‘Está acabado’: cómo los infortunios legales de Donald Trump acaban de empeorar
Donald Trump ha insinuado que podría postularse a la presidencia en 2024, pero eso se podría ver frustrado por la cascada de investigaciones penales, civiles y del Congreso en su contra. Foto: Alex Brandon/AP

Los peligros legales de Donald Trump se han vuelto insuperables y podrían acabar con las esperanzas del expresidente de Estados Unidos de volver a ganar las elecciones, según dicen analistas políticos y expertos legales.

El miércoles, Trump y tres de sus hijos adultos fueron acusados de mentir a los organismos de recaudación de impuestos, a los prestamistas y a las aseguradoras en un sistema de fraude “asombroso” que rutinariamente tergiversó el valor de sus propiedades para enriquecerse.

La demanda civil, presentada por la fiscal general de Nueva York, se produjo al tiempo que el FBI investiga la posesión por parte de Trump de documentos gubernamentales sensibles en su finca de Mar-a-Lago, en Florida, a la vez que un gran jurado especial en Georgia analiza si él y otras personas intentaron influir en los funcionarios electorales del estado tras su derrota en ese estado frente a Joe Biden.

El expresidente estadounidense ha insinuado en repetidas ocasiones que tiene la intención de volver a postularse a la Casa Blanca en 2024. No obstante, la cascada de investigaciones penales, civiles y del Congreso podría hacer fracasar esa candidatura.

La fiscal general de Nueva York demanda a Trump por fraude, video

“Está acabado”, dijo Allan Lichtman, un profesor de historia en la American University, en Washington, quien ha predicho con precisión todas las elecciones presidenciales desde 1984. “Tiene demasiadas cargas, demasiado bagaje como para poder postularse de nuevo, incluso suponiendo que se libre de la cárcel, que se libre de la quiebra. No estoy seguro de que se vaya a librar de la cárcel”.

Después de una investigación de tres años, Letitia James, la fiscal general de Nueva York, alegó que Trump proporcionó declaraciones fraudulentas de su patrimonio neto y falsas valoraciones de activos para obtener y liquidar préstamos, obtener beneficios de seguros y pagar menos impuestos. Los vástagos Don Jr, Ivanka y Eric también fueron nombrados como acusados.

En una conferencia de prensa, James retomó el título del libro de memorias y consejos empresariales de Trump de 1987, El arte de la negociación.

“Esta investigación reveló que Donald Trump incurrió durante años en una conducta ilegal para inflar su patrimonio neto, para engañar a los bancos y a los habitantes del gran estado de Nueva York. Afirmar que uno tiene un dinero que no tiene no es el ‘arte de la negociación’. Es el arte del robo”, expresó.

Su oficina solicitó que el expresidente pague al menos 250 millones de dólares de multa y que se le prohíba a su familia dirigir empresas en el estado.

James no puede presentar cargos penales contra Trump en esta investigación civil, sin embargo, indicó que estaba remitiendo las acusaciones de fraude delictivo a los fiscales federales de Manhattan, así como al Servicio de Impuestos Internos.

Trump repitió su habitual defensa de que la demanda es “otra caza de brujas” en su contra y volvió a referirse a James, quien es afroamericana, como racista, a través de su plataforma Truth Social, llamándola también “un fraude que realizó su campaña con una plataforma tipo ‘atrapar a Trump’, ¡a pesar de que la ciudad es uno de los desastres de crimen y asesinato del mundo bajo su mandato!”.

Sin embargo, los críticos señalaron que la demanda ataca el núcleo de la autorepresentación de Trump como un exitoso promotor inmobiliario que ganó miles de millones, fue anfitrión del reality show The Apprentice y prometió aplicar esa visión empresarial en la presidencia.

Laurence Tribe, profesor de derecho constitucional de la Universidad de Harvard, observó que el componente civil “implica aspectos de especial importancia para Trump y su familia y su organización, concretamente su capacidad para defraudar al público, para defraudar a los bancos, para defraudar a las empresas de seguros, y para seguir subsistiendo mediante la corrupción. Sin toda esa corrupción, todo el imperio de Trump está involucrado en algo parecido a un colapso”.

Tribe añadió: “A Trump probablemente le preocupan más este tipo de asuntos que el hecho de tener que vestir un uniforme naranja y tal vez contestar una acusación penal… Como cuestión práctica, esto probablemente le causará más noches de insomnio al señor Trump que casi cualquier otra cosa”.

Ningún expresidente anterior se ha enfrentado a investigaciones tan numerosas y tan graves. El mes pasado, agentes del FBI registraron el complejo de Mar-a-Lago e incautaron documentos oficiales marcados como Ultra Secreto, Secreto y Confidencial. Trump se enfrenta a una posible acusación por violar la Ley de Espionaje, por obstruir una investigación federal o por mal manejo de registros gubernamentales sensibles.

Como tantas veces a lo largo de su carrera empresarial, Trump intentó interrumpir el proceso judicial. Ganó tiempo convenciendo a un tribunal para que nombrara a un juez, Raymond Dearie, como experto especial para que revisara los documentos. No obstante, hasta el momento Dearie parece distar mucho de ser un hombre sumiso. El martes advirtió a los abogados de Trump: “Mi opinión es que no pueden tener todo lo que quieren”.

El expresidente también se enfrenta a una investigación de un gran jurado estatal en Georgia en relación con sus intentos de subvertir el resultado electoral de ese estado en 2020.

El departamento de justicia está investigando el papel de Trump en el mortal ataque del 6 de enero contra el Capitolio de Estados Unidos por parte de una turba de sus partidarios que pretendía impedir la certificación de la victoria electoral de Biden. Sus esfuerzos se han visto impulsados por la investigación paralela que lleva a cabo un comité de la Cámara de Representantes, cuyas audiencias se reanudarán la próxima semana.

Además, la Organización Trump –que gestiona hoteles, campos de golf y otras propiedades en todo el mundo– irá a juicio el próximo mes en el marco de un caso penal en el que se le acusa de haber planeado dar beneficios libres de impuestos a altos ejecutivos, entre ellos su antiguo jefe de finanzas Allen Weisselberg, que solo él recibió más de 1.7 millones de dólares en gratificaciones.

En un nuevo revés el miércoles, posiblemente el peor día de derrotas legales de Trump, un tribunal federal de apelaciones permitió que el Departamento de Justicia reanudara su revisión de los archivos clasificados incautados en Mar-a-Lago como parte de su investigación criminal.

El expresidente, por su parte, insistió en que no cometió nada malo al retener los documentos. “No tiene por qué haber un proceso, según tengo entendido”, comentó al presentador de Fox News Sean Hannity. “Si eres el presidente de Estados Unidos, puedes desclasificarlo simplemente diciendo: ‘Está desclasificado'”.

“Incluso pensándolo, puesto que lo envías a Mar-a-Lago o a donde sea que lo envíes… Puede haber un proceso, pero no tiene por qué haber uno”.

A pesar de todo, Trump ha estado sentando las bases para una posible campaña de regreso a la presidencia y ha acusado al gobierno de Biden de tenerlo como objetivo para socavar sus posibilidades políticas.

Cuando un locutor de radio conservador le preguntó qué pasaría si lo acusaran en relación con los documentos clasificados en Mar-a-Lago, Trump respondió: “Creo que tendríamos problemas en este país como tal vez nunca hayamos visto antes. No creo que el pueblo de Estados Unidos lo toleraría“.

Kurt Bardella, asesor del Comité Nacional Demócrata, comentó: “Si la mejor defensa que tienes para tu conducta es: si me responsabilizas, habrá violencia, eso suena a alguien que no tiene por qué estar ni en la administración pública ni fuera de la cárcel”.

Bardella expresó su esperanza de que, al fin, Trump rinda cuentas. “Todo lo relacionado con Donald Trump siempre ha girado en torno a la estafa. Siempre se ha tratado de la estafa. Y ahora se avecina su desenmascaramiento”.