Irán dice que Salman Rushdie y sus seguidores son los culpables de su ataque
El 'camino a la recuperación' de Salman Rushdie comenzó, pero 'será largo' después de su apuñalamiento, dijo su agente el domingo. Foto: Murdo Macleod/The Guardian

Salman Rushdie, el escritor que fue apuñalado repetidamente en una aparición pública en el estado de Nueva York, y sus seguidores son los culpables del ataque, indicó el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán.

La libertad de expresión no justificaba los insultos de Rushdie contra la religión en sus escritos, dijo Nasser Kanaani en una conferencia de prensa este lunes.

Irán no tiene más información sobre el presunto atacante de Rushdie, salvo lo que ha aparecido en los medios de comunicación, añadió.

El medio Vice News informó el domingo que, antes de su detención, el sospechoso Hadi Matar, supuestamente estuvo en contacto en algún momento con la Guardia Revolucionaria Islámica, una rama del ejército de Irán, citando fuentes de los servicios de inteligencia europeos y de Medio Oriente. El informe también señaló que no había evidencia de que funcionarios iraníes estuvieran involucrados en la organización del ataque contra Rushdie.

El escritor galardonado pasó años bajo protección policial después de que los dirigentes iraníes pidieran el asesinato de Rushdie a causa de su representación del Islam y del profeta Mahoma en su novela Los versos satánicos.

El viernes estaba a punto de ser entrevistado en el marco de un ciclo de conferencias cuando un hombre irrumpió en el escenario y lo apuñaló repetidamente.

El “camino a la recuperación de Rushdie ha comenzado” pero “será largo”, indicó el agente del novelista el domingo.

“Las heridas son graves”, señaló el agente, Andrew Wylie, en un correo electrónico enviado a The Guardian, en referencia a las puñaladas que el autor sufrió en el cuello, el estómago, el ojo, el pecho y el muslo dos días antes. “Sin embargo, su condición se encamina en la dirección correcta”.

El novelista británico de origen indio permaneció hospitalizado el domingo en estado crítico, no obstante, ya lo habían desconectado de un respirador artificial, lo cual le había permitido hablar y demostrar que “su habitual sentido del humor, enérgico y desafiante, sigue intacto”, indicó su hijo Zafar Rushdie en un comunicado independiente.

Sin embargo, Zafar añadió que las heridas de su padre le habían “cambiado la vida”.

El sábado, Hadi Matar se declaró inocente de los cargos de intento de asesinato y agresión durante una breve comparecencia ante el tribunal, en la que se le negó la libertad bajo fianza.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, señaló el domingo que las instituciones estatales iraníes habían incitado a los actos de violencia contra Rushdie durante generaciones, y que los medios de comunicación afines al Estado se habían regocijado con el atentado cometido contra su vida.

“Esto es despreciable”, dijo Blinken en un comunicado. “Estados Unidos y sus socios no flaquearán en nuestra determinación de hacer frente a estas amenazas, utilizando todas las herramientas apropiadas que estén a nuestra disposición”.

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, habló en el Chautauqua Institution, donde Rushdie fue apuñalado, condenando el “cobarde ataque” y afirmando que “un hombre con un cuchillo no puede silenciar a un hombre con una pluma”.

Rushdie vivió escondido y bajo protección policial durante años después de que el difunto líder iraní, el ayatola Ruhollah Jomeini, emitiera una fatua en 1989 en la que pedía su muerte como represalia por el libro Los versos satánicos. Muchos musulmanes interpretaron el libro del autor como una blasfemia debido a que incluía un personaje que consideraban insultante para el profeta Mahoma.

Rushdie, de 75 años, se encontraba en la Chautauqua Institution para hablar sobre la importancia de que Estados Unidos conceda asilo a los escritores exiliados cuando fue atacado, y había comentado recientemente que creía que su vida era “muy normal de nuevo”.

El sábado, el fiscal del distrito Jason Schmidt alegó que el atacante acusado de Rushdie había tomado medidas para estar en posición de causar daño a Rushdie a propósito, consiguiendo una entrada anticipada para el evento donde el autor iba a hablar y llegando un día antes con una identificación falsa. “Este fue un ataque selectivo, no provocado y planificado con antelación contra el Sr. Rushdie”, alegó Schmidt.

El abogado de oficio Nathaniel Barone denunció que las autoridades tardaron demasiado en llevar a Matar ante un juez, mientras que lo dejaron “enganchado a un banco en el cuartel de la policía estatal”. “Tiene ese derecho constitucional de presunción de inocencia”, señaló Barone.

Rushdie fue apuñalado repetidamente antes de que los espectadores, el personal de la institución y dos agentes de la ley locales que prestaban servicios de seguridad derribaran a su presunto agresor. Mientras tanto, el equipo de un helicóptero trasladó a Rushdie a un hospital de la cercana Erie, Pensilvania.

“Nos sentimos muy agradecidos con todos los miembros del público que valientemente acudieron en su defensa y le administraron los primeros auxilios, junto con la policía y los médicos que lo han atendido”, añadió el comunicado de Zafar Rushdie.

Salman Rushdie tenía 10 heridas provocadas por arma blanca: tres puñaladas en la parte delantera derecha de su cuello, otras cuatro en el estómago, una en el ojo derecho y otra en el pecho y un corte en el muslo derecho. Sufrió daños en el hígado y sufrió cortes en los nervios de un brazo y un ojo, explicó Wylie en la noche del viernes. Es probable que pierda el ojo herido.

El ataque suscitó conmoción e indignación en gran parte del mundo, junto con homenajes y elogios para el galardonado autor, quien durante más de 30 años se ha enfrentado a las amenazas de muerte.