Somas todxs, todes, tod@s
Futuros alternos

Es escritor, periodista, locutor y productor en Aire Libre 105.3 FM y gestor cultural. Ha escrito para medios como Vogue, RollingStone, Esquire, Código, El Universal, entre otros, y colaborado en Imagen Radio, Ibero 909, Reactor y Bullterrier FM.  Twitter: @mangelangeles

Somas todxs, todes, tod@s
ilustración de Miguel Ángel Ángeles

Cientos de miles de hombres han sido obligados a utilizar el lenguaje inclusivo a costa de sus derechos lingüisticos. Se reportan miles de muertos y heridos. La Alta Comandancia Feminista informa mientras tanto que las

acciones por convertir al lenguaje en lenguaja seguirán adelante

no importando cuántos vatos tengan qué morir.”

Crónica de algo que nunca pasó.

La lista de hombres que se han pronunciado ya de manera crítica hacia el llamado “lenguaje incluyente” sigue sumando nombres. Mario Vargas Llosa: ya. Javier Marías: ya. Nombres y hombres van y vienen y la queja contra la peligrosa -para ellos, aparentemente- idea de que se pueda pensar en el lenguaje con más posibilidades de inclusión es entre muchas otras “una aberración”, para el autor de la frase “hay formas del feminismo que son enemigos de la cultura en general” (sic) y de “La ciudad y los perros”.

Una realidad de las cosas es que la lengua se renueva todo el tiempo. Nos hemos acostumbrado a que, año con año, los medios nos recuerden qué palabras nuevas han sido aceptadas por su uso. Nos hemos acostumbrado, sí, a que ello venga de un jurado que hasta la fecha, sigue estando conformado por una mayoría de hombres. La Real Academia de la Lengua ha sido históricamente y sigue siendo, un lugar dirigido por hombres. De Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, su fundador, hasta ahora, ni una sola mujer ha estado al frente, hecho que sin duda, confirma que de manera oficial, los dueños de la palabra son y han sido eso: los dueños.

Pero a “las feministas™”, a decir de varios de estos señores, se les ocurrió en algún momento señalar que el uso del plural masculino podría no ser representativo de las mujeres. A ellas se han sumado minorías -esas, esas molestas minorías que también piden otras cosas- y en conjunto, han impulsado desde sus trincheras textuales y orales el uso de peligrosas bombas en forma de palabras como “todes” o minas disfrazadas de opción como “x” o “@”. Han impulsado, claro, pero no impuesto, valga la aclaración, que nos cuestionemos qué tanto de lo que decimos y escribimos podría estar excluyendo a la mayoría más minorizada del mundo: las mujeres y a sus amigas, las otras minorías. Uy: las malvadas feministas™ y sus amigas las minorías™.

Mientras ellos han ocupado espacios en medios tan importantes como El País para hablar de tan violenta afrenta de las “quisquillosas feministas” -como las llama el más reciente integrado al club, Enrique Serna en su columna para Emeequis-, en este país que habitamos siguen siendo asesinadas cada día más de diez mujeres, todo, mientras el presidente asegura que vamos bien porque la familia en México es “fraternal”.

Una cifra a recordar: 117 personas LGBTTTI+ fueron asesinadas en México por motivos relacionados a la orientación sexual, la identidad o expresión de género de las víctimas durante el primer años de su gobierno, 64 de ellas, mujeres trans. Mientras tanto en México: un presunto violador llamado Félix Salgado Macedonio podría ser gobernador.

En el mundo además: los países con peor manejo de la pandemia con hombres al frente. Los populistas. Los Bolsonaros y los Trump y los López Obrador junto a los Boris Johnson. Los violadores en la familia y los violadores violando hombres en las cárceles. Todos ellos en masculino y en plural y vaya paradoja: no incluyéndolos a todos. Vaya afrenta de esta propuesta de hacer desde el lenguaje una crítica a la sociedad. Vaya afrenta de esta idea colectiva de preguntarnos con nuestras propias palabras si podemos hacer del lenguaje un reflejo más nítido de lo que somos como sociedad. Vaya afrenta que cuestionando busca unirnos.

Dice Donna J Haraway en “Seguir con el problema” (Conssoni, 2019. Traducción de Helen Torres): “importa qué materias usamos para pensar otras materias; importa qué historias contamos para contar otras historias; importa qué nudos anudan nudos, qué pensamientos piensan pensamientos, qué descripciones describen descripciones, qué lazos enlazan lazos. Importa qué historias crean mundos, qué mundos crean historias”.

Materia: palabra. Lenguaje: pensamiento.

Desde las mujeres y las minorías, con la propuesta como diana y lo justo como blanco: estamos pensando, desde el todo, no imponiendo. Y con ello sin estarles esperando porque no son necesarios, sabiendo que hay un lugar siempre disponible para quien quiera sumarse a una pugna -acaso pulsión- por un mundo donde seamos y vivamos en igualdad.

Es una cuestión de entender que el mundo que queremos depende más de la acción que del pronombre. “Somos”.

PD 1: el título de esta columna es un chiste local entre Bárbara Anderson -directora de La-Lista- y MAA, el autor de esta columna. No se espanten, señores.

PD 2: Gracias Gabriela Jáuregui, Fernanda López Díaz, Alan Ulises NIniz e Ilana Sod por las risas sobre este artículo.

Miguel Ángel Ángeles es escritor, periodista, locutor y productor en Aire Libre 105.3 FM y gestor cultural. Ha escrito para medios como Vogue, RollingStone, Esquire, Código,  El Universal entre otros, y colaborado en Imagen Radio, Ibero 909, Reactor y Bullterrier FM. Cree que todas las personas merecemos el mismo espacio porque vivimos en el mismo tiempo. Y ya.

Mail: [email protected] / Twitter: @mangelangeles / IG: @miguelangelangeles