La decisión de sacrificar a 154 gatos descubiertos en una operación de contrabando genera indignación en Taiwán
Entre las razas a las que se les aplicó eutanasia después de que fueron encontradas en una operación de contrabando en la costa de Taiwán se encontraba un gato azul ruso. Foto: Svetlana Serdiukova/Getty Images

La decisión de las autoridades taiwanesas de sacrificar a 154 gatos que fueron encontrados en un intento de contrabando ha provocado protestas y peticiones para cambiar las leyes y aumentar las sanciones.

La guardia costera interceptó el jueves un barco pesquero procedente de China a unas 40 millas náuticas de la costa de Kaohsiung, en el extremo sur de Taiwán. Después del control de Covid-19, las autoridades abordaron el barco pesquero al día siguiente y descubrieron 62 jaulas que contenían a los gatos, entre los que se encontraban razas azul ruso, ragdoll, persa americano de pelo corto y británico de pelo corto.

Se calcula que los animales tenían un valor de 10 millones de dólares taiwaneses. Todos fueron sacrificados el sábado, que coincidió con el Día Internacional del Animal sin Hogar.

Las autoridades gubernamentales indicaron que tomaron la decisión de sacrificar a todos los gatos debido a que se desconocía su origen y suponían un riesgo para la bioseguridad, sin embargo, la drástica medida provocó una avalancha de dolor y enojo entre los taiwaneses y los grupos defensores de los animales.

“¿Acaso Taiwán no tiene posibilidad de cuarentena? ¿Los taiwaneses matan así a los gatos inocentes?”, comentó un usuario.

Es muy triste que los gatos tengan que morir, pero para proteger al país esto es lo correcto”.

Taiwán tiene un alto índice de propiedad de mascotas y una próspera industria en torno a su cuidado, que incluye accesorios como carriolas y servicios como psíquicos de mascotas. La noticia relativa a los 154 gatos, que encabezó las listas de “más leídos” de muchos medios locales, también estuvo acompañada de fotos de las jaulas colocadas en fila en una instalación gubernamental, y de algunas imágenes en primer plano de los gatitos, antes de su ejecución.

Las protestas condujeron a una declaración pública por parte de la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, quien es dueña de dos gatos que aparecen con frecuencia en sus publicaciones en las redes sociales.

Tsai expresó su tristeza por el suceso, pero culpó a los contrabandistas de dichas muertes e instó al público a comprender la necesidad de prevenir la importación involuntaria de enfermedades en los animales de contrabando. Sin embargo, también comentó que debería plantearse la posibilidad de modificar la legislación actual para aplicar métodos más humanos.

En decenas de miles de comentarios, muchos residentes taiwaneses cuestionaron por qué no se pudo poner a los gatos en cuarentena o tratarlos. Gran parte del enojo estuvo dirigido hacia los contrabandistas, mientras que algunos usuarios cuestionaron la intensidad de la protesta por los gatos domésticos en comparación con el sacrificio de otras especies por razones de bioseguridad. Otros exhortaron a la gente a aprender del incidente y a adoptar a sus mascotas en lugar de buscar razas prestigiosas.

Una organización civil local, Taiwan Animal Emergency Rescue, informó que se había ofrecido a pagar la cuarentena de los animales y criticó la pronta decisión de la eutanasia.

Los animales son inocentes. Existen normas sobre las regulaciones fronterizas, pero lo cierto es que pueden comprobar si los animales están enfermos o no”, manifestó un vocero.

“Entiendo la importancia de las leyes y reglamentos para la ecología doméstica, pero… espero que se pueda modificar la ley y tratar estas vidas de una forma más humana“.

Chen Chi-chung, jefe del consejo de agricultura del gobierno, apoyó la decisión y asumió toda la responsabilidad.

“Incluso después de la cuarentena, estos gatos podrían seguir siendo portadores de enfermedades debido a los largos periodos de latencia de los virus, lo que podría suponer una gran amenaza para las mascotas y los animales camperos de Taiwán”, explicó Chen, de acuerdo con el Taipei Times.

A finales de la década de 1990, la industria porcina de Taiwán quedó devastada por un brote de fiebre aftosa, y no se declaró al país libre de la enfermedad hasta 23 años después.

Chen señaló que estaban trabajando con el Ministerio de Justicia para aumentar las penas por contrabando de animales, destacando el aumento de las multas por la venta de animales de procedencia desconocida hasta un mínimo de 3 millones de dólares.

Wu Hung, director ejecutivo de la Sociedad del Medio Ambiente y Animales de Taiwán, pidió que el gobierno amplíe las facultades de investigación de las entidades de protección de los animales, las cuales podrían asumir un caso como éste en lugar de la guardia costera.

“La guardia costera no conoce el comercio de los animales”, explicó Wu, y añadió que le pareció una decisión errónea aplicar inmediatamente la eutanasia a los gatos.

“Se puede investigar más, para tratar de descubrir quiénes son los compradores de los animales, para que puedan entender toda la red”, señaló.

Esta no es más que la punta del iceberg… de la totalidad del volumen de animales de contrabando“.