El ajolote y las ranas en el sector energético mexicano
Corto circuito

Especialista y apasionada del sector energético. Es directora general de Energía a Debate, co-conductora del programa Corto Circuito, VP de Asuntos Públicos del Cluster Metropolitano de Energía. Es socia directora de Hidrógeno21 y P21 Energía.

Es periodista, politóloga, conferencista, emprendedora, yogui, melómana, amante de los animales y ratón de biblioteca.

Twitter: @Abril_More

El ajolote y las ranas en el sector energético mexicano
Foto: Angeles Balaguer/Pixabay

Macario Schettino en su columna del periódico El Financiero del 29 de marzo de este año hace alusión a Roger Barta, uno de los más importantes antropólogos y sociólogos de Mexico, quien en 1987 publicó su libro La Jaula de la Melancolía, donde ofrece una visión del nacionalismo mexicano, al proponer como metáfora la identidad del mexicano como un “ajolote, incapaz de evolucionar, de escapar de su estado larvario, pasmado y concentrado en la regeneración de sí mismo”; es decir, en una profunda melancolía hacia el nacionalismo.

En su artículo en este medio financiero, Macario recuerda los mitos de la Revolución Mexicana, según Bartra, sobre “la fusión entre la masa y el Estado, entre el pueblo mexicano y el gobierno revolucionario”, a diferencia de otros países en los que son vistos a través de “héroes y tiranos”; por lo que concluye con que “La cultura nacional se identifica con el poder político”.

Poder político que se ancla en el tan citado artículo 27 Constitucional, que dese Venustiano Carranza señala el restablecimiento del principio en el cual el subsuelo es propiedad de la nación y ha sido visto como uno de los componentes más importantes de la nombrada soberanía nacional y la herramienta discursiva más importante para la elaboración de las reformas del sector energético.

Una evidencia clara de esta insana simbiosis a fin de mantener el poder político sobre el pueblo mexicano por parte del gobierno federal ha sido tanto la nueva Ley de la Industria Eléctrica (LIE) como la reforma a la Industria de Hidrocarburos (LH) con las cuales buscan volver a las empresas monopólicas del Estado, violando el artículo 28 Constitucional que señala la garantía a la libre competencia y concurrencia y el combate a las prácticas monopólicas; así como contraviniendo al T-MEC.

Los artículos 27 y 29 Bis, de esta nueva reforma a la LH vislumbran la posibilidad de un acto expropiatorio y una alta discrecionalidad por parte de las autoridades de Energía hacia las empresas de transporte, almacenamiento, distribución o expendio, ya que por una parte el documento señala que se podrá llevar a cabo “una ocupación temporal” y por otra que se pueden suspender los permisos si se prevé un “peligro inminente para la seguridad nacional, la seguridad energética o la economía nacional” o lo que sea que quisieron decir o cómo quieran interpretarlo.

El resultado de estas reformas es, la falta de certidumbre jurídica y la pérdida de cientos de importantes inversiones que nos brindarían oportunidades de empleo y bienestar para nuestras familias, así como un retraso para el crecimiento y desarrollo del país. Porque como escribió Roger Barta en su artículo publicado en el periódico Reforma en mayo del 2018, “El regreso a la jaula”, “el retorno del axolote representa la terquedad por volver a un progreso castrado por el atraso, a un pasado donde supuestamente el pueblo vive feliz estancado en la metamorfosis frustrada”. Se trata de la restauración del nacionalismo revolucionario morenista, digo, priísta, que en su caso es lo mismo, ya que ambos partidos surgen de la misma raíz.

Otro anfibio que cohabita el sector energético es la rana, la cual aún tengo la esperanza de que se espabile, porque al parecer los mexicanos estamos viviendo el “síndrome de la rana hervida”, que implica que cuando una rana se mete repentinamente en agua hirviendo, saltará, como pasó durante el procesos de la aprobación de la reforma a la LIE, pero si ésta se mete al agua tibia y lentamente se le lleva a la ebullición, no percibirá el peligro y se cocerá hasta la muerte. Así que espero, que la industria reaccione a tiempo y se puedan revertir los daños a la industria por el intento de materializar a un mal concebido nacionalismo como extensión de control político de una administración.