¿La magia de los psicodélicos transformará la psiquiatría?
La prueba de fuego: las investigaciones cada vez demuestran en mayor medida el valor terapéutico de los psicodélicos. Ilustración: Lisa Sheehan

Imagina un medicamento que pueda ayudar a las personas a procesar los recuerdos perturbadores, provocando cambios de conducta en lugar de limitarse a enterrar y suprimir los síntomas y el trauma. Para las millones de personas que sufren de estrés postraumático (TEPT) y depresión, estos remedios para su lucha diaria podrían llegar pronto. La psiquiatría se dirige rápidamente hacia una nueva frontera, y todo gracias a los psicodélicos.

En un ensayo de fase avanzada publicado en Nature en mayo, los pacientes de Estados Unidos, Israel y Canadá que recibieron dosis del estimulante psicodélico MDMA, junto con la atención de un terapeuta, presentaron más del doble de probabilidades en comparación con el grupo de placebo de dejar de padecer TEPT, para el que no existe ningún tratamiento eficaz en la actualidad, meses después. Los investigadores concluyeron que los hallazgos, que reflejaron los de seis ensayos anteriores, consolidaron el tratamiento como una posible terapia innovadora sorprendentemente exitosa. Ahora existen esperanzas de que las autoridades estadounidenses aprueben la terapia con MDMA para determinados tratamientos en 2023, o quizá incluso antes, y que la psilocibina, el ingrediente activo de los hongos alucinógenos, no se quede atrás en el proceso. (Un pequeño estudio de la Universidad Johns Hopkins, que se publicó el año pasado, sugirió que podría ser cuatro veces más eficaz que los antidepresivos tradicionales).

Se podría decir que el interés en los psicodélicos está proliferando. El mes pasado, en un hecho inédito para los psicodélicos desde el inicio de la guerra contra las drogas en la década de 1970, se concedió financiación federal estadounidense para un estudio sobre la psilocibina, para tratar la adicción al tabaco, tras la presión ejercida por los legisladores, incluida Alexandria Ocasio-Cortez. Esto constituye un cambio asombroso para las drogas alucinógenas. Incluso hace 10 años, eran prácticamente un tabú en muchos campos académicos e instituciones de poder.

Pero a medida que el fundamento intelectual de la guerra contra las drogas se ha vuelto cada vez más indefendible, se han invertido cientos de millones de dólares en la investigación farmacéutica de los psicodélicos. “Los psicodélicos son las herramientas más extraordinarias para estudiar la mente y el cerebro”, comenta el Dr. David Luke, director cofundador de la conferencia sobre el conocimiento psicodélico, Breaking Convention. “Es un tema de gran interés, con aproximadamente una docena de centros de investigación especializados en universidades de primer nivel de todo el mundo”.

El entusiasmo académico y científico en torno a los psicodélicos ha aumentado en medio de la exasperación por la falta de avances en la psiquiatría. “No ha progresado como campo de la medicina en relación con los demás durante décadas, y muchos psiquiatras se han sentido profundamente frustrados”, afirma Luke. Sin embargo, parece que existe un conjunto de herramientas ignoradas durante mucho tiempo para tratar las causas en lugar de limitarse a tratar los síntomas, y los psicodélicos podrían hacer por la psiquiatría lo que el microscopio hizo por la biología, señala. “Funcionan para tratar los aspectos comunes subyacentes de diversas enfermedades mentales y potencialmente también para prevenir su aparición”.

Las afirmaciones sin fundamento de que las drogas psicodélicas no tienen ninguna utilidad médica, como declaró en algún momento el Congreso de los Estados Unidos, y que son fundamentalmente peligrosas, mantuvieron los esfuerzos de investigación en una camisa de fuerza. Posiblemente sea más exacto decir que se teme que las drogas inciten a la gente a volverse más rebelde. “No es que los psicodélicos sean peligrosos, es que te dan ideas peligrosas”, comenta Dennis McKenna, etnofarmacólogo y escritor. “Esa fue la razón básica por la que se produjo una reacción tan exagerada y una represión, porque era una época muy turbulenta por la guerra de Vietnam”. Los políticos, más que los científicos o los especialistas clínicos, fueron los que impulsaron la supresión sistemática de la investigación y el uso.

Todo esto fue parte del viaje alucinante de los psicodélicos. Su uso ha aumentado de forma discreta, impulsado por los cambios culturales en Occidente. En la última década, el uso recreativo y espiritual de los alucinógenos ha dejado de ser un tabú, tras miles de años de uso continuo en el Amazonas, México, Siberia y otros lugares.

“Me doy cuenta por primera vez de que esta es la única experiencia genuina y religiosa que he tenido”, dijo recientemente el icono del pop Sting. “Para mí, el sentido del universo se abrió de par en par”. Hace poco, lo siguieron Miley Cyrus y Lindsay Lohan, que han contado sus experiencias asistiendo a ceremonias de medicina tradicional. No hace mucho, el icono británico del fitness Joe Wicks describió sus planes de visitar el Amazonas para beber la medicina curativa alucinógena ayahuasca, después de que se hicieran virales sus sesiones de entrenamiento durante el confinamiento. El cantante de Coldplay, Chris Martin, ha contado su experiencia “realmente maravillosa” con los hongos alucinógenos, que le proporcionaron “la confirmación que necesitaba sobre lo que siento por el universo”. Parece que cada vez se ponen más de moda las declaraciones públicas sobre el consumo de psicodélicos.

Estados alterados: los mercados se apresuran ahora para aprovechar los beneficios. Ilustración: Lisa Sheehan

El exgobernador de Texas, Rick Perry, que se describe a sí mismo como “una persona históricamente antidrogas”, está convencido de que los psicodélicos pueden transformar la vida de los veteranos de guerra que sufren un grave trastorno de estrés postraumático, que siempre están en estado de alerta, no pueden dormir y se comportan de forma autodestructiva. “Todo eso, cuando se realiza correctamente en el tipo de entorno clínico adecuado, salvará multitud de vidas”, dijo a los medios de comunicación locales a principios de este año, refiriéndose a las personas que conoce que han viajado al extranjero desde Estados Unidos para recibir tratamiento psicodélico. Con su apoyo público, en mayo se aprobó un proyecto de ley estatal para agilizar el estudio de los psicodélicos.

“La medicina psicodélica tiene el potencial de cambiar por completo el enfoque de la sociedad sobre el tratamiento de la salud mental, y la investigación es el primer paso para realizar esa transformación”, dijo en su momento en un comunicado el representante Alex Domínguez, demócrata que patrocinó el proyecto de ley. “Se dice que ‘Como va Texas, va la nación’. Mientras los estados de todo el país consideran la mejor forma de abordar la crisis de salud mental a la que se enfrenta nuestra nación, espero que nuevamente se fijen en Texas en busca de liderazgo”.

¿Cómo cambió tan rápidamente todo el panorama de los alucinógenos? Los investigadores comenzaron a liberarse progresivamente, después de que la investigación pionera sobre la llamada “molécula de Dios” DMT abriera el camino, y aparecieron datos prometedores a medida que se consolidaban los cambios del paradigma.

Se tiene conocimiento de que cada vez se realizan más ceremonias con ayahuasca desde Londres hasta Sydney. En Estados Unidos, la iglesia União de Vegetal y algunas congregaciones de Santo Daime han obtenido en los últimos 15 años el derecho legal a utilizar la infusión que contiene DMT con fines religiosos porque es fundamental para sus creencias. En 1994, la Iglesia Nativa Americana, que cuenta con alrededor de 250 mil miembros, obtuvo el derecho a utilizar como sacramento el peyote, un cactus que contiene mezcalina, en Estados Unidos, donde crece de forma natural en el desierto del suroeste. Por su parte, Decriminalize Nature, que defiende que el ser humano tiene un derecho inalienable a desarrollar su propia relación con las plantas naturales, persuadió a las autoridades estadounidenses en media docena de municipios, incluido Washington DC, para que despenalizaran todas las plantas medicinales, también en mayo. A principios de este año, el Senado californiano aprobó un proyecto de ley para legalizar la posesión y el intercambio social de psicodélicos. Oregón ya ha votado a favor de despenalizar la posesión de cantidades personales de todas las drogas, mientras que se ha autorizado la terapia con psilocibina y se ha encomendado al departamento de salud del estado que conceda licencias a los cultivadores de hongos alucinógenos y capacite a las personas para administrarlos. Denver incluso está capacitando a los servicios de emergencia en la reducción de daños causados por los psicodélicos, una primicia en los Estados Unidos.

Un número cada vez mayor de ensayos ha reportado dosis constantes de resultados deslumbrantemente prometedores para personas con riesgo de sufrir problemas psicológicos. Un estudio publicado en la revista Lancet el año pasado descubrió que una dosis elevada de psilocibina reduce significativamente los síndromes depresivos y mejora notablemente la ansiedad durante períodos prolongados. Al parecer, esto se debe al fortalecimiento de la comunicación entre partes del cerebro que normalmente están desconectadas, lo que genera un estado de conciencia más elevado, ya que las personas están menos limitadas y tienen una mayor capacidad para procesar sus emociones.

“El hecho de que un medicamento que se administra una sola vez pueda tener tal efecto durante tanto tiempo es un hallazgo sin precedentes”, dijo el psiquiatra de la Universidad de Nueva York Stephen Ross al New Yorker respecto a un estudio de 2016 que sentó las bases para nuevas investigaciones. “Nunca hemos contado con algo similar en el campo de la psiquiatría”. Una de las ventajas clave discutidas de los psicodélicos en comparación con los medicamentos existentes es que trabajan de forma holística para hacer que la neuroplasticidad del cerebro sea más maleable, por lo que liberan a las personas de las creencias y recuerdos que tienen desde hace mucho tiempo, permitiéndoles abrirse en mayor medida a nuevos conceptos y estados mentales. De este modo, permiten que el cerebro se reajuste y se reconecte a sí mismo, en lugar de limitarse a atenuar los síntomas e incluso provocar graves efectos secundarios. Esto hace que las terapias psicodélicas sean revolucionarias para el tratamiento de la adicción y el TOC, así como para otras enfermedades resistentes al tratamiento. Un amplio ensayo realizado por científicos de la Universidad de São Paulo también revela que la ayahuasca, una mezcla de plantas amazónicas, reduce significativamente la gravedad de la depresión de los pacientes.

La cofundadora de Extinction Rebellion, Gail Bradbrook, atribuyó a su consumo de ayahuasca e iboga, la planta psicodélica africana utilizada en las ceremonias de mayoría de edad y para combatir la adicción, la inspiración de su estrategia de campaña, que ha contribuido a situar las cuestiones medioambientales en el primer plano del debate en el Reino Unido.

“Cada vez existen más investigaciones que indican que los psicodélicos tienden a aumentar en gran medida nuestra conexión con la naturaleza, incluso si los tomas en un entorno de investigación estéril”, explica Luke. Las actitudes y la conducta ecológica también cambian positivamente. En una encuesta, descubrió que la mayoría de las personas que usaban psicodélicos afirmaban que tomarlos los hizo preocuparse más por el entorno natural, cambiar su dieta y aumentar la cantidad de trabajos de jardinería que realizaban. También se descubrió que los usuarios se involucraban en mayor medida en el activismo medioambiental a medida que aumentaban sus sentimientos de compasión. “Debido a que nos encontramos en las garras de un evento de extinción masiva extremadamente rápido, provocado por el hombre, el más grande en millones de años, necesitamos todas las herramientas a nuestra disposición, incluyendo los psicodélicos, o es posible que ni siquiera lleguemos a sobrevivir como especie”, explica.

La máxima práctica: el gurú del fitness Joe Wicks ha dicho que planea visitar el Amazonas para beber la medicina curativa alucinógena ayahuasca. Foto: Ken McKay/ITV/REX/Shutterstock


Al igual que en el caso de las energías renovables, los mercados están respondiendo a los gigantescos beneficios potenciales que se pueden obtener en medio de la nueva mentalidad y los engranajes del capitalismo ya se encuentran en pleno movimiento. Los multimillonarios mercados del alcohol, los productos farmacéuticos y el bienestar se enfrentan a una grave perturbación a causa del ascenso de los psicodélicos. Por primera vez en Estados Unidos se están importando legalmente hongos alucinógenos para su investigación, después de una primera entrega a principios de este año. En el ámbito recreativo, en Canadá han aparecido dispensarios de psicodélicos en las calles, a pesar de que su venta sigue siendo ilegal. Los vendedores más audaces dicen que ya hay suficientes investigaciones que demuestran que las drogas son seguras. Naturalmente, existe cierto clamor entre los disruptores para consolidar la posición de sus empresas en la vanguardia del mercado farmacéutico de los psicodélicos.

La empresa de salud mental Compass fue la primera en recibir una patente de psilocibina sintética a principios de 2020. Posteriormente se le concedieron otras dos en marzo para un tratamiento oral para la depresión con psilocibina, pero se enfrenta a críticas por un supuesto acaparamiento de la propiedad intelectual que puede obstaculizar la investigación científica al limitar la competencia. Las autoridades estadounidenses están analizando otras 37 patentes, y ya se han concedido 66, según un buscador de patentes. Una empresa llegó a patentar el LSD para los trastornos alimenticios incluso antes de haber empezado a investigar si era efectivo.

Françoise Bourzat, capacitadora de guías psicodélicos en la tradición mazateca y coautora de Consciousness Medicine, desaprueba cómo el gran capital intenta monopolizar los tratamientos arraigados en miles de años de tradiciones de sabiduría y descubiertos por los pueblos indígenas. “El dinero habla. No podemos detener este tsunami. Pero tenemos que hacer hincapié en la importancia de la reciprocidad, la justicia social, la accesibilidad y el carácter sagrado de esta labor”, implora. Las empresas deberían apoyar la educación y la atención médica en las comunidades indígenas, teniendo en cuenta los beneficios que podrían obtener, argumenta, ya que los medicamentos les pertenecen más, ” solo que no los han patentado”.

Un atractivo para las estrellas: Lindsay Lohan ha hablado sobre su experiencia de asistir a una ceremonia de medicina tradicional. Foto: Robert Kamau/GC Images.


También le preocupa la forma en que podría administrarse el tratamiento con psilocibina y otros psicodélicos. “Este trabajo no se basa en el tratamiento médico, sino en la práctica sagrada de conectar con tradiciones que son tanto de naturaleza indígena como espirituales en la práctica”, señala Bourzat, quien presta asesoría en Oregón para el desarrollo de la capacitación de facilitadores en el estado. “La comunidad mazateca en México utiliza el hongo para conectarse con lo divino y curar tensiones y dolencias físicas que para ellos están relacionadas con un bloqueo espiritual o con la ausencia de energía que circula por el cuerpo y el corazón. Conectan la enfermedad con la emoción no procesada, lo que probablemente constituye una conclusión acertada”.

Muchos de los medicamentos (aunque no los hongos alucinógenos, que son sencillos de cultivar y relativamente abundantes) son recursos finitos, y ya se enfrentan a una grave presión.
La modalidad de patentar y cosechar en exceso conlleva una oscura paradoja, ya que se supone que los psicodélicos engendran estados más ilustrados y desinteresados. “El propósito de la medicina es crear una experiencia más grande, más profunda, más completa de nuestro funcionamiento interior, nuestro funcionamiento físico, nuestro funcionamiento emocional, nuestro funcionamiento energético, nuestro funcionamiento espiritual, nuestro funcionamiento relacional, cómo estamos con la tierra”, dijo Bourzat al podcast Berkeley Talks. “Los hongos te lo dicen a la cara, como: ‘Esta es tu enfermedad’. Al conocer tu enfermedad, resuelves tu enfermedad, te enfrentas a ella, la tratas desde dentro de ti mismo. Los hongos te ayudan a ver la verdad”.

El temor entre los defensores de los psicodélicos es que una potencial pérdida de prioridad del aspecto humano en la atención médica, ya sea a través de entornos estériles o mediante recetas en las que los pacientes registran su evolución a través de aplicaciones sin contacto humano, podría ser perjudicial para los beneficios del tratamiento. “El enfoque convencional medicalizado que está surgiendo está minimizando el valor de la ayuda humana. Se supone que este trabajo se realiza dentro de las relaciones”, señala Bourzat.

McKenna coincide en que sería una tontería por parte de la industria farmacéutica ignorar la cultura y el contexto histórico del uso de los psicodélicos, sobre todo si solo se permite que los enfermos accedan a ellos. Él cree que todo el mundo debería tener acceso a ellos, y no solo en entornos clínicos privados como parece ser el caso de la recientemente aprobada ketamina. El icono entre los psiconautas declara: “Cualquier futuro marco regulatorio no debería establecer situaciones en las que tengas que estar enfermo para poder consumir un psicodélico de forma legal”.

Este artículo fue modificado el 8 de noviembre de 2021 para aclarar que actualmente no existe ningún tratamiento medicinal eficaz para el TEPT.