso aparecieron páginas de internet diseñadas para alertarte en caso de que te tocaras la cara, mientras que muchas personas se preocupaban por si debían desinfectar los alimentos y los paquetes.

Sin embargo, los expertos sostienen ahora que se ignoró el papel de las diminutas partículas que contienen el virus, llamadas aerosoles, que se emiten junto con gotitas más grandes cuando las personas contagiadas respiran, hablan o tosen, y que la ventilación en los lugares cerrados es crucial para reducir la propagación del Covid-19.

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“En la actualidad, el consenso general a nivel mundial es que la transmisión por aerosol (es más importante) que la transmisión por contacto”, dijo el Dr. Julian Tang, virólogo consultor del Leicester Royal Infirmary. “Esto ha cambiado drásticamente desde el énfasis inicial en el lavado de manos“.

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otros, sigue señalando las superficies contaminadas como una posible vía de transmisión, parece que la evidencia es escasa. “A pesar de la evidencia consistente en cuanto a la contaminación de las superficies por el SARS-CoV-2 y la supervivencia del virus en ciertas superficies, no hay reportes específicos que hayan demostrado claramente la transmisión por fómites“, señaló la OMS.

Sin embargo, el profesor Julian Hiscox, titular de la cátedra de infecciones y salud mundial de la Universidad de Liverpool, quien es integrante del Grupo Asesor sobre Amenazas de Virus Respiratorios Nuevos y Emergentes (Nervtag) del gobierno, detalló que si bien ha aumentado la evidencia de que los aerosoles son importantes, todavía es probable que el virus pudiera propagarse al tocar directamente a las personas contagiadas o una superficie en la que una persona contagiada hubiera estornudado, por lo que el lavado de manos sigue siendo importante.

Cubrebocas

Muchos expertos y políticos desestimaron el uso de protectores faciales por parte del público general al comienzo de la pandemia.

“Las sugerencias son que las personas hagan sus propios cubrebocas; ya sea con ropa y ese tipo de materiales, aunque no ofrecen en realidad una gran protección“, comentó el secretario de transportes, Grant Shapps, al programa Good Morning Britain el 16 de abril del año pasado.

“En segundo lugar, la forma en que la gente se los quita puede en ocasiones provocar una reinfección. En tercer lugar, puede proporcionar una falsa sensación de seguridad y, de hecho, hay una cuarta cosa también: si la gente elige un nivel más alto de equipo de protección personal (EPP), entonces se lo estarían quitando a los trabajadores de la primera línea del Servicio Nacional de Salud que realmente lo necesitan”.

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Sin embargo, ha aumentado el respaldo para el EPP a medida que se han ido reuniendo pruebas sobre sus beneficios: muchos científicos afirman ahora que ayudan a atrapar las gotitas y partículas que contienen el virus y que son emitidas por los usuarios contagiados, mientras que algunos han afirmado incluso que les ofrecen cierta protección a los usuarios sanos contra la infección. Sin embargo, su eficacia depende del tipo de cubrebocas, de su ajuste y de su material.

“Mi opinión sobre el uso de los cubrebocas ha cambiado mucho, porque sí reducen los aerosoles“, afirmó Hiscox. “Estoy más que feliz de confesar que a principios del año pasado pensaba que el lavado de manos era más importante que el uso de los cubrebocas… pero ahora, sí creo que los cubrebocas (bien ajustados) juegan un papel importante“.

La naturaleza de la enfermedad

En un principio, el entendimiento popular sobre el Covid-19 era que solo se trataba de una infección respiratoria, pero a medida que la pandemia avanzó se ha hecho evidente que otros órganos pueden verse afectados, directa o indirectamente.

Los investigadores han encontrado casos de coágulos sanguíneos, inflamación cerebral, delirios, derrames cerebrales, anomalías cardíacas y daños hepáticos y renales entre los pacientes de Covid-19.

Los síntomas también pueden prolongarse durante meses después de la infección inicial, una condición que se ha denominado “Covid prolongado”. Si bien la confusión mental y la fatiga se encuentran entre los problemas más comúnmente reportados, un estudio publicado el mes pasado sugirió que el Covid prolongado tenía más de 200 síntomas. Sin embargo, los expertos han señalado que el Covid prolongado es un término genérico y que puede reflejar más de un síndrome. También parece que las mujeres son más propensas a verse afectadas que los hombres.

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En su discurso ante el comité de ciencia y tecnología de Lords en septiembre, Chris Brightling, profesor de medicina respiratoria de la Universidad de Leicester que dirige el estudio Phosp-Covid sobre los efectos a largo plazo de la enfermedad, dijo que los análisis realizados como parte de los estudios Phos-Covid y C-MORE estaban revelando el impacto fisiológico más amplio de Covid-19.

“(Estos) están mostrando daños en los riñones, en el hígado, en los pulmones y en el corazón, y en menor medida en el cerebro. Esto afecta a más de un tercio de los individuos cuando se cumplen dos meses“, explicó. “Realmente estamos obteniendo muchas pistas de que hay cosas que están ocurriendo en múltiples órganos a partir de una enfermedad que inicialmente comienza como una infección respiratoria”.

Propagadores asintomáticos

Cada vez se reconoce más la importancia de la infección asintomática en la propagación del Covid-19. Aunque las estimaciones varían, el gobierno de Reino Unido afirma ahora que aproximadamente una de cada tres personas contagiadas de Covid-19 no presenta síntomas.

En abril, se pusieron a disposición de forma gratuita las pruebas rápidas de flujo lateral para ayudar a detectar estas infecciones, aunque algunos expertos cuestionaron la precisión de las pruebas y la falta de atención a las personas que se autoaislaron. Pero en los primeros momentos de la pandemia, cuando solo estaban disponibles las pruebas de PCR, la situación era muy diferente.

“La decisión de Reino Unido de suspender todas las pruebas en la comunidad, debido a los recursos inadecuados/la escasa preparación y al hecho de no analizar los casos leves/asintomáticos, probablemente condujo al incremento incontrolado de los casos en la comunidad en la primera ola”, comentó Tang.