La CIA no respalda a Israel en clasificar a ONG palestinas como terroristas
Una carrera de bicicletas en Rafah, Gaza, el año pasado, organizada por la Unión de Comités de Mujeres Palestinas. Israel afirma que el grupo es una fachada del FPLP. Foto: Anadolu Agency/Getty Images

Un informe clasificado de la CIA muestra que la agencia no pudo encontrar ninguna prueba que respaldara la decisión de Israel de catalogar a seis destacadas ONG palestinas como “organizaciones terroristas”.

En octubre, Israel catalogó como grupos terroristas a la Asociación de Apoyo a Prisioneros y de Derechos Humanos Addameer, Al-Haq, el Centro Bisan de Investigación y Desarrollo, Defense for Children International-Palestine, la Unión de Comités de Trabajadores Agrícolas y la Unión de Comités de Mujeres Palestinas.

Israel afirmó que las organizaciones eran grupos que actuaban como fachada del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), un partido político de izquierda que tiene una rama paramilitar.

A principios de este año, Israel le pasó información sobre la designación a Estados Unidos, sin embargo, una evaluación de inteligencia de la CIA sobre el material en cuestión no encontró ninguna prueba que respaldara la afirmación, según indicaron dos fuentes familiarizadas con el estudio.

El informe de la CIA “no indica que los grupos sean culpables de algo”, dijo una de las fuentes. La evaluación era de carácter altamente clasificado, comentó una segunda fuente.

Numerosos países, incluidos los aliados de Israel, han rechazado la designación de grupos terroristas por considerarla carente de fundamentos.

Estados Unidos no ha criticado ni cuestionado públicamente la designación, no obstante, los grupos tampoco han sido incluidos en la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos.

A la luz de la evaluación realizada por la CIA, “Estados Unidos debería pedir claramente al gobierno israelí que anule estas designaciones y permita que estas organizaciones continúen con su vital labor”, señaló Omar Shakir, director de Human Rights Watch para Israel/Palestina.

“La realidad aquí es que Estados Unidos ha hecho caso omiso durante demasiado tiempo, y en algunos casos incluso ha dado luz verde, a abusos bastante serios por parte del gobierno israelí”, añadió Shakir.

“La postura respecto a las organizaciones palestinas de derechos humanos destaca un fracaso mucho mayor en la política del gobierno estadounidense en relación con la cuestión israel-palestina, y sitúa a Estados Unidos directamente al margen del consenso en materia de movimiento de derechos humanos”.

Desde el anuncio de la designación, Israel ha continuado sus iniciativas para impedir que las seis ONG sigan llevando a cabo su labor de defensa. El jueves, el ejército israelí efectuó una redada en las oficinas de los seis grupos que operan en Cisjordania, confiscando bienes, clausurando las puertas de las oficinas y colocando avisos oficiales en los que se declaraba a los grupos como ilegales.

Después de las redadas, el vocero del Departamento de Estado, Ned Price, confirmó que el gobierno estadounidense había analizado las pruebas de Israel para formular la acusación de grupos terroristas.

“Lo que ocurrió el año pasado es que el gobierno israelí designó a estas organizaciones”, explicó. “Nosotros no hemos dado continuidad a ninguna designación, ni hemos cambiado nuestro enfoque respecto a estas organizaciones”.

Price se negó a comentar el informe y remitió a The Guardian a la CIA. La CIA no respondió las preguntas de The Guardian.

La evaluación clasificada refleja las conclusiones de los gobiernos europeos a los que también se les mostraron expedientes de pruebas israelíes.

El mes pasado, nueve Estados miembros de la Unión Europea comentaron en un comunicado conjunto: “No se recibió ninguna información sustancial de parte de Israel que justifique la revisión de nuestra política respecto a las seis ONGs palestinas”.

La designación, según indican los analistas políticos, estaba destinada en parte a secar los flujos de financiamiento europeo que reciben las ONG palestinas, no obstante, la táctica ha resultado infructuosa.

Según Lara Friedman, presidenta de la Foundation for Middle East Peace, la postura pública del gobierno estadounidense es ambivalente.

“A muchos de nosotros nos hubiera gustado ver una refutación afirmativa de las designaciones”, comentó. “No lo hicieron, pero esta administración no ha hecho nada que sugiera que considera a estas organizaciones como organizaciones terroristas”.

Sin embargo, añadió: “La administración estadounidense ha tenido 10 meses para convencer a Israel” de que anule las designaciones. “En cambio, esto ahora es una ley israelí”.

Varios legisladores estadounidenses criticaron públicamente la designación de Israel.

El mes pasado, la congresista Ayanna Pressley y otros 21 demócratas enviaron una carta a Antony Blinken, el secretario de Estado, y a Avril Haines, la directora del servicio de inteligencia nacional, en la que instaron al gobierno estadounidense a hacer frente al gobierno israelí.

Los legisladores escribieron: “La supuesta falta de pruebas que respalden esta decisión suscita la preocupación de que pueda tratarse de una medida profundamente represiva, diseñada para penalizar y silenciar a organizaciones de derechos humanos palestinas destacadas y esenciales”.

Según una fuente del gobierno federal, Blinken ha eludido la cuestión relativa a las designaciones desde que Israel las anunció. “El propio secretario básicamente dijo: esto no es algo que queramos abordar demasiado”.

La fuente añadió: “La mayor parte de las cartas que recibe el secretario no llegan a su escritorio literalmente, en su totalidad”.

Más allá de los esfuerzos públicos de los legisladores para abordar la cuestión, ha habido retos privados sobre la designación israelí.

El año pasado, una delegación israelí proporcionó un expediente y una sesión informativa semejantes a los miembros del Congreso. Dicho expediente, visto por The Guardian, repite las afirmaciones de que los grupos son “instituciones encubridoras” del FPLP.

Sin embargo, en la reunión informativa surgió la consternación por la calidad de las pruebas del expediente, comentó una fuente del Congreso.

Entre las personas que se mostraron escépticas estaba el congresista demócrata de Florida Ted Deutch, quien se ha descrito a sí mismo como “un ferviente partidario de Israel”.

Tras recibir el expediente, explicó la fuente, Deutch le dijo a la delegación israelí que sus pruebas eran insuficientes.

La oficina de Deutch no respondió una solicitud para conocer sus comentarios.