‘Los talibanes no tendrán piedad’: Los afganos LGBTQ+ se esconden
Miembros de la comunidad LGBTQ+ turca sostienen banderas en solidaridad con los afganos, en Ankara el 25 de agosto de 2021. Foto: Adem Altan/AFP/Getty

Laila, una mujer transgénero de Afganistán, se frota los ojos para limpiarse las lágrimas. “Estoy aterrorizada. Es como una pesadilla. Ni siquiera me siento segura en mi habitación. Tengo miedo de los talibanes. Cuando los veo siento que sabrán quién soy y vendrán a golpearme, a darme patadas o a enviarme a la cárcel“.

Tras la caótica retirada de Estados Unidos de Afganistán en agosto, Laila no es en absoluto el único caso. Rehmat, un hombre homosexual, comentó: “Nuestras vidas están en peligro. Tenemos miedo de tener celulares. Me asusto cuando recibo llamadas de números desconocidos, preocupado de que puedan ser los talibanes”.

Corren rumores de que los talibanes están engañando a los hombres homosexuales para que se reúnan con ellos al contactarlos en las redes sociales con la promesa de poder escapar de Afganistán. Esto ha provocado el pánico en toda la comunidad homosexual del país, en la que muchos de sus miembros se esconden. El temor de que los extremistas los rastreen para perseguirlos o matarlos es real, y la gente vive en un estado de ansiedad de que sean acorralados, encarcelados y torturados.

El nuevo gabinete de los talibanes está compuesto únicamente por hombres, algunos de los cuales están acusados de crímenes contra la humanidad, e incluye un ministro de guía, el órgano policial religioso antes conocido como ministerio para la difusión de la virtud y el castigo del vicio. Esto es lo que le espera a Afganistán, poniendo en peligro especialmente a los grupos vulnerables.

Los talibanes registran casa por casa para identificar a todo aquel que consideren una amenaza para su “emirato islámico”. Ahora, muchas personas LGBTQ+ cambian constantemente su ubicación y sus identidades para protegerse a sí mismas y a sus familiares, temerosas de que sus vecinos y su familia lejana las denuncien.

Algunas mujeres transexuales se están dejando crecer la barba, mientras que algunas lesbianas han comentado que se sienten presionadas para ser “más femeninas”. Anteriormente podían mantener su identidad bajo el manto del bacha posh, una práctica en Afganistán en la que una familia sin hijos varones elige a una chica para que viva y se comporte como un chico, lo que les permite moverse con mayor libertad.

No creo que pueda seguir pretendiendo ser un bacha posh. A los talibanes no les gusta eso. Si descubren que soy una chica y lesbiana se enojarán. Además, soy hazara (minoría musulmana chiíta, que suele ser víctima de los extremistas), por lo que es aún más difícil para mí. Pueden violarme y matarme“, comenta Sunita, una lesbiana.

“Un grupo de talibanes con armas de fuego llegó a mi casa después de que salí de ella. Hablaron con mi familia y les pidieron que (revelaran) mi paradero, porque de lo contrario castigarían a todos. Se enteraron de mí a través de un vecino al que nunca le he agradado”.

“Somos gente normal, muy, muy normal”, comentó. “No sabemos cómo manejar un arma; nunca hemos tenido un arma en nuestras vidas”.

Nemat Sadat, un activista afgano LGBTQ+ que ahora vive en Estados Unidos, señaló: “Los talibanes no tendrán piedad con las personas LGBT cuando apliquen en su totalidad la ley islámica, y esto asusta demasiado a la comunidad”.

Antes de que los talibanes tomaran el poder, la vida ya resultaba difícil para los afganos LGBTQ+, en un entorno de estigmatización y discriminación generalizada a nivel social, institucional y político. Sin embargo, desde que los talibanes tomaron el poder, la mayoría de los afganos homosexuales se han escondido.

Rehmat, un hombre homosexual, comentó: “Ya no salimos juntos como antes. Tenemos miedo de que nos descubran si nos reunimos, hacemos una fiesta o cantamos canciones“.

Laila, una mujer transgénero, cuenta que su familia perdió todo. “Mi madre trabajaba para el Ministerio de Asuntos de la Mujer, pero los talibanes cerraron la oficina”, explica Leila. “Soy la única que gana dinero en la familia; era maestra de escuela. Ahora, hago lo que puedo para proveer comida y pagar la renta”.

“A veces, no consigo encontrar trabajo y me quedo con hambre. Me prohíben trabajar porque mi jefe también teme por su vida“.


Sunita comenta: “Acompañaba a mi padre a ayudar en los trabajos de construcción, pero ahora no podré hacerlo. A mi padre le dijeron que dejara de trabajar porque la gente tiene miedo de que si alguien se queja con los talibanes de que soy una chica que se viste como un chico, todo el mundo tendrá problemas”.

Sadat explica: “Con la toma del poder por parte de los talibanes, hay cientos de miles de personas LGBTQ+ que perdieron sus sustentos y se quedan en casa. Les preocupa que, o bien se queden sin comida y dinero y mueran de hambre, o bien que los talibanes toquen a su puerta, los arrastren y los torturen hasta la muerte para que todos los vean”.

“Mi país es como un verdadero infierno ahora mismo, lleno de monstruos“, comentó Leila. “Me gustaría poder salir, pero todas las puertas están cerradas, todas las fronteras están cerradas. Cada vez es más imposible salir. Siento que estoy dando vueltas en un círculo sin fin”.

Mukhtar, un hombre homosexual, cree que se verá “obligado a emigrar de forma ilegal para escapar de la muerte y el hambre” en las próximas semanas.

Se cambiaron todos los nombres y lugares para proteger la identidad de las personas entrevistadas para este artículo.
Ritu Mahendru es una defensora de los derechos humanos y escritora que promueve los derechos de las niñas, las minorías y los niños.