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Derechos Humanos

‘Trabajadores en condiciones de esclavitud’ nutren el negocio de la carne en Brasil

Los trabajadores de los ranchos proveedores de las compañías más grandes del mundo pagan ocho libras al día y los alojan en chozas sin baño y sin agua corriente.

Foto: AJorgeSC/Wikicommons

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Las compañías brasileñas y los rastros, incluyendo a JBS, el productor de carne más grande del mundo, obtienen ganado de ranchos que usan a trabajadores a los que mantienen en condiciones similares a la esclavitud, indica un reporte.

Los trabajadores de las granjas de ganado reciben cerca de 213 pesos al día y viven en chozas improvisadas, sin baño, excusado, agua corriente o cocina, según un reporte de la agencia de investigaciones de Brasil Repórter Brasil.

Desde 1995, el reporte decía que inspectores del gobierno han rescatado a  55 mil trabajadores brasileños de ”situaciones muy cercanas a la esclavitud”. Si bien las supervisiones han disminuido en los últimos años, 118 trabajadores fueron liberados en 2018, en comparación con los 1,045 de la década anterior, pero eso no quiere decir que la situación esté mejorando, más bien, las inspecciones han disminuido, indica.

“Consideramos que es un asunto urgente y que las compañías tienen que resolverlo”, dijo Marcel Gomes, secretario ejecutivo del Repórter Brasil y editor del reporte.

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El reporte cuestiona a compañías de carne como JBS, que ha enfrentado críticas por su incapacidad para controlar sus cadenas de proveedores de granjas de ganado en el Amazonas.

Una serie de investigaciones realizadas por The Guardian, Repórter Brasil, the Bureau of Investigative Journalism y otros indica que la compañía compró ganado de las llamadas granjas de “suministro directo” que recibían “suministros indirectos” y que son granjas que suministran ganado para engordarlo y sacrificarlo y que están involucradas en la deforestación ilegal.

En septiembre JBS prometió controlar la cadena entera de suministro para 2025, 14 años después de que ella y otras compañías brasileñas, Minerva y Marfrig, prometieran hacerlo. Las tres compañías firmaron un acuerdo en 2009 con Greenpeace en el que acordaron no comprar ganado de granjas que tuvieran “vínculos con la esclavitud”. Acuerdos similares con fiscales federales les impedía comprar de granjas que estaban en la “lista sucia” por las condiciones de esclavitud de sus trabajadores.

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En agosto de 2019, los inspectores del gobierno encontraron a nueve trabajadores no registrados limpiando pasto en la granja Copacabana en el estado de Mato Grosso do Sul  en donde les pagaban 213 pesos al día, indica el reporte. Vivían en chozas improvisadas hechas con troncos, plástico, hojas de palmera y acero corrugado. No tenían baño, cocina o agua corriente. La granja y su administradora, Fernanda Thomazelli, fueron incluidos en la “lista sucia” de 2020. La granja vendió ganado directamente a dos rastros de JBS en 2019 y 2020.

En un acuerdo de la corte con fiscales de la ley de trabajo, el padre de Thomazelli, José,  en representación de su hija, acordó registrar a los trabajadores y proporcionarles condiciones adecuadas de vivienda. Las notas de una reunión con los fiscales registran que él no aceptó la existencia de “trabajo en condiciones similares a la esclavitud”. Cuando lo contactó The Guardian declinó hacer comentarios y su hija no respondió a un email.

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JBS dijo que bloqueó a Copacabana y a dos otras granjas enlistadas en el reporte en cuanto aparecieron en la “lista sucia”, respetando los protocolos que se acordaron con los fiscales. “Tenemos cero tolerancia a la explotación laboral y exigimos que cualquier persona que sospeche o tenga evidencia de malas prácticas individuales o a nivel granja lo reporte”, dijo la compañía.

El reporte también mencionaba una granja en el estado de Tocantins que vendía a otras granjas en diciembre de 2018, dos meses después de haber sido incluida en la “lista sucia” porque tenían a un trabajador de 65 años en “condiciones deplorables”. La segunda granja era proveedora del rastro MInerva en el estado, indica el reporte.

Minerva, la segunda exportadora de carne de res de Brasil, indica que nunca tuvo relación con dicha granja y que el proveedor directo de la granja estaba “calificado” para suministrar ganado. La compañía está investigando el caso. “Si se descubren irregularidades”, dijo Minerva, “tomaremos las medidas adecuadas”. Minerva está probando una herramienta llamada Visipec para controlar a los proveedores indirectos.

The Guardian
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