Los ciudadanos israelíes fueron atacados por la policía con el software espía Pegasus, afirma un informe
Un teléfono inteligente muestra la página web de la empresa israelí NSO Group, que cuenta con el controvertido software espía Pegasus. Foto: Joel Saget/AFP/Getty Images

Según una investigación realizada por la página web del medio de comunicación especializado en negocios israelí Calcalist, la policía israelí supuestamente llevó a cabo interceptaciones telefónicas sin orden judicial contra ciudadanos israelíes, incluidos políticos y activistas, mediante el uso del controvertido software espía Pegasus de NSO Group.

Entre las personas descritas como objetivos en el informe se encuentran alcaldes locales, líderes de protestas políticas en contra del exprimer ministro Benjamín Netanyahu y exempleados del gobierno.

De acuerdo con el informe, la vigilancia se llevó a cabo sin la supervisión judicial requerida en el caso de los ciudadanos israelíes y sin controlar el uso de la información, una afirmación negada explícitamente por el servicio de policía israelí y un ministro del gobierno.

Un informe independiente del periódico israelí Haaretz, basado en una factura vista por el periódico, sugirió que la policía israelí recibió una factura de NSO Group de 2.7 millones de shekels en 2013, aparentemente por la versión básica del programa.

Aunque han surgido numerosos informes sobre el uso indebido del software Pegasus, diseñado y vendido por la empresa israelí NSO Group a gobiernos extranjeros, las últimas afirmaciones representan un cambio importante al insinuar que los israelíes también fueron objeto de interceptación.

Altos funcionarios de NSO afirmaron que no se autorizaba el uso de su software contra números telefónicos israelíes y estadounidenses. El pasado mes de julio, en una entrevista con la emisora israelí Army Radio, su CEO, Shalev Hulio, señaló que su empresa “ha decidido no actuar contra los números telefónicos israelíes y estadounidenses”.

The Guardian tiene conocimiento, a través de fuentes familiarizadas con las licencias de NSO, de que si bien esto significa que los clientes extranjeros a los que les ha vendido su software no pueden atacar los números telefónicos estadounidenses e israelíes desde el extranjero, un cliente de las fuerzas del orden israelíes que adquiriera el software espía -por ejemplo, el servicio de policía- podría atacar los teléfonos israelíes.

Aunque el informe no menciona sus fuentes, afirma que los oficiales superiores dieron la orden de utilizar el software espía y que los especialistas en interceptación electrónica de la policía la llevaron a cabo.

La afirmación tiene una gran importancia debido a que, por primera vez, contrarresta las garantías ofrecidas a los israelíes de que no podían ser atacados por Pegasus y parecería cuestionar el entendimiento de que los israelíes están protegidos de la intrusión sin orden judicial.

Destacando las implicaciones del artículo, el periódico Jerusalem Post comentó: “[Este] sorprendente informe, en caso de ser cierto, provocaría enormes vacíos en varias narrativas de NSO, de la policía y, potencialmente, de la fiscalía estatal, sobre el equilibrio adecuado entre la recopilación de evidencia y el respeto a los derechos de privacidad de los ciudadanos y las protecciones judiciales contra registros y confiscaciones ilegales”.

En virtud de la ley israelí, solo la agencia de inteligencia nacional, Shin Bet, tiene la autoridad para llevar a cabo este tipo de hackeo de celulares sin una orden judicial y únicamente para prevenir ataques terroristas inminentes de palestinos, árabes israelíes o judíos israelíes, requiriendo la aprobación de un alto funcionario de Shin Bet o de la oficina del fiscal general para llevar a cabo la interceptación.

Sin embargo, el servicio de policía israelí no tiene dicha exención y está obligado a solicitar una orden judicial.

De acuerdo con el informe, es posible que la policía justificara el uso del software espía a través de un vacío legal que existía porque las leyes vigentes no contemplaban esta tecnología.

En un comunicado emitido por el servicio de policía israelí, aunque negó haber llevado a cabo interceptaciones sin orden judicial, se negó a discutir si se utilizó el software Pegasus para las interceptaciones.

“La policía de Israel actúa conforme a la autoridad que le otorga la ley y, cuando es necesario, conforme a las órdenes judiciales y dentro de las normas y reglamentos establecidos por los organismos responsables”, señaló el comunicado.

“La actividad de la policía en este sector se encuentra bajo la constante supervisión e inspección del fiscal general de Israel y de otras entidades legales externas”.

“Por supuesto, la policía no tiene intención de realizar comentarios sobre las herramientas que utiliza. No obstante, seguiremos actuando de forma decidida con todos los medios que tenemos a nuestra disposición, en los espacios físicos y en línea, para luchar contra la delincuencia en general, y la delincuencia organizada en particular, para proteger la seguridad y la propiedad de la ciudadanía”.

Un comunicado del ministro de Seguridad Pública de Israel, Omer Barlev, también se centró en la cuestión de las intervenciones sin orden judicial, señalando que “no existe ninguna práctica de interceptación telefónica secreta, ni de intrusión en dispositivos, por parte de la policía israelí sin la aprobación de un juez”.

“Al mismo tiempo, tengo la intención de garantizar que no se produzcan recortes en el tema de NSO y que un juez compruebe todo de forma exhaustiva e inequívoca”, añadió.

Entre las investigaciones mencionadas por la investigación se encuentra el uso de Pegasus para atacar a un alcalde local durante una investigación de corrupción, en la que supuestamente se blanquearon las pruebas recuperadas para encubrir la forma en que fueron obtenidas.

Según el informe, la policía adquirió por primera vez el software Pegasus en 2013, que empezó a utilizar en 2015.

Quizás lo más impactante para los israelíes sea la afirmación de que entre los objetivos se encontraban los teléfonos de destacados ciudadanos activistas que participaron en la protesta “Bandera Negra”, que surgió durante una ola de casos de coronavirus, una crisis económica y un juicio por corrupción en curso contra Netanyahu.

En un comunicado difundido por NSO tras la publicación de la investigación, reiteró su tradicional afirmación de que no participaba en la forma en que sus clientes utilizaban su software espía.

“Como norma, no realizamos comentarios sobre clientes existentes o potenciales. Nos gustaría aclarar que la empresa no opera los sistemas de sus clientes y no participa en la activación de los mismos”.

“Los empleados de la empresa no están expuestos a los objetivos, no están expuestos a la información sobre ellos y no están involucrados o expuestos a la actividad operativa de nuestros clientes o a cualquier información relacionada con las investigaciones que realizan los clientes”.

“La empresa vende sus productos bajo licencia y supervisión para que los utilicen los organismos de seguridad nacional y los cuerpos de seguridad para prevenir la delincuencia y el terrorismo de forma legal y conforme a las órdenes judiciales y la ley nacional de cada país”.