Mónica Soto Icaza, la escritora de literatura erótica que busca que cada mujer ‘descubra su placer’
Mónica Soto habla del erotismo desde un punto de vista femenino. Foto: Mónica Soto Icaza.

Libre, sin miedos, ni culpas. Así es la literatura erótica que sale de la pluma de Mónica Soto Icaza, una escritora, editora y conferencista mexicana que ha utilizado sus textos para hablar del placer y el erotismo desde el punto de vista femenino, dejando en segundo plano lo estipulado por un sistema centralizado en el placer de los hombres, y defendiendo la libertad sexual de cada individuo.

A través de títulos como Tus mujeres de mis orgasmos, Diccionario erótico, Grab my pussy y su best seller Tacones en el armario, Soto Icaza ha publicado siete libros de poesía, dos de cuento, cuatro novelas y una crónica de viaje.

Es experta teórica y práctica en infidelidad, amor libre y erotismo. En 2004 recibió el Premio Municipal de la Juventud, Naucalpan, en el área cívica, por su labor cultural. También ha participado en Ferias de Libros como la de Guadalajara, el Zócalo, el Palacio de Minería, Estado de México, Los Ángeles, y Frankfurt, Alemania.

Además, fundó Amarillo Editores, sello con el que publicó a más de 300 autores en 200 libros y llevó a cabo presentaciones en foros como el Palacio de Bellas Artes, el Centro Cultural Bella Época y la Biblioteca de México.

La-Lista platicó con Mónica Soto para conocer qué hay detrás de la literatura erótica y lo que se vive al ser una mujer que escribe de sexo en un país en el que la violencia y sexualización de las mujeres es el lamentable discurso de todos los días.

La-Lista (L-L): ¿Por qué escribir sobre erotismo? 

Mónica Soto (MS): Para mí siempre el sexo ha sido muy importante y siempre he estado muy conectada con mi parte erótica en la vida personal, entonces cuando descubrí que escribir libros de sexo era lo que a mí como escritora me motivaba, decidí que me iba a quedar en eso, por lo menos por el momento, yo no sé qué va a pasar en algunos años, no sé si me va a seguir gustando el mismo tema, pero por lo pronto, me motiva muchísimo hablar de esto. 

Lo típico (en las novelas eróticas) es que era muy violento hacia las mujeres, que la mujer era herramienta del placer masculino siempre. Descubrí que las mías tienen una propuesta diferente, porque mis heroínas son mujeres seguras de sí mismas, que saben lo que quieren, que son decididas y fuertes. 

L-L: ¿A qué se enfrenta una mujer que escribe erotismo en la sociedad mexicana? 

MS: A que no me tomen en serio. La gente piensa que como escribes de literatura erótica no eres un escritor de verdad. A la gente le asusta mucho más la sangre menstrual que la sangre de un lastimado por violencia, le ofende mucho más un pezón de una mujer amamantando a su hijo que un pezón en un espectacular. Si partimos de ahí, es bastante complicado (porque) la gente se pone una barrera, piensa que no debes ser una persona muy lista porque nada más hablas de eso. 

Llevo editando libros 20 años, entonces he encontrado maneras alternas de poder publicar y hacer lo que yo quiero, al margen de editoriales y de los grupos culturales. Puedo decir lo que yo quiera porque no tengo que estar quedando bien con nadie para poder expresarme y tengo mucha libertad de no rendirle cuentas a nadie más que a mis lectores. 

L-L: ¿Te has encontrado con trabas en el mundo editorial que te lleven a la censura? 

MS: Lo que a la gente no le gusta es ver a una mujer independiente haciendo lo que se le da la gana, a la gente le gusta vernos a las mujeres ofreciendo disculpas, haciendo “lo que debemos hacer”, que es siempre quedar bien y asentir a lo que nos dicen. Las trabas han sido esas, de repente el título de un libro les asusta y no puedes presentar en “x” lugar. 

(Tengo uno) que se llama Grab my Pussy, que son cuentos eróticos, y no se pudo presentar en algunos lugares porque se llamaba así. A la gente le asustan todavía las palabras relacionadas con el sexo. 

L-L: ¿Cómo hacer literatura erótica libre de sexismo? 

MS: En las primeras novelas todavía era muy así, todavía era muy complaciente, el placer estaba muy cimentado en los deseos masculinos, y en las últimas eso ha cambiado. Es tomar el placer por lo que tú quieres, por lo que una mujer quiere y no por lo que se espera de ella, pero eso es un trabajo muy personal, cada quien tiene que darse cuenta en su propia vida qué está incorporando de la educación que tanto nos estorba, y cada quien tiene sus procesos y tiempos para generar esa consciencia, no es algo que uno pueda imponerle a alguien. 

Querer imponerle a una mujer que vea aspectos de su vida o de la colectividad que todavía no puede ver por la forma y el lugar en el que vive, es igual de violento que todo lo demás. Querer que todas las mujeres sean feministas, que todas actúen de la misma forma, para mí también es violento, hay que dar esta oportunidad de que cada quien tenga sus propios procesos y al final de cuentas, los libros son una propuesta para avanzar hacia esa dirección. 

L-L: El sexo suele ser romantizado y muchas veces la literatura, las películas y el porno aumentan los estereotipos y cargas a la práctica sexual…

MS: A la gente le cuesta trabajo diferenciar entre ficción y realidad. La fantasía siempre es mejor que la ejecución de la fantasía. Sí se romantiza el sexo y hay muchas ideas de que las mujeres se orgasmean a los cinco minutos y eso es irreal, pero eso sucede porque no hablamos de sexo de una manera abierta, porque nadie te dice que una mujer se tarda mucho más. Precisamente por eso hay que hablar de sexo, para que todos esos mitos se vayan cayendo y también estamos en una sociedad que está tan enfocada en el placer masculino, que se piensa que la relación sexual se termina cuando el hombre termina y no es así, pero si no lo hablamos, ¿cómo nos enteramos?

L-L: ¿Consideras que la literatura erótica puede estimular igual o mejor que el porno? 

MS: Es mucho más estimulante. Los seres humanos somos los únicos que podemos fantasear e imaginar. En el porno está siendo algo muy explícito, en cambio, en la literatura quien completa las imágenes y el suceso es el lector, no eres tú como escritor, y eso es lo bonito de hacer esto, dejar esos espacios en blanco para que los lectores completen con sus propias fantasías. 

L-L: ¿Con cuál de tus libros recomiendas empezar a leerte? 

MS: Con Tacones en el armario. En esa novela la protagonista empieza siendo accidentalmente erótica, casi, casi obligada por las circunstancias, y a lo largo de la historia descubre lo que ella realmente quiere. Cuando ella se da cuenta que no tiene que adaptarse a lo que le sucede, sino que ella puede provocar lo que le sucede, por lo menos en la parte de su propio erotismo, lo hace. Es la novela que a mí más me gusta, cuestiona muchas prácticas, como la pornografía, como los hombres que pagan por sexo y todos esos temas complicados. 

La-Lista de 5 factores a tomar en cuenta antes de empezar a leer literatura erótica, según Mónica Soto Icaza:

  • Que se tome en cuenta que lo que se está leyendo son historias de ficción, y que si bien está basada a veces en la realidad, no deja de ser la imaginación de alguien, con miedos, con perversiones, con problemas y un contexto. 
  • Que se lea por voluntad, porque la gente quiera leerla y no a la fuerza. 
  • Lo más rico no es leer algo explícito, sino leer algo sugerente. Hay que pensar que hay diferentes tipos, hay que explorar para saber qué es lo que a cada quien le gusta más y con qué se siente más identificado y cómodo. 
  • Leer sin prejuicios, sin sentirse culpable y sin miedo de lo que se está leyendo. La literatura erótica no siempre es políticamente correcta, (por lo que) es importante leerla con mucho criterio. 
  • Se puede utilizar para generar consciencia. A final de cuentas, hay que buscar una correcta socialización del texto, porque si lo socializamos bien hay mucha menos violencia sexual. A lo mejor alguien que tiene muchísimos fantasmas, puede llegar a sacarlos por ahí y no llegar en la vida real a hacer algo de lo que luego se puede arrepentir y dañar a alguien más.