Twitter se prepara para el regreso de Donald Trump mientras Elon Musk asume el control de la plataforma
Musk dijo que, como propietario de Twitter, eliminaría el veto impuesto a Donald Trump, argumentando que la expulsión del expresidente de Estados Unidos 'alienó a una gran parte del país'. Foto: Olivier Douliery/AFP/Getty Images

Los expertos en discurso de odio y desinformación se están preparando para el regreso del expresidente de Estados Unidos Donald Trump a la plataforma, mientras Elon Musk completa su adquisición de Twitter.

La red social excluyó de forma permanente a Trump en enero de 2021, alegando que los tuits del expresidente tenían “muchas probabilidades de alentar e inspirar a las personas a replicar los actos criminales que se produjeron en el Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero de 2021”.

Sin embargo, a principios de este año Musk dijo que revertiría ese veto, calificando a Twitter de “izquierdista”, y según se informó, el jueves despidió al ejecutivo responsable.

“Sí creo que no fue correcto vetar a Donald Trump”, comentó el director ejecutivo de Tesla en una conferencia del Financial Times en mayo. “Creo que fue un error. Alienó al país y no logró que Donald Trump no pudiera expresarse. Creo que fue una decisión moralmente mala y extremadamente tonta”.

A las pocas horas de asumir el mando de Twitter, y antes incluso de que se confirmara formalmente la finalizada adquisición, se informó que Musk ya había dado el primer paso para dar la bienvenida al expresidente. Según múltiples informes, despidió a Vijaya Gadde, la directora de asuntos legales y política, junto con el director ejecutivo, el director financiero y el asesor general de Twitter.

Gadde, que se unió a la empresa en 2011 como consejera general, ascendió hasta convertirse en la mujer más poderosa del sitio, con un cargo que abarcaba la moderación, la política pública y los asuntos legales. Como tal, es el miembro del personal más identificado con la suspensión de Trump, y su salida dice mucho de los planes futuros de Musk.

El propio Trump se ha mostrado indeciso. En una publicación en su página web personal Truth Social, en la que afirmó falsamente que tenía “más números que todas las demás plataformas”, comentó que prefería su propia plataforma, pero que estaba “muy contento de que Twitter ahora está en manos sensatas, y ya no estará dirigida por lunáticos y maníacos de la izquierda radical que verdaderamente odian a nuestro país”.

Los defensores de los derechos civiles advierten que los cambios propuestos por el multimillonario, que hasta el momento son vagos, pero se centran en una menor moderación de los contenidos en nombre de la “libertad de expresión”, suponen el riesgo de que la plataforma se convierta en “un motor de radicalización sobrecargado”. Permitir el regreso de Trump, en particular, podría tener un gran impacto en los contenidos.

Durante su permanencia en la plataforma, el expresidente acumuló más de 88 millones de seguidores. Compartió extrañas y burdas misivas, así como preocupantes llamados a la violencia contra los medios de comunicación, tuits sobre empresas que han provocado cambios en el mercado y amenazas de guerra nuclear. Permitirle regresar amplificaría su alcance en un momento en el que las empresas de redes sociales ya luchan por frenar la desinformación electoral, dicen los expertos.

“Musk dejó claro que revertiría las normas comunitarias y las normas de seguridad de Twitter, reincorporaría a Donald Trump junto con decenas de otras cuentas suspendidas por violencia y abuso, y abriría las compuertas de la desinformación”, señaló Angelo Carusone, presidente del grupo defensor Media Matters for America.

Media Matters y una coalición de otros 26 grupos defensores de los derechos humanos publicaron una carta en la que piden a los anunciantes de Twitter que boicoteen la plataforma en caso de que la adquisición por parte de Musk conduzca a políticas más laxas en materia de discurso de odio y desinformación, advirtiendo que la adquisición “generará más toxicidad en nuestro ecosistema informativo y será una amenaza directa para la seguridad pública”.

En las horas previas al cierre del acuerdo, Musk intentó contactar a los anunciantes y asegurarles que su deseo de promover la libertad de expresión no resultaría en que la empresa se convirtiera en un “infierno de libertad de expresión, donde se puede decir cualquier cosa sin consecuencias”.

Y añadió: “Además de cumplir las leyes del país, nuestra plataforma debe ser cálida y hospitalaria para todos, donde se pueda elegir la experiencia deseada según las preferencias de cada uno, del mismo modo que se puede elegir, por ejemplo, ver películas o jugar videojuegos que van desde todas las edades hasta las más maduras”.

La retirada de los anunciantes podría tener un gran impacto en la plataforma, ya que actualmente aportan el 90% de sus ingresos.

Las empresas ya han insinuado que trasladarán su inversión publicitaria a otra parte en caso de que Musk cambie las políticas de seguridad y desinformación de la plataforma. Esta amenaza surge en un momento en el que el gasto publicitario ha disminuido en todo el sector de las redes sociales debido a la inflación y a otros factores ajenos.

Permitir que Trump regrese a Twitter también podría crear un éxodo de usuarios, lo cual conduciría a una mayor pérdida de ingresos para la empresa. Musk ha expresado su deseo de prescindir de los ingresos basados en la publicidad en Twitter, prefiriendo un modelo de negocio basado en la suscripción, que algunos han calificado como “una apuesta arriesgada”.

Twitter fue la única empresa de redes sociales que vetó de forma permanente a Trump tras los disturbios de 2021 en el Capitolio, ya que Facebook y YouTube solo lo hicieron de forma temporal pero indefinida. Nick Clegg, presidente de asuntos globales de Meta, indicó que él es el encargado de tomar la decisión final sobre la reintegración de Trump a Facebook y que tomará una decisión antes del 7 de enero de 2023. YouTube no ha establecido un plazo para el veto de Trump, no obstante, señaló que lo eliminará “cuando disminuya el riesgo de violencia”.