Reportan que un agente del Servicio Secreto está dispuesto a declarar que Trump no arremetió contra él
Trump intentó tomar el volante del auto para ir al Capitolio, testifica una exasistente.

Según se informa, altos agentes del Servicio Secreto están dispuestos a declarar que Donald Trump no se abalanzó sobre el volante de su vehículo ni atacó físicamente al jefe de su equipo de seguridad después de su discurso pronunciado cerca de la Casa Blanca el 6 de enero, tal como indicó una exasistente en su declaración jurada el martes.

La polémica se produce después del explosivo testimonio ante el comité de la Cámara de Representantes del 6 de enero, en el que se describió una imagen trastornada y violenta de Trump durante el día del ataque contra el Capitolio, en una impactante audiencia que muchos han considerado como un potencial debilitamiento del control del expresidente sobre el partido republicano.

La cadena CNN y otros medios de comunicación informaron sobre la reacción al supuesto incidente del Servicio Secreto por parte de Tony Ornato, quien también fue subjefe de gabinete en la Casa Blanca de Trump, y Robert Engel, quien fue el jefe de seguridad de Trump.

Por separado, el miércoles, Liz Cheney, la vicepresidenta republicana del comité, pidió que el consejero de Trump en la Casa Blanca, Pat Cipollone, testificara.

Cheney señaló: “Como escuchamos ayer… Pat Cipollone tenía importantes preocupaciones res(pecto) a las actividades de Trump el 6 de enero. Es momento de que el Sr. Cipollone testifique oficialmente. Cualquier preocupación que tenga respecto a los intereses institucionales de su anterior cargo se ve superada por la necesidad de su testimonio”.

El martes, Cassidy Hutchinson, una exasistente de Trump y de su último jefe de gabinete, Mark Meadows, compareció ante el comité del 6 de enero de la Cámara de Representantes durante su sexta audiencia pública. Su extraordinario testimonio se prolongó durante casi dos horas.

En algunos fragmentos especialmente llamativos, describió lo que, según ella, Ornato le dijo que fue la reacción de Trump cuando le comunicaron que, después de dirigirse a sus partidarios en el parque público la Elipse –y de decirle a una multitud que, en parte, sabía que estaba armada que “luchara como un demonio” para anular su derrota electoral–, no podía acudir junto con la multitud al Capitolio de Estados Unidos como estaba previsto.

Hutchinson, de 25 años, declaró que Ornato le dijo que Trump mostró una “respuesta muy fuerte y muy colérica”.

Trump supuestamente le dijo a Engel: “Soy el maldito presidente. Llévame al Capitolio en este momento”.

Cuando se le negó la petición, dijo Hutchinson, Trump intentó tomar el volante. Engel lo agarró del brazo y le dijo: “Señor, tiene que quitar la mano del volante. Vamos a regresar al Ala Oeste. No vamos a ir al Capitolio”.

Hutchinson indicó que “Trump entonces utilizó su mano libre para arremeter contra Bobby Engel y, cuando el Sr. Ornato me contó la historia, hizo un gesto hacia sus clavículas”.

Interrogada por Liz Cheney, la vicepresidenta del comité, Hutchinson señaló que Engel no rebatió el relato cuando Ornato se lo contó.

Tras la explosiva audiencia, Hutchinson fue descrita como una exleal de Trump cuyo testimonio podría resultar sumamente perjudicial, del mismo modo que John Dean, el consejero de la Casa Blanca que delató a Richard Nixon durante las audiencias del escándalo Watergate hace medio siglo.

Nixon renunció a la presidencia bajo la amenaza de un juicio político. Trump fue sometido a un segundo juicio político en relación con la insurrección, aunque quedó absuelto cuando solo siete senadores republicanos votaron a favor de que fuera declarado culpable. El expresidente aún es libre de postularse nuevamente a la Casa Blanca en 2024.

El martes, los reporteros rápidamente transmitieron la noticia de que los agentes del Servicio Secreto rebatieron el relato de Hutchinson sobre los acontecimientos ocurridos en el vehículo presidencial.

Carol Leonnig, del periódico Washington Post, autora de dos libros sobre el gobierno de Trump y de una historia sobre el Servicio Secreto, titulada Zero Fail, comentó: “Las fuentes me dicen que los agentes refutan que Donald Trump haya agredido a algún agente o haya intentado tomar el volante el 6 de enero.

Concuerdan en que Trump estaba furioso por no poder ir al Capitolio con sus partidarios. Se ofrecen a declarar bajo juramento”.

A principios de este mes, el medio Politico informó que Engel prestó un testimonio privado ante el comité del 6 de enero.

El sitio web señaló que “Engel les dijo a los investigadores que él y Trump “discutieron el deseo de Trump de ir al Capitolio y adoptaron diferentes puntos de vista sobre el tema. Engel señaló que regresaron a la Casa Blanca en lugar de dirigirse al Capitolio”.

Trump arremetió contra Hutchinson durante la audiencia del martes, utilizando su plataforma Truth Social para llamarla “farsante”, “soplona” y “loca”. Negó haber agarrado el volante o haber atacado a un agente.

Los republicanos integrantes del comité judicial de la Cámara de Representantes publicaron en Twitter que las pruebas de Hutchinson eran “meros rumores” y añadieron: “Qué chiste”.

No obstante, Steve Vladeck, profesor de derecho de la Universidad de Texas en Austin, señaló: “No se dejen distraer por las afirmaciones de ‘rumores’. Eso tiene que ver con si las pruebas pueden ser admitidas en los tribunales, no en el Congreso”.

“La clave es que Hutchinson declaró bajo juramento. Si estaba mintiendo, se enfrenta a cargos de delitos graves. No se puede decir lo mismo de aquellos que intentan desacreditar su testimonio”.

La mayoría de los analistas consideraron que la posibilidad de que Trump se enfrente a cargos por delitos graves aumentó después de la audiencia del martes, sobre todo en relación con el testimonio de Hutchinson de que Trump sabía que la multitud que envió al Capitolio estaba armada. La revelación de Cheney de que el comité cree que Trump ha intentado intimidar a los testigos –incluida Hutchinson, según informó Punchbowl News– también suscitó comentarios sobre posibles cargos.

Laurence Tribe, profesor de derecho de Harvard, comentó que las nuevas pruebas contra Trump eran “devastadoras por incitar, ayudar e instigar a la insurrección violenta”.

Tribe también señaló: “Independientemente de lo que se diga sobre la renuencia (del Departamento de Justicia) a acusar a Trump –renuencia que aborrezco–, el hecho de no acusar a Mark Meadows junto con Jeffrey Clark, John Eastman, Rudy Giuliani y Sidney Powell constituiría una burla”.

Hutchinson describió el comportamiento de Meadows en los días cercanos al 6 de enero. El jefe de gabinete, explicó ella, no estaba dispuesto a enfrentarse a Trump, pero sí a ser incluido en las reuniones en las que participaron Giuliani, Eastman y otros aliados de Trump que tramaban anular las elecciones.

Meadows y Giuliani, señaló Hutchinson, preguntaron sobre la posibilidad de recibir indultos presidenciales antes de que Trump dejara el cargo.

Vladeck también comentó: “Dios mío, esa audiencia”.