¿Por qué están abandonando a las hermosas mascotas de confinamiento?
Dora, de tres años, en la sede de All Dogs Matter en Waltham Abbey. Foto: David Levene/The Guardian

En un día gris intenso y frío en un corral de Essex, conozco a Spike. De complexión gruesa, pecho ancho y ojos estrechos, tiene una mirada que dice “no te metas conmigo”, y tiene unas orejas pequeñas y puntiagudas que le cortaron para que se viera más intimidante.

Spike es un bully XL; bully significa bulldog estadounidense, XL significa criado para ser más grande. Están de moda entre cierto tipo de dueños de perros, comenta Ira Moss, fundadora de la organización benéfica de adopción All Dogs Matter. Estamos en su perrera, cerca de Waltham Abbey, en Essex. Los bullies XL, junto con los más bonitos, “más de diseño”, dice Moss, los bulldogs franceses, los perros salchicha, los cockapoos y los cavapoos, “fueron los cinco perros más populares durante el confinamiento“. Y los están abandonando como nunca antes.

Lamentablemente, no solo se trata de perros. Las organizaciones benéficas de animales y las veterinarias han reportado el abandono de todo tipo de animales, desde gatos hasta gallos. Y prevén que la Navidad sea aún más ajetreada.

Pero regresando a Spike. Resulta que es tierno. Cuando se pone nervioso, llora, y Spike se pone muy nervioso. Fue importado de cachorro desde Hungría, donde todavía se practica el corte de orejas, ilegal en Reino Unido, y fue comprado por una joven pareja por 4,000 libras (más de 100 mil pesos, los precios se dispararon durante la pandemia). Vivían en un departamento, por lo que Spike no hacía ejercicio ni socializaba adecuadamente, y sus dueños no pudieron hacerse cargo.

“Si lo hubieran vendido por internet, habrían recibido cientos de ofertas por él”, comenta Moss.

“Alguien con un niño de dos años en un departamento podría comprar un bully XL y potencialmente se estaría llevando a casa un arma. No hay ninguna ley, simplemente puedes ponerlos en línea y no sabes lo que te llevas a casa”. A diferencia de muchos, los propietarios de Spike hicieron lo correcto y lo dejaron en manos de la organización benéfica, donde Moss y su equipo intentarán encontrarle un nuevo hogar adecuado.

En el otro extremo de la correa que sostiene Moss, que corretea por sus piernas, a veces exigiendo que lo levanten, está Mimi, otro cachorro pandémico. Mimi, un bulldog francés, formaba parte de una camada de seis cachorros que fueron retirados de una persona que criaba perros en su departamento de interés social y entregados por el ayuntamiento a All Dogs Matter. Moss se llevó a Mimi a su casa una noche, su esposo se enamoró y terminaron adoptándolo. “La gente cree que los frenchies son bonitos, porque tienen orejas grandes, pero pueden ser bastante peleoneros”.

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Spike, el bully XL. Foto: David Levene/The Guardian

También conozco a Ash, un cockapoo con problemas de ira; a Zara, un pastor cuyo dueño tenía sus propios problemas; a Trigger y Millie, exgalgos de carreras que ahora son felices escuchando música navideña en su perrera; y a Diamond, una staffie, que probablemente fue utilizada para la cría y después abandonada cuando se volvió demasiado mayor. Las perreras de All Dogs Matter están llenas a reventar; así ha ocurrido en las últimas semanas, dice Moss, y hay lista de espera.

En todas las organizaciones benéficas para perros ocurre lo mismo. Dogs Trust, la organización benéfica para el bienestar de los perros más grande de Reino Unido, ha registrado un aumento del 39% en llamadas telefónicas para dejar perros desde el 12 de julio, cuando se confirmó el “Día de la Libertad”, una semana después. El tráfico en las páginas de “deja tu perro” de su sitio web en julio aumentó un 100% en comparación con febrero de 2021, y un 180% más que en febrero de 2020, antes del primer confinamiento de Reino Unido.

“Creemos que en los últimos 18 meses la gente adquirió alrededor de un millón y medio de perros más“, comenta Adam Clowes, director de operaciones de Dogs Trust. “Estas personas adquirieron perros en una época muy extraña. No pudieron presentar sus perros a otros perros en el parque, no pudieron acceder a clases de entrenamiento de buena calidad, la atención veterinaria era limitada. Así que tenemos todo un grupo de perros que comenzaron su vida en un mundo que no es el mundo real, y a medida que la vida comienza a regresar a la normalidad esos perros y sus dueños tienen dificultades para afrontarlo”.

Sin embargo, el Dr. Sam Gaines, experto en bienestar canino de la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales ( RSPCA), cree que las semillas de los futuros problemas fueron sembradas mucho antes de la pandemia. “Las familias y los individuos se encontraron de repente en casa con mucho tiempo libre y eso los animó a ir a buscar un perro u otra mascota por impulso en lugar de pensar en el compromiso y la responsabilidad que conlleva”, me explica. Debido a que la oferta en Reino Unido no podía seguir el ritmo de la demanda, señala Gaines, se produjo un aumento de las importaciones de cachorros, como demuestra el aumento del número de certificados emitidos para la circulación comercial de perros.

“El temor consistía en que estos cachorros hubieran sido criados en establecimientos y condiciones orientadas al alto volumen por encima del bienestar. Así que tenemos cachorros que fueron criados en malas condiciones, que probablemente fueron separados de sus madres a una edad demasiado temprana, y que luego fueron transportados durante largos períodos de tiempo y expuestos a muchas experiencias estresantes que tienen un impacto negativo en su futura conducta”.

Resulta difícil cuantificar el problema, sin embargo, Gaines comenta que, anecdóticamente, ha aumentado la demanda de terapeutas conductuales y entrenadores. “Así que nos preocupaba que al final hubiera una gran población de nuevos cachorros que llegaban a Reino Unido con un montón de problemas potenciales, y que llegaban a manos de nuevos dueños que posiblemente no pensaron en el compromiso a largo plazo”.

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Jason Alton, subdirector de la perrera All Dogs Matter en Waltham Abbey.
Foto: David Levene/The Guardian

A esta mezcla se sumaron una serie de confinamientos, lo que significó que muchos cachorros no salieron a conocer a otros cachorros y a otras personas. “Si no existe una socialización adecuada o apropiada, puedes terminar con perros con toda una serie de problemas de comportamiento, por ejemplo, conductas relacionadas con el miedo hacia otros perros, animales, personas, sin poder soportar las multitudes o los ruidos fuertes”.

Tal vez no es de extrañar que Spike en Essex, aunque sea muy guapo, carezca de autoestima y confianza. Cumple con todos los requisitos de peligro mencionados anteriormente, y además le cortaron la mitad de cada oreja durante el proceso.

También hay más. Los perros suelen entrar en la adolescencia a los nueve meses (la edad exacta varía según la raza). “Se siente como si todo el entrenamiento que has impartido fuera en vano”, comenta Gaines. “Simplemente se desconectan y te ignoran. Pero se ven abrumados por los cambios en su actividad cerebral y sus hormonas”. No es muy diferente a los adolescentes humanos, de hecho.

Además, por supuesto, se han producido cambios sísmicos en la vida y las circunstancias de muchos dueños. “En especial, el poder permitirse un perro”, señala Clowes. “Parece que todo está subiendo en este momento. Las cuentas, la comida, todas las razones por las que la gente no puede permitirse un perro”. Otros perdieron su trabajo o tuvieron que mudarse. “Con el fin de la prohibición de los desalojos observamos que llegaron varias personas: tenían que mudarse de casa y el nuevo lugar no permitía tener un perro, así que tenían que tomar la desgarradora decisión de dejarlo”.

¿Los centros de rescate de Dogs Trust también están llenos? “Tenemos un perro en cada perrera, y tenemos perros con todos nuestros cuidadores temporales. Creo que nos encontramos en el inicio de una tendencia preocupante. Desde luego, no hemos llegado al punto máximo”.

Durante la pandemia, la gente no solo adquirió nuevos perros para que les hicieran compañía. De acuerdo con las cifras de la Asociación de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía, en marzo de este año 3.2 millones de hogares adquirieron una mascota desde el inicio de la pandemia. Y una vez más, los perros no son los únicos que han sido abandonados. Por ejemplo, los seis conejos y tres conejillos de indias encontrados en una caja de cartón en Barnsley el 26 de octubre.

Desgraciadamente, tres de los conejos estaban muertos, pero el resto fueron trasladados inmediatamente a la RSPCA. Además, el gallo Charlie que supuestamente apareció en el jardín de una persona y ahora busca una nueva vida, y tal vez un nuevo amor. Y el 14 de noviembre, un paseador de perros en Morpeth, Northumberland, se sorprendió cuando se encontró una iguana de 60 centímetros sobre una reja; presumiblemente, no tuvo el valor de bajar por ningún lado. Cerca de ella había una caja de cartón con verduras; se cree que el animal, que ahora se encuentra bajo el cuidado de la RSPCA, fue abandonado antes de escaparse. No proporcionaron el nombre, pero imagino que terminará llamándose Iggy. O Eddie Lagarto.

El año pasado, en uno de mis recorridos al mediodía por el parque local durante el confinamiento, tuve que saltar (bueno, casi, digamos que esquivar) una pitón de gran tamaño. No me detuve, ya había suficientes transeúntes; llamaron a la gente, pero la llamé Monty, obviamente.

Estamos observando el abandono de una gran variedad de especies“, dice Gaines. La RSPCA señala que los abandonos aumentaron un 20% este año en comparación con las cifras del año pasado, y que esta época siempre es particularmente ajetreada. El pasado mes de diciembre, a pesar de las estrictas restricciones impuestas en Inglaterra y Gales, la RSPCA recibió una llamada cada minuto y recibió 70 animales al día. Este año, con los factores combinados del aumento de la propiedad de animales de compañía y el incremento de las cuentas y los precios de la energía, teme, y se prepara para, una Navidad ajetreada.

Y no nos olvidemos de los gatos. La encuesta más reciente de Cats Protection, la organización benéfica para el bienestar de los felinos más grande de Reino Unido, reveló en octubre que la población de gatos con dueño en Reino Unido aumentó a alrededor de 10.8 millones en 2021, 600 mil más que en 2020. El Covid-19 fue un factor que influyó en ese aumento, ya que el 7% de los propietarios encuestados dijeron que adquirieron un gato por razones relacionadas con la pandemia, como el permiso de trabajo o el hecho de pasar más tiempo en casa. Pero, afortunadamente, hasta ahora Cats Protection no ha registrado un aumento de los gatos que llegan a sus centros. Lamentablemente, la historia es diferente, aunque anecdótica, en Blue Cross.

Caroline Oram, asistente de bienestar animal en el centro de adopción de la organización benéfica en Bromsgrove, señala que se ha producido un aumento en la llegada de gatos y gatitos. “El mes pasado tuvimos 25 gatitos en el centro, algo inaudito en esta época del año. Con la pandemia y los veterinarios que solo atienden llamadas de emergencia, mucha gente no castró a sus animales y ahora estamos observando ese aumento“.

Me cuenta sobre Mochi, que llegó con siete gatitos a pesar de que ella misma solo tenía siete meses. La dueña de Mochi no podía hacerse cargo. “La pandemia nos ha demostrado que las cosas pueden cambiar en un instante. La gente dice ‘nunca abandonaría a mi mascota’, pero después se encuentran en situaciones que nunca imaginaron. Hemos tenido gente que se presenta con un gato diciendo que no puede hacerse cargo porque perdió su trabajo, o por una mudanza o la ruptura de su relación, o que simplemente no puede hacerse cargo. No juzgamos”.

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Mimi, la bulldog francés de un año, con Ira Moss, de All Dogs Matter. Foto: David Levene/The Guardian

Esa frase, no juzgamos, es la que escucho en todas las organizaciones benéficas con las que hablo. Y que es mejor pedir ayuda que abandonar a tu mascota. Como lo hizo un hombre frente a la clínica veterinaria de Tottenham, al norte de Londres, donde trabaja el veterinario Bosco Yeung. “Una preciosa camioneta Range Rover se detuvo afuera; un hombre se bajó, dejó una caja con cinco hermosos gatos negros, volvió a subirse y se fue. Ninguno de los gatos tenía microchip”.

Yeung dice que han detectado un mayor número de gatos abandonados a causa de la pandemia: gatos viejos y gatitos. Reciben animales abandonados cada tres o cuatro semanas. Cree que se debe principalmente a razones económicas. “Muchos de los dueños simplemente no tienen dinero para que reciban tratamiento. Si no pueden permitírselo, no pueden permitírselo; ni siquiera pueden llevar comida a la mesa ni mucho menos pagar el precio del veterinario”.

Han sido dos años difíciles para la profesión, comenta. “Todo el sector veterinario está muy presionado. Hemos perdido a muchos de nuestros veterinarios porque estamos agotados. Todos los veterinarios de la Unión Europea y los de Australia y Nueva Zelanda se fueron: no hay cobertura”.

Más mascotas, menos veterinarios: no es una buena combinación. Los gatos negros abandonados a la intemperie en una caja llegaron a Cats Protection.

Entre toda la pesadumbre, la tristeza y el abandono, tal vez vale la pena recordar que muchos animales domésticos jugaron un papel decisivo durante la pandemia, como dice Gaines. “Estuvieron ahí protegiendo nuestra salud mental y proporcionándonos una compañía muy necesaria y una razón para salir a hacer ejercicio todos los días. Ese vínculo entre las mascotas y las personas es increíblemente fuerte“.

También hay noticias potencialmente buenas, procedentes de All Dogs Matter, unos días después de mi visita. Una simpática pareja de Hertfordshire que trabaja desde casa regresará para ver a Spike por tercera vez. Espero que no se ponga demasiado nervioso. Si todo sale bien, se lo llevarán a casa.

Crucemos los dedos.

Algunos nombres han sido cambiados.