Comienza una transición sutil mientras la reina Isabel II envejece y delega más funciones
La reina en la apertura del parlamento en mayo. Foto: Reuters

Mientras el príncipe Carlos se encarga de dar la bienvenida a los líderes mundiales a la cumbre climática COP26 de la próxima semana, la reina aparecerá en un video grabado desde Windsor para dirigirse a los delegados en Glasgow. Podría tratarse de un momento decisivo.

Con la edad avanzada de la reina, se ha producido una gradual transferencia de algunos de los compromisos públicos más arduos a los miembros más jóvenes de la familia real. El fallecimiento del duque de Edimburgo en abril, a los 99 años, y la reciente cancelación de compromisos públicos de la reina para descansar por recomendación médica tras realizarse exámenes no revelados, que requirieron una noche de estancia en el hospital, han centrado la atención en la inevitable transición, y en lo que esta conlleva.

Parece probable que la reina tenga menos compromisos y pase más tiempo en el castillo de Windsor, donde prefiere estar y donde mantiene sus periquitos.

“Evidentemente, a medida que la reina envejezca, se delegarán más funciones a otros miembros de la familia real”, dijo el profesor Vernon Bogdanor, autor, politólogo y experto en la constitución británica. “Los demás miembros de la realeza pueden hacer cualquier cosa, excepto las funciones constitucionales, como las audiencias con el primer ministro y la firma de las actas del parlamento”.

El príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles conversan con los coleccionistas de Poppy Appeal en Clarence House, Londres, la semana pasada. Foto: Victoria Jones/PA

En caso de que la reina, de 95 años, se encuentre temporalmente indispuesta, a causa de enfermedad, o esté fuera del país, los asesores de Estado pueden intervenir. Por ley, los asesores son el cónyuge de la soberana y las cuatro personas siguientes en la línea de sucesión que tengan más de 21 años.

En la actualidad son los príncipes Carlos, Guillermo, Harry y el duque de York, de acuerdo con el sitio web oficial de la familia real. Esto ocurre a pesar de que Harry dejó de ser un miembro activo de la realeza y se trasladó a Estados Unidos para independizarse económicamente, y de que Andrés se vio obligado a dejar de desempeñar funciones reales tras la polémica suscitada por el asunto de Jeffrey Epstein.

El mecanismo implica que los asesores de Estado, y solo se necesitan dos, están autorizados para desempeñar la mayoría de las funciones oficiales de la soberana, por ejemplo, asistir a las reuniones del consejo privado, firmar documentos rutinarios y recibir las acreditaciones de los nuevos embajadores en Reino Unido.

Sin embargo, existen una serie de funciones constitucionales fundamentales que no pueden ser delegadas: los asuntos de la Commonwealth, la disolución del parlamento, la creación de pares y el nombramiento de un primer ministro.

“Los asesores de Estado son una simple formalidad. No tienen poder de decisión”, explicó Bogdanor. “Si nos fijamos en las funciones que solo puede desempeñar la reina, son pocas”.

La apertura del parlamento por parte del Estado, por ejemplo, es algo que el príncipe Carlos podría llevar a cabo, indicó Bogdanor. No es estrictamente necesario que la monarca esté presente. De hecho, la reina faltó en dos ocasiones, en 1959 y en 1963, cuando estuvo embarazada de Andrés y después de Eduardo.

La reina Victoria no solía estar presente hacia el final de su reinado“, señaló Bogdanor. Esto se debió en parte a su largo periodo de aislamiento tras la muerte del príncipe Alberto y a su aversión al primer ministro liberal William Gladstone. “Por lo que no quiso dar el discurso de la reina en persona”.

Otras ocasiones clave en el calendario real, como el trooping the colour (“Desfile del estandarte”) y el Remembrance Sunday (“Día del recuerdo”), “parte de la magia de la monarquía, en el sentido de que forman parte de la forma en que la monarquía se presenta a sí misma, la podrían realizar otras personas”, comentó Bogdanor, “no forman parte de la función constitucional fundamental, y podrían ser presentadas por el príncipe de Gales. Pero, según tengo entendido, la reina opina que necesita ser vista, y por lo tanto necesita participar en las actividades”.

La reina asistiendo al lanzamiento del relevo del bastón para los Juegos de la Commonwealth de Birmingham 2022 en Londres hace unas semanas. Foto: Justin Tallis/AFP/Getty Images

Los observadores han comentado que la reina se veía cansada, “delgada”, como dijo uno, a su regreso de Escocia en septiembre. La última vez que se le vio fue montando a caballo en Balmoral, y se informó que últimamente no se le ha visto paseando a sus perros. Ante la falta de detalles por parte del Palacio de Buckingham sobre los exámenes que se realizó, que siguen siendo privados, y su insistencia en que se encuentra de “buen ánimo”, se puede suponer que, naturalmente, está disminuyendo su ritmo de vida, pero por lo demás está bien.

Mientras tanto, Carlos, Camilla, Guillermo y Kate estarán presentes en Glasgow, incluyendo su asistencia a una recepción para los líderes mundiales. “Los demás miembros de la familia están asumiendo responsabilidades, y lo han estado haciendo durante algún tiempo”, comentó el historiador y escritor de la realeza Hugo Vickers

El príncipe Carlos ya coloca la corona de flores en nombre de su madre en el Cenotafio en el Día del Recuerdo, y lo ha hecho desde 2017. Los persistentes comentarios sobre si debería ser su sucesor para dirigir la Commonwealth quedaron acallados cuando la reina declaró que era su “sincero deseo”, y dos días después los líderes de la Commonwealth declararon que también era su deseo.

Su decisión de traspasar estas responsabilidades al príncipe Carlos es un ejemplo de cómo el Palacio de Buckingham y Clarence House ven al heredero asumir de forma gradual más funciones de su madre.

Debido a que ella ya no realiza viajes largos, el príncipe Carlos ya la representa en las visitas oficiales al extranjero, incluida la reunión bienal de jefes de gobierno de la Commonwealth. Él y la duquesa de Cornualles acompañan a la reina en la apertura del parlamento desde que el príncipe Felipe se retiró de la vida pública en agosto de 2017.

Las investiduras, descritas en una ocasión por la reina como uno de los deberes que considera más importantes, las realizan con regularidad los príncipes Carlos, Guillermo y, en ocasiones, la princesa Ana.

Se rumora que los duques Guillermo y Kate, que viven en el Palacio de Kensington y tienen una segunda residencia cerca de Sandringham, en Norfolk, están considerando mudarse a Windsor, más cerca de la reina.

“Si la transición marcha bien, todo debería ser muy, muy sutil. Prácticamente no me di cuenta cuando la reina dejó de realizar la mayoría de las investiduras”, comentó Vickers. “Todos sabemos que está cambiando de manera sutil”.

Puede que la palabra “abdicación” no figure en el léxico de la reina, pero nada impide que un acuerdo de “copresidencia” sea una solución práctica a los retos de una soberana que envejece.

El jubileo de platino del próximo año, para celebrar sus 70 años en el trono, será “inevitablemente más exigente y agotador” para ella, señaló Vickers. Comentó que la oficina privada de la reina “debería pensar muy cuidadosamente en no exagerar al respecto para ella, porque es renuente a decir que no y no le gusta decepcionar a la gente”.

En su papel como organizador de las Pasarelas del Jubileo y de la Commonwealth, Vickers comentó que se esforzaba por “exponer al máximo a la reina con el mínimo tiempo posible. Siempre me he sentido muy orgulloso de que mis compromisos sean lo más breves posible. En otras palabras, si pasa por un punto concreto, sale del carro, revela algo y vuelve a entrar en el carro”.

La pandemia del Covid-19 ha obligado a la reina a recurrir a los compromisos virtuales, que son menos agotadores, “y se ha acostumbrado al Zoom como pez en el agua“, explicó Vickers. “Pero los príncipes Carlos y Guillermo tendrán que hacer un poco más. Puedo ver que en un sistema perfectamente organizado sucedería sin problemas”.

Durante la pandemia ha pasado más tiempo en Windsor. “Es más cómodo que el Palacio de Buckingham. Puede trabajar desde ahí sin problemas y tiene espacio para tomar aire fresco”, comentó Vickers.

“Y tiene sus periquitos ahí. No los he visto, pero los he escuchado. Incluso hay un cuidador de periquitos. Y creo que realmente disfruta pasar tiempo con ellos”.