Opinión

Miércoles 27 de mayo de 2026

La inseguridad en México está fuera de control y eso afecta directamente a quienes migran, pues se convierten en presas del crimen organizado y la trata de personas.
Es crucial reconocer la importancia de atender la salud emocional y mental de las mujeres cuidadoras, porque no hacerlo tiene consecuencias en el resto de la sociedad.

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Alguien debe pagar por el aumento en el precio del diésel: los consumidores, Pemex o el gobierno.
Él ya dejó claro que no le interesa nuestro bienestar, ni un poquito. Ya nos dijo de todas las maneras que pudo que, si no le echas porras, te puedes ir al carajo. La pregunta hoy es: ¿cuándo vamos a hacer lo mismo los ciudadanos?
Hace un año surgió un debate sobre si la pandemia, sumada a la ya mencionada falta de inversión, movería el tablero para provocar la entrada a un superciclo en materias primas o no. Ya hoy, con la guerra en Europa del Este, sabemos que entramos de lleno a uno.
Bienvenidos sean los líderes y otras grandes mentes con un enfoque positivo y propositivo para la humanidad, que ayuden de manera altruista a cerrar la enorme brecha digital.

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Como la Secretaría de Salud no piensa pagar 530 dólares por paciente, prefiere retrasar su registro sanitario.
La huelga UAW desafía la estrategia de autos eléctricos de Biden, mientras Tesla de Musk lidera el camino.
No minimicemos el episodio de Idrissa Gueye, su decisión llenó de odio una playera y la convirtió en un peligroso estandarte que aún muchas personas están dispuestas a portar.
¿Tú también te sientes mal cuando no estás haciendo algo?
Desde que llegó el cinematógrafo a México el 6 de agosto de 1896, la historia entre sus hacedores y público ha sido de subidas y bajadas.
Las jóvenes de la próxima generación podrán decir: “Yo vi a la primera árbitro mexicana que pitó en un Mundial”.

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El canciller le propuso al fiscal que resista en el cargo, que lo ayude proveyéndole información y preparando carpetas contra sus adversarios políticos.
A los que se debe de cuidar es a quienes respetan la ley, a quienes trabajan, a quienes luchan todos los días por sacar adelante a su familia, a quienes estudian. Se cuida a las mujeres, a los niños, a los adultos mayores, no a los delincuentes.
Al parecer aducir a la seguridad nacional para establecer límites –y acciones regresivas– para derechos como el de acceso a la información pública se ha convertido en un camino fiable para las autoridades.
Fuera máscaras, que los líderes acudan y asuman las consecuencias de sus actos bajo el reflector de la comunidad internacional.

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