Putin parece admitir las graves pérdidas rusas en Ucrania
Guardias nacionales ucranianos disparan un obús contra las tropas rusas en Kharkiv. Foto: Vyacheslav Madiyevskyy/Reuters

El presidente ruso, Vladimir Putin, pareció reconocer la gravedad de los recientes reveses militares del Kremlin en Ucrania, insistiendo en que Rusia “estabilizará” la situación en cuatro regiones ucranianas que reclamó de forma ilegal como territorio propio la semana pasada.

Rusia ha sufrido importantes pérdidas en dos de las cuatro regiones desde el viernes, fecha en la que Putin firmó los tratados para incorporarlas a Rusia de manera forzosa, y las autoridades rusas indicaron que sus fuerzas se estaban “reagrupando”.

“Estamos trabajando bajo el supuesto de que la situación en los nuevos territorios se estabilizará”, dijo Putin a los docentes rusos durante una videollamada transmitida por televisión.

Con Ucrania impulsando su avance en el este y en el sur, las tropas rusas se han ido retirando bajo presión en ambos frentes, confrontadas por fuerzas ucranianas rápidas y ágiles abastecidas con sistemas avanzados de artillería suministrados por Occidente.

A medida que las tropas rusas se han retirado, han dejado atrás ciudades destruidas que antes estaban ocupadas y, en algunos lugares, sitios de entierros masivos y pruebas de cámaras de tortura.

En la ciudad de Lyman, que las fuerzas ucranianas recuperaron el domingo, se han encontrado más de 50 tumbas, algunas de ellas marcadas con nombres y otras con números, informó el medio Hromadske, con sede en Kiev, el miércoles.

Las declaraciones de Putin ocurren en medio de los comentarios cada vez más sombríos de los corresponsales de guerra rusos y de los blogueros de temas militares sobre la seriedad de la situación que ha supuesto una retirada a gran escala de la región de Kharkiv, la pérdida de la estratégica ciudad de Lyman el viernes y los avances ucranianos en la región de Kherson.

La magnitud de las recientes derrotas quedó evidenciada por un informe del servicio ruso de la BBC, según el cual una unidad de élite del servicio de inteligencia militar ruso podría haber perdido hasta tres cuartas partes de su personal de reconocimiento en Ucrania.

El miércoles, el comando sur de Ucrania informó que había ampliado su área de control entre nueve y 19 kilómetros en la región de Kherson y el presidente, Volodímir Zelenski, confirmó la recuperación de varios pueblos.

El territorio recapturado se encuentra al sur de la ciudad de Kryvyi Rih en dirección a Nova Kakhovka, así como al oeste a lo largo de la orilla norte del río Dnipro en dirección a Kherson.

“El ejército ucraniano está logrando un progreso bastante rápido y poderoso en el sur de nuestro país”, comentó Zelenski en su discurso nocturno del martes. “Solo esta semana se han liberado ya decenas de asentamientos del pseudo-referéndum ruso… y esto dista mucho de ser una lista completa”. Nombró ocho pueblos de la región de Kherson.

Algunos propagandistas y funcionarios rusos culparon de las pérdidas a la OTAN.

“Estamos reagrupando (nuestras fuerzas) a lo largo del frente, lo que significa que podemos reunir fuerzas y contraatacar”, explicó Kirill Stremousov, jefe adjunto de la región de Kherson designado por Moscú, a la agencia de noticias RIA Novosti. Stremousov señaló que para ellos era “imposible” entrar en la ciudad de Kherson.

Un reportero de guerra ruso para la televisión estatal, Roman Saponkov, escribió a sus seguidores de Telegram que Rusia estaba perdiendo en Kherson. “Amigos, sé que están esperando que comente sobre la situación. Pero en verdad no sé qué decirles. La retirada del norte en la orilla derecha es un desastre”.

Las pérdidas se produjeron en un momento en el que Putin ordenó el miércoles a su gobierno que tomara el control de la planta nuclear de Zaporizhzhia, la más grande de Europa, sin embargo, se encontró con que el jefe de la empresa estatal de energía nuclear de Ucrania dijo que él se hacía cargo e instó a los trabajadores a no firmar ningún documento con Rusia.

Los expertos militares señalan que Rusia se encuentra en su momento más débil, en parte debido a su decisión de no movilizarse antes y en parte por las pérdidas masivas de tropas y equipos.

Alrededor de mil de los soldados mejor entrenados de Rusia están luchando contra los ucranianos en la orilla oeste del Kherson ocupado, a pesar de los desplazamientos de las tropas rusas desde el frente oriental hacia el sur, lo cual ha reducido el número de fuerzas rusas en otros lugares.

De acuerdo con Jack Watling, analista senior del Royal United Services Institute, las tropas rusas situadas en los alrededores de Kherson se han retirado a su segunda línea de defensa con el fin de reducir su frente.

“No hay indicios de rendición o colapso (de las fuerzas rusas) … como observamos en la región de Kharkiv”, comentó Watling, señalando la importancia política que tiene para Rusia el hecho de conservar la ciudad de Kherson, el único centro regional que ha logrado tomar desde febrero.

No obstante, si las fuerzas ucranianas logran atravesar la segunda línea de defensa de Rusia, podrán cortar las líneas de suministro rusas con una variedad más amplia de artillería más económica y atraparlas en la orilla occidental de Kherson, añadió.

“Por el momento, los puentes están siendo atacados por los HIMARS (cohetes), que son escasos y muy costosos… (si avanzan más) se pueden permitir el lujo de abarcar más objetivos incidentales”, explicó Watling sobre los puentes que abastecen a las fuerzas rusas en la orilla oeste de Kherson.

Phillips O’Brien, profesor de estudios estratégicos en la Universidad St. Andrews, añadió que los recientes avances de Ucrania han sido el producto de un proceso, no un punto de inflexión.

“Desde hace meses, Rusia se ha ido debilitando, ha estado desangrando a su ejército en el campo de batalla, ha estado perdiendo una gran cantidad de equipo. Por otro lado, los ucranianos se han ido fortaleciendo; tienen fuerzas mejor entrenadas y mejor equipo militar”.

Y añadió: “Esto no ha ocurrido de la noche a la mañana, esta ha sido la forma en que ha evolucionado la guerra, pero ahora podemos decir que alcanzó el punto de inflexión en septiembre”.

A corto plazo no hay nada que Rusia pueda hacer porque esperó demasiado tiempo para movilizarse, señaló O’Brien.

Rusia, por su parte, ha seguido atacando detrás de los frentes de Ucrania, una mezcla de objetivos militares y civiles. En la mañana del miércoles, lanzó un importante ataque con drones contra Bila Tserkva, en la región de Kiev, y disparó cohetes contra la ciudad de Zaporizhzhia y la región de Dnipro.

Sin embargo, O’Brien dudó de que Rusia dispusiera de suficientes misiles de calidad para alterar la situación detrás de los frentes y afectar el campo de batalla.

“Se trata más bien de una cuestión de si pueden aguantar y esperar que puedan volver a contar con una fuerza entrenada y reequipada en la primavera, pero incluso en ese caso existe la duda de si podrán lograrlo”, señaló O’Brien. Comentó que Rusia necesitaría producir más equipos y entrenar adecuadamente a sus tropas, pero que su sistema de movilización parecía “caótico”.

Konrad Muzyka, un analista independiente de temas militares, señaló que inicialmente había pensado que la guerra podría durar años, pero después de lo ocurrido en la región de Kharkiv, podría durar mucho menos.

“No tiene buena pinta para (Rusia)… No son capaces de defenderse adecuadamente, y mucho menos de llevar a cabo ninguna ofensiva”, comentó Muzyka. “Estos dirigentes rusos creen que con los (nuevos) reservistas serán capaces de detener los avances ucranianos, pero no estoy seguro de ello. La verdad es que no sabemos qué impacto (tendrá) en el frente”.