William Barr utiliza su nuevo libro para perfilar el caso contra la candidatura de Trump a la Casa Blanca
Donald Trump y William Barr en la Casa Blanca en 2019. Foto: Michael Reynolds/EPA

En unas nuevas memorias, el exfiscal general de Estados Unidos, William Barr, señala que Donald Trump no debe ser el candidato republicano a la presidencia en 2024.

El hombre al que sirvió entre 2019 y 2020, escribe Barr, “ha demostrado que no tiene ni el temperamento ni la capacidad de persuasión para proporcionar el tipo de liderazgo positivo que se necesita”.

Trump, dice Barr, se ha rodeado de “aduladores” y “tarados de fuera del Gobierno, que lo alimentaron con una dieta constante de teorías conspirativas reconfortantes pero sin fundamento”.

Trump volvió a insinuar el sábado que tiene la intención de presentarse en 2024. No realizó comentarios inmediatos sobre el análisis de Barr.

Sin embargo, el verano pasado llamó a su exfiscal general una “criatura del pantano” y un “Rino [Republicano solo de nombre]… temeroso, débil y francamente… patético”.

El libro de Barr, One Damn Thing After Another: Memoirs of an Attorney General, será publicado el 8 de marzo, y su título procede de una descripción del trabajo de Ed Levi, nombrado por Gerald Ford tras el escándalo Watergate.

El Wall Street Journal, al igual que la editorial Harper Collins, propiedad de News Corp de Rupert Murdoch, informó por primera vez sobre el libro de Barr el domingo. El periódico The New York Times y el Washington Post siguieron su ejemplo.

Barr, un firme conservador, era considerado por la mayoría como un leal servidor de Trump, el segundo presidente para el que trabajó después de George HW Bush. La senadora de Massachusetts, Elizabeth Warren, fue una de las personas que consideraron que Barr era demasiado leal, calificándolo como “una vergüenza” y “no un jefe creíble de las fuerzas de seguridad federales”.

En su libro, Barr rechaza dichas acusaciones, en especial sobre la investigación de la interferencia electoral rusa y los vínculos entre Trump y Moscú.

Barr fue acusado de haber interferido a favor de Trump, y terminó publicando un resumen de informe perentorio que provocó la objeción del abogado especial, Robert Mueller.

De acuerdo con el Times, Barr califica como “tonterías” las afirmaciones de que interfirió y señala que fue un “simple hecho que el presidente nunca hizo nada para interferir con la investigación del abogado especial”.

Mueller, no obstante, expuso amplias pruebas de que Trump pudo haber obstruido la justicia, incluyendo la concesión de indultos. En su propio informe, el abogado especial comentó que no podía exonerar al presidente de intentar obstruir su trabajo.

Respecto a Michael Flynn, el primer asesor de seguridad nacional de Trump que se declaró culpable de mentir al FBI sobre los contactos con los rusos, Barr escribe: “Como era de esperar, nuestro recurso para desestimar los cargos condujo a un ataque de los medios de comunicación en el año electoral, flagelando el viejo tema de que yo lo estaba haciendo como un favor a Trump”.

“Sin embargo, llegué a la conclusión de que el manejo del asunto de Flynn por parte del FBI fue un abuso de poder que ningún AG responsable podría dejar pasar”.

Un exjuez designado para analizar la medida de Barr de desestimación no se mostró de acuerdo, diciendo que era “una clara evidencia de un grave abuso de poder de la fiscalía” y representaba “una conducta altamente irregular para beneficiar a un aliado político del presidente”.

Al final, Trump indultó a Flynn, que se convirtió en una pieza clave en el intento de anular las elecciones de 2020.

Barr también buscó una sentencia más indulgente para el aliado de Trump Roger Stone, condenado por intentar obstruir la investigación relacionada con Rusia. Renunciaron cuatro fiscales, pero Barr insiste en su libro en que fue “razonable” actuar como lo hizo. En última instancia, Trump conmutó la pena de Stone.

Barr también describe una reunión, anteriormente reportada, en el Despacho Oval el 1 de diciembre de 2020, en la que Trump insistió en su mentira sobre el fraude electoral en su derrota ante Joe Biden.

Barr escandalizó a muchos al utilizar el Departamento de Justicia para investigar las afirmaciones de Trump. No obstante, no se encontraron pruebas de fraude generalizado y Barr aprovechó una entrevista con Associated Press para decirlo.

Ese mismo día, según el libro de Barr, Trump gritó: “Esto me está matando, me está matando. Esto me está quitando el apoyo”.

}Repitiendo los relatos de la reunión en un libro Peril, de Bob Woodward y Robert Costa, y el libro Betrayal, de Jonathan Karl, Barr señala que el presidente habló en tercera persona.

“Se detuvo un momento y después dijo: ‘Debes odiar a Trump. Solo harías esto si odias a Trump'”.

Barr cuenta que le dijo a Trump que había “sacrificado mucho a nivel personal para venir a ayudarte cuando creía que te estaban perjudicando”, pero que no podía apoyar la mentira sobre el fraude electoral.

Después de que Trump enumeró otros reclamos, Barr se ofreció a dimitir, una oferta que no reportaron ni Karl ni Woodward y Costa.

Trump, escribe Barr, gritó “¡Hecho!”, golpeó la palma de la mano sobre una mesa y dijo: “Vete y no regreses a tu oficina. Ya terminaste. ¡Vete a casa!

Barr relata que los abogados de la Casa Blanca persuadieron a Trump para que no le permitiera renunciar. Barr finalmente renunció el 14 de diciembre, casi dos semanas después.
El 6 de enero del año pasado, después de que Trump habló en un mitin cerca de la Casa Blanca, el Capitolio fue atacado. Murieron siete personas en los disturbios y más de 100 policías resultaron heridos. Más de 700 personas fueron acusadas, 11 de ellas por conspiración sediciosa. Trump fue impugnado, por incitar a la insurrección.

En su libro, Barr comenta: “Los extremos absurdos a los que [Trump] llevó su afirmación de ‘elecciones robadas’ condujeron a los disturbios en el Capitolio”.

Pero también indica que el comportamiento de Trump no reunía los requisitos legales para una acusación de incitación.