Los servicios de inteligencia de EU ayudan a Ucrania a matar a los generales rusos, revela informe
Un vehículo de combate de infantería ruso BMP-3 destruido en una carretera cerca de Pokrovske, en el este de Ucrania. Foto: Dimitar Dilkoff/AFP/Getty Images

Funcionarios estadounidenses supuestamente confirmaron que están proporcionando información de los servicios de inteligencia que ha ayudado a las fuerzas ucranianas a seleccionar y matar a muchos de los generales rusos que han muerto en la guerra en Ucrania.

La afirmación publicada en el periódico New York Times, que cita a funcionarios de defensa no identificados, parece confirmar las sospechas de que Estados Unidos está proporcionando inteligencia factible en tiempo real para ayudar al ejército ucraniano a seleccionar objetivos de alto valor.

El vocero del Pentágono, John Kirby, pareció confirmar las afirmaciones y reconoció que Estados Unidos estaba proporcionando “a Ucrania información e inteligencia que pueden utilizar para defenderse“, aunque Adrienne Watson, vocera del Consejo de Seguridad Nacional, indicó que la información de inteligencia no fue proporcionada “con la intención de matar a los generales rusos”.

El reconocimiento de la ayuda prestada por los servicios de inteligencia de Estados Unidos para atacar a las fuerzas rusas, que se suma a otros 20 millones de dólares en armas prometidas por Washington para Ucrania, constituye una nueva escalada en lo que se está convirtiendo progresivamente en una guerra indirecta entre Estados Unidos, con sus aliados occidentales, y las fuerzas rusas en Ucrania.

El Kremlin señaló el jueves que era muy consciente de que Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países de la OTAN constantemente proporcionaban información de inteligencia a los militares ucranianos y que esto no impediría que Rusia lograra sus objetivos.

Aunque Moscú ya ha manifestado que tenía como objetivo los envíos de armas occidentales que llegan a Ucrania, también amenazó con tomar represalias “relámpago” después de que el ministro de Defensa británico, James Heappey, defendiera el hecho de que Ucrania atacara objetivos ubicados dentro de Rusia.

De acuerdo con los funcionarios estadounidenses, Washington le ha proporcionado a Ucrania detalles sobre los movimientos previstos de las tropas rusas, así como la ubicación y otra información relativa a los cuarteles militares móviles de Rusia, y Ucrania ha combinado dicha ayuda con sus propios servicios de inteligencia para llevar a cabo ataques de artillería y otro tipo de ataques que han matado a oficiales rusos.

Funcionarios ucranianos indicaron que habían matado a alrededor de 12 generales rusos en el campo de batalla. La muerte más reciente ocurrió, al parecer, el fin de semana con el informe de la muerte del general mayor Andrei Simonov, comandante ruso de guerra electrónica, que Ucrania dijo haber matado cerca de la ciudad de Izyum, en la región de Kharkiv, la cual se encuentra ocupada por las fuerzas rusas.

Al justificar el marcado aumento de la ayuda militar proporcionada a Ucrania el mes pasado, el presidente estadounidense, Joe Biden, aclaró que Washington deseaba ayudar a establecer las condiciones para asistir a las fuerzas ucranianas en la fase actual de la guerra, ya que Moscú dejó de lado su intento fallido de tomar Kiev para centrarse en las regiones del este y el sur del país.

El periódico New York Times informó que la administración de Biden intentó mantener en secreto gran parte de la información de inteligencia para evitar la provocación de Vladimir Putin a una guerra más amplia. Ese cálculo cauteloso parece haber cambiado en las últimas semanas, ya que los países han expresado su apoyo explícito a Ucrania y han suministrado equipos mucho más letales, incluyendo artillería y municiones muy necesarias.

Resumiendo ese ánimo, el mes pasado, el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, comentó que Estados Unidos quería “ver a Rusia debilitada hasta el punto de que no pueda hacer el tipo de cosas que ha hecho al invadir Ucrania“. El primer ministro británico, Boris Johnson, en un discurso pronunciado ante el parlamento ucraniano a principios de esta semana, describió la lucha en términos ‘Churchillianos‘.