Comienza el juicio más notorio del 6 de enero contra el líder de los Proud Boys, Enrique Tarrio
El ataque contra el Capitolio hirió a decenas de policías y está vinculado a múltiples muertes. Foto: John Minchillo/AP

Aunque el comité del 6 de enero que investigó el ataque contra el Capitolio haya emitido su voluminoso informe final, los engranajes del sistema judicial de Estados Unidos siguen en marcha y uno de los juicios de mayor repercusión derivados de la insurrección está a punto de comenzar propiamente.

La selección del jurado comenzó la semana pasada con el juicio por conspiración sediciosa contra el expresidente nacional de los Proud Boys, Enrique Tarrio, y otras cuatro personas implicadas en la milicia de extrema derecha, frecuentemente violenta.

Tarrio y sus coacusados en el juicio llevado a cabo en el tribunal federal de Washington DC –Ethan Nordean, Zachary Rehl, Dominic Pezzola y el organizador de Proud Boys Joe Biggs– están acusados de conspiración sediciosa y otros cargos relacionados con el ataque que retrasó la certificación por parte del Congreso de la victoria electoral de Joe Biden, hirió a decenas de policías y está vinculado a múltiples muertes. Todos ellos se han declarado inocentes de los cargos.

Un quinto hombre acusado en este caso, Charles Donohoe, se declaró culpable en abril de conspirar para atacar el Capitolio. Conforme al acuerdo de declaración de culpabilidad de Donohoe, este aceptó cooperar contra sus coacusados. Hasta la fecha se ha detenido a aproximadamente 900 personas en relación con el ataque al Capitolio, y los fiscales han conseguido condenas contra cientos de ellas.

El inicio del juicio ocurre en medio de un ajuste de cuentas más amplio respecto a los responsables del ataque del 6 de enero.
Varias horas después de que comenzara el lunes la selección del jurado en el juicio de los Proud Boys, el comité de la Cámara de Representantes que investiga la mortífera insurrección hizo públicos algunos de sus hallazgos, y envió una remisión penal contra Trump al Departamento de Justicia de Estados Unidos, recomendando la presentación de cargos. El juicio también se lleva a cabo varias semanas después de que dos líderes de Oath Keepers –otro grupo de extrema derecha– fueran declarados culpables de conspiración sediciosa por su participación en la insurrección.

Los fiscales federales alegan que Nordean, Biggs, Rehl y Pezzola estuvieron entre los 100 miembros de Proud Boys que se reunieron junto al Monumento Washington a las 10 de la mañana del 6 de enero. Se reunieron aproximadamente a la hora en que Trump se dirigía a miles de simpatizantes en un parque llamado la Elipse.

Los que pronto se convertirían en alborotadores se dirigieron entonces al Capitolio. Aproximadamente a la 1 de la tarde, uno de ellos se abrió paso a través de la policía, desencadenando la violencia que acabaría consumiendo al Capitolio, según alegan los documentos judiciales.

Nordean, Rehl, Biggs y Pezzola supuestamente lideraron la turba y fueron de las primeras personas que empujaron a la policía. Biggs presuntamente grabó un video en el que observaba a la turba y decía: “Hemos tomado el Capitolio”, según consta en los documentos judiciales.

Tarrio no se encontraba en Washington DC durante la insurrección, ya que había sido detenido dos días antes por presuntos actos de vandalismo contra un cartel del movimiento Black Lives Matter en una histórica iglesia afroamericana durante una manifestación celebrada en diciembre de 2020. Los fiscales sostienen que Tarrio figuró entre los líderes de esta conspiración destinada a frustrar la certificación de la elección.

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El líder de los Proud Boys, Enrique Tarrio. Foto: Eva Marie Uzcategui/AFP/Getty Images

Varios días antes de la revuelta, Tarrio publicó mensajes sobre la “revolución” en las redes sociales, según indicaron los fiscales en los documentos judiciales. En un grupo de mensajería cifrada que, según sostienen los fiscales, fue creado por Tarrio, uno de los miembros supuestamente dijo: “Es hora de apilar esos cadáveres frente al Capitolio”, según informó la agencia de noticias Associated Press.

A pesar de haber sido detenido varios días antes, Tarrio proclamó el ataque de los alborotadores, escribiendo “no (improperio) se vayan” en las redes sociales y publicando posteriormente “Nosotros hicimos esto…”, señalaron los fiscales.
Aunque al parecer existen numerosas pruebas contra estos hombres, muchas de las cuales son de dominio público desde hace tiempo, los fiscales deben demostrar mucho más que la presencia de estos hombres en persona o en las redes sociales ese día para probar que hubo una conspiración sediciosa.

“Tendrán que demostrar un acuerdo entre dos personas o más, tendrán que demostrar un complot común o un plan común”, comentó el abogado penalista y de apelación de Los Ángeles Matthew Barhoma, fundador de Barhoma Law.
“El hecho de aparecer el 6 de enero a la misma hora no significa que realmente existiera una conspiración. Van a tener que ir un poco más allá para demostrar que existe un acuerdo común, básicamente una prueba irrefutable en el sentido de que pretendían derrocar al gobierno”, añadió. “Van a tener que demostrar que querían actuar según un plan común para hacer avanzar ese plan para derrocar al gobierno o para retrasar u obstaculizar al gobierno de Estados Unidos”.

Dicho esto, “la conspiración sediciosa en realidad es, en cierto sentido, mucho más fácil de probar que la conspiración criminal común”, explicó el veterano abogado Ron Kuby, abogado penalista especializado en derechos civiles.

“La conspiración sediciosa es la única conspiración que no requiere la prueba de un acto manifiesto por parte de los participantes”, explicó Kuby. “En términos generales, una conspiración es un acuerdo entre dos o más personas para hacer algo ilegal, y en todos los demás casos de conspiración, al menos uno de los participantes tiene que tomar una medida importante para conseguir ese propósito ilegal”.

“En este caso, en realidad se trata de una nota a pie de página, una acotación y un asterisco. No tienen que probar un acto manifiesto, lo que tienen que probar es que hubo un acuerdo para oponerse por la fuerza a la autoridad legítima de los Estados Unidos de América”.

“Hay un tsunami de pruebas, tanto en términos de lo que se dijo entre los participantes, que el FBI ha obtenido y descifrado, como de lo que hicieron, que está todo bien documentado en video”.

Aunque las pruebas parecen ser abundantes, una posible estrategia de defensa sería la de describir a los presuntos conspiradores como bufones. “Estos tipos eran unos cabezas huecas enojados, pero ya saben, no planeaban derrocar al gobierno”, dijo Kuby sobre esta posible estrategia.

Se desconoce si estos miembros de los Proud Boys seguirían esta postura, incluso si esto pudiera ayudarlos en sus casos.
“El impulso natural de todo abogado defensor es retratar a sus clientes de una manera que tenga más probabilidades de terminar en la absolución, pero esa no es necesariamente la forma en que la mayoría de los acusados quieren ser retratados”, explicó Kuby. “Es posible que los Proud Boys no quieran ser retratados como cabezas huecas vociferantes que no hacían más que incitarse unos a otros a decir cosas cada vez más tontas porque no son tan inteligentes”.

Los abogados de Tarrio han sostenido que él no dijo ni incitó a nadie a irrumpir en el Capitolio ni a actuar de forma violenta, mientras que el abogado de Nordean alegó que los fiscales del Departamento de Justicia lo estaban señalando por sus creencias políticas, informó AP.

En un correo electrónico enviado a The Guardian, el abogado de Tarrio, Nayib Hassan, señaló: “El Sr. Tarrio está deseando que empiece el juicio. Ansiamos realizar nuestra presentación de las pruebas y absolver al Sr. Tarrio de las acusaciones del gobierno”.
Al parecer, el abogado de Rehl pretendía que el juez desestimara la acusación invocando la Primera Enmienda, alegando que los cargos estaban relacionados con cuestiones de libertad de expresión. Cuando se le solicitaron sus comentarios, el abogado de Biggs, Norm Pattis, respondió en un correo electrónico: “Esperamos con interés la presentación de pruebas en este caso. Mantenemos su declaración de inocencia”.