¿Cómo la ‘fusión’ de Ethereum hace que la criptomoneda sea más ecológica?
La cadena de bloques de ethereum dejó de utilizar el protocolo de 'prueba de trabajo', en el que el bitcoin fue pionero, y comenzó a utilizar el protocolo de 'prueba de participación'. Foto: Dado Ruvić/Reuters

Ethereum, la segunda criptomoneda más grande, completó un plan para reducir drásticamente sus emisiones de carbono mediante una actualización de software conocida como “la fusión” (the merge).
Aquí explicamos qué cambió y cuáles pueden ser las repercusiones.

¿Qué es ‘la fusión’?

Es el nombre que se le da a un cambio significativo en el sistema de seguridad que constituye la base de la cadena de bloques (blockchain) de ethereum, la segunda pieza de infraestructura más importante de todo el espacio de las criptomonedas. Hasta este jueves, ethereum utilizaba un sistema llamado “prueba de trabajo” para determinar la validez de las transacciones realizadas en su cadena de bloques y garantizar que todos los miembros de la comunidad tenían un consenso sobre quién poseía qué criptomoneda.

Sin embargo, en segundo plano, la comunidad también ha estado experimentando con otro sistema, llamado “prueba de participación”, ejecutando una red paralela que utiliza ese sistema en lugar de la prueba de trabajo. Esas dos redes son las que se fusionaron el jueves: ahora solo existe una red, en la que todos dependen de la prueba de participación.

¿Qué cambia exactamente?

La huella eléctrica de ethereum debería disminuir de unos 8.5GW a menos de 85MW, casi de la noche a la mañana. Como comparación, Hornsea Two, el parque eólico en alta mar más grande del mundo, genera 1.4 GW de electricidad.

Esta enorme reducción es consecuencia de la diferencia fundamental entre el protocolo de prueba de trabajo y el de prueba de participación. En el primero, los “mineros” de ethereum competían por quemar la mayor cantidad de electricidad y potencia de cálculo posible, otorgando al ganador un premio en efectivo y el derecho a validar los 10 minutos anteriores de las transacciones. Esto hizo posible que el sistema resultara muy costoso de atacar, ya que cualquier minero malintencionado tendría que comprar más energía y chips que todo el resto de la red combinada, aunque también lo convirtió en un increíble derroche.

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Una operación de minería de bitcoin en Hønefoss, Noruega. Foto: Elin Høyland/the Guardian

La prueba de participación, en cambio, otorga el derecho de validar transacciones a los usuarios que tengan la mayor cantidad de ethereums en “staking”, es decir, bloqueados en el sistema. Un ataque contra la red en su conjunto sigue siendo costoso, pero únicamente debido a que un atacante tendría que comprar una mayor cantidad de ethereums que el resto de los “stakers” (las personas que tienen ethereum en staking) juntos.

¿Esto significa que ahora ethereum genera cero emisiones de carbono?

No exactamente. El objetivo subyacente de ethereum siempre ha sido operar como una “computadora mundial”, permitiendo que los usuarios escriban programas que pueden ser ejecutados “en la cadena de bloques”. Esta es la novedad que ha permitido la creación de contratos inteligentes, NFTs y finanzas descentralizadas, no obstante, también es una forma muy poco eficiente de ejecutar programas en comparación con los enfoques “centralizados” convencionales.

Los 85MW que la cadena de bloques de Ethereum seguirá utilizando después de la fusión son una cantidad baja en comparación con los 8.5GW, aunque es una cifra alta en comparación con otras formas de proporcionar la misma cantidad de potencia de cálculo: una Raspberry Pi, una computadora del tamaño de una tarjeta de crédito de 30 libras, funciona con 15W y tiene aproximadamente 5 mil veces la potencia de cálculo de la cadena de bloques de ethereum.

Gran parte de la electricidad que alimenta las computadoras de los “stakers” de ethereum procederá de fuentes de cero emisiones de carbono, pero no en su totalidad.

¿Puedo comprar NFT con la conciencia limpia?

Sí, al menos en lo que respecta al impacto medioambiental. Casi todos los NFT están basados en una de las pocas cadenas de bloques, principalmente ethereum o sus competidores telos o stellar, los cuales ahora utilizan la prueba de participación. Eso significa que el impacto de carbono de la compra de un NFT, antes comparable a tomar un vuelo transatlántico, se redujo drásticamente.

Por supuesto, la reducción del impacto de las emisiones de carbono no influye en si la compra de un NFT es o no es una buena idea.

¿Qué pasa con el bitcoin?

La pregunta de 387 millones de dólares. Es poco probable que la criptomoneda original, que sigue representando un tercio del valor de todo el sector, deje de usar la prueba de trabajo. Su huella eléctrica es de aproximadamente 15GW, incluso después del inmenso desplome de precios de este año, y la red en su conjunto emite la misma cantidad de CO2 que todo el país de Austria, según indica Digiconomist.

Sin embargo, el bitcoin se caracteriza por su conservadurismo. El seudónimo del fundador de la criptomoneda, Satoshi Nakamoto, desapareció notoriamente sin dejar rastro poco después de que la criptomoneda comenzara a despegar, y sin la bendición del fundador, han fracasado todos los intentos de realizar cambios significativos en la estructura de la red. Las “bifurcaciones” del bitcoin bajo nombres como Bitcoin SV, Bitcoin Cash, Bitcoin Gold y Bitcoin Classic han intentado, sin éxito, reemplazar la estructura original de la moneda, y la comunidad del bitcoin se está movilizando a favor de la prueba de trabajo, argumentando que sigue siendo la única forma comprobada de asegurar una criptomoneda a escala.

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