El T-MEC comienza a ser un escenario de demandas laborales e industriales
Ángel Guardián
El T-MEC comienza a ser un escenario de demandas laborales e industriales
Foto: Yassineexo/Pixabay.com

Además del tsunami de amparos que estamos viendo en contra de la Ley Combustóleo, al parecer ahora se viene un tifón de asuntos laborales e industriales que se van a dirimir bajo las nuevas reglas del T-MEC.

Una probadita de ellos la vimos la semana pasada y otra se estaría cocinando apenas. Y ninguna tiene que ver con el tema energético, el cual dará mucho en los siguientes días, no sólo por el asunto de la contrarreforma a la ley de la industria eléctrica o la llamada (por los críticos) pretensión de la 4T de una nueva expropiación de la industria de los hidrocarburos

Lo que se sabe es que la semana pasada, un grupo de mujeres migrantes mexicanas presentó la primera demanda laboral al amparo del T-MEC. Esto es por discriminación de género en los procesos de reclutamiento y contratación por parte de empresas estadounidenses, lo que les impide obtener visas de trabajo.

La queja se radicó en la Secretaría del Trabajo de México por parte del Centro de los Derechos del Migrante (CDM), una coalición binacional de organizaciones que defienden los derechos de los migrantes mexicanos en toda América del Norte.

El argumento principal de la demanda afirma que los permisos temporales de trabajo que EU otorga a ciudadanos mexicanos se dan de manera desproporcionada a hombres sobre mujeres. Y, cuando hay mujeres contratadas bajo una visa, a menudo son canalizadas a posiciones con bajo salario y, además, quedan expuestas a violencia laboral de género.

El CDM ilustra con datos su queja: en el caso de las visas H-2 (que EU otorga sobre todo a jornaleros y trabajadores del campo), sólo 3% se dan a mujeres, a pesar de que representan una cuarta parte de la mano de obra en la agricultura estadounidense.

Otro caso involucra a Ford. De acuerdo con algunos reportes, la armadora estadounidense decidió ensamblar dos nuevos modelos de vehículos eléctricos en México en lugar de plantas en Ohio, como había anunciado en 2019, cuando prometió 900 millones de dólares de inversión.

Si bien Ford no ha dicho “esta boca es mía”, el poderosísimo sindicato de trabajadores automotrices de EU (el UAW) denunció que hay una gran frustración por parte de los empleados de Ford por esta decisión.

El único detalle previo es el anuncio de Ford de que construirá un modelo eléctrico “adicional” en su planta de Cuautitlán, donde ya se preparan para el ensamble del Mustang Match-E.

El UAW ya prepara una serie de acciones en contra de la decisión de Ford. En una carta pública hace unos días, Gerald Kariem, presidente del UAW dijo que la organización rechaza totalmente la decisión de Ford “de poner el lucro corporativo y ganancias potenciales por encima de los empleos estadounidenses y el futuro de nuestros agremiados”.

El asunto ha tomado tintes inclusive chauvinistas. Un reporte en World Socialist Web Site denuncia al UAW por asumir posturas antimexicanas en sus demandas a Ford. Afirma que la dirigencia sindical manda mensajes de demagogia y que promueve la discordia entre trabajadores de EU y mexicanos, sobre todo a raíz de las muestras recientes de solidaridad por movimientos de huelga en ambos países por parte de los trabajadores y sus organizaciones.

Cabe mencionar que, en enero, Richard Trumka, el poderoso presidente de la AFL-CIO, que conjunta sindicatos en todo EU, dijo que presentaría una demanda laboral en contra de México luego de que Joe Biden tomase posesión como presidente de su país.

Si bien a la fecha Trumka no ha presentado dicha demanda, la AFL-CIO ha insistido en que exigirá mecanismos de vigilancia a los compromisos laborales establecidos en el T-MEC.

Vendrán días interesantes para ver qué tan duchos son los negociantes que se quedaron en el barco de la 4T para enfrentar las demandas y exigencias laborales al tenor del T-MEC.