La migración siempre es una consecuencia del hambre: Wole Soyinka
El premio Nobel de literatura Wole Soyinka fue uno de los invitados al reciente Hay Festival celebrado en Querétaro. Foto: Twitter / Hay Festival

Cuando Wole Soyinka, primer escritor africano galardonado con el premio Nobel de literatura, obtuvo la distinción, Nelson Mandela aún se encontraba preso debido a su oposición a la política del apartheid en Sudáfrica.

Aunque parece que el mundo ha cambiado mucho desde 1986, cuando obtuvo el máximo premio literario del planeta, las cosas que le han preocupado a Soyinka por décadas, como la migración, la corrupción y la desigualdad, siguen allí y se niegan a desaparecer.

“La migración es una de las mayores crisis que existen en el mundo; siempre es una consecuencia del hambre, lo que no debería sorprendernos. En la experiencia del continente africano en particular, es una herencia del imperialismo y el colonialismo.

“La población migrante es una consecuencia tanto de la esclavitud como del colonialismo, de la destrucción de los ritmos de producción orgánicos, lo que nos lleva a un desempleo masivo y a la devastación de los recursos naturales y, en los casos más radicales, a la hambruna”, argumenta Soyinka en entrevista exclusiva.

Para el premio Nobel, originario de Nigeria de donde se autoexilió en 1972 tras ser encarcelado por 22 meses debido a sus ideas políticas, los gobernantes no escapan a esta responsabilidad, aunque les haya sido heredada por sus antecesores.

“La culpa se ha expandido y debería incluir a los gobiernos de los países que fueron colonizados, porque si estos líderes trataran de buscar el bienestar para su gente, si no actuaran de la forma alienada en la que lo hacen, muchas de las guerras civiles que desangran actualmente África no habrían ocurrido. 

“Es cierto, algunas son producto de la intervención extranjera y la corrupción, sí, pero los liderazgos africanos son responsables ahora; han tenido por lo menos tres cuartas partes de un siglo para revertir las tendencias de alienación y explotación en las que la mayoría han caído”, aduce Soyinka.

Con una voz pausada y profunda, el autor de libros como Crónicas desde el país con la gente más feliz del mundo o El hombre ha muerto, destaca que el comportamiento de ciertos líderes de naciones en desarrollo no es muy diferente al del antiguo colonizador, lo que replica el estado de explotación sobre las personas que no tienen más remedio que buscar oportunidades lejos de su hogar.

“Ahora hablamos de colonialismo interno, en el que los líderes se comportan de la misma manera que los emperadores externos que antiguamente tenían el poder. 

“Me niego a aceptar que los líderes no pueden detener esta migración dolorosa y sin sentido. Si tuvieran la voluntad, podría resolverse en cuestión de años: ¡solo mira los recursos del continente africano, tanto naturales como humanos!”, exclama el ensayista, dramaturgo, novelista y poeta.

Para Soyinka, quien en su obra retoma casos reales para complementarlos con la forma narrativa tradicional de su pueblo, los yoruba, la tentación de la corrupción es una de las principales causas que llevan a los gobernantes a esta especie de ceguera con respecto a su pueblo.

“El problema con la corrupción es que cada vez jala a más gente dentro y, una vez que están allí, pierden el alma. Pueden manipular los recursos de una forma muy cínica para el estado, y el estado les otorga favores y recursos. 

“Personalmente, lamento la situación en la que nos encontramos actualmente, con este globo de corrupción de increíbles dimensiones con cada vez más gente dentro y que se llena una y otra vez; si hace que te preguntes ¿cómo es posible, qué le sucederá a la última persona que quede fuera, cómo puede seguir funcionando?”, concluye Soyinka.