Síguenos

 

Cynthia Zacks
Espacio mindfulness

Solo para valientes

Cynthia Zak

Mirarnos a nosotros mismos es un ejercicio de valentía que implica un gran camino por recorrer.

i
Foto: Pixabay

Recibe en tu correo el newsletter de La-Lista

Por hábitos culturales, educativos y ancestrales estamos siempre buscando a los responsables o culpables de las cosas que nos suceden. Pueden ser eventos cotidianos, desencuentros fortuitos, situaciones pasajeras o grandes historias de relaciones íntimas.

Lo cierto es que “siempre alguien, que no soy yo, tiene la culpa de lo que me pasa o deja de pasar”.

El Presidente o el jefe, el ministro de economía o la profesora, el médico o el chofer del autobús, la esposa, el marido, los hijos o las nueras, yernos, cualquier miembro de nuestro árbol genealógico, siempre estamos con el dedo índice señalando hacia afuera, mirando quién o quiénes nos han puesto en el lugar donde estamos o nos han hecho vivir ciertas cosas.

A esto le llamo la ‘ley del menor esfuerzo’ en donde rápidamente pongo la responsabilidad en algo exterior a mí, como si yo no tuviera nada que ver con el desarrollo de los acontecimientos de mi vida, obteniendo una falsa sensación de seguridad y distancia de lo que sucede.

El punto es que pasarle la mochila al otro, a la idiosincrasia, al gobierno de turno o a la mamá es un mecanismo adquirido, un hábito entramado profundamente en nuestro mundo occidental por eso esta columna quiere invitarte a cuestionar este sistema de creencias. Cuando lo hagas vas a pasar por un proceso importante de iluminación que al comienzo puede ser doloroso y que sin dudas a largo plazo te va a convertir en un ser libre y empoderado.

Nueva narrativa

“¿Qué he hecho yo para merecer esto?”

¿Te resuena la pregunta? ¿Te la has hecho alguna vez?

Victimizados nos vemos sometidos a lo que otros u otro “nos hace” sin tomar responsabilidad sobre lo que hemos invertido en el asunto. Nosotros no tenemos “nada que ver” con lo que sucede y así nos diversificamos, quitando el cuerpo de nuestra total y absoluta participación en todo.

Indudablemente cambiarle la narrativa a esto requiere un altísimo grado de valentía, el ‘otro’ o ‘los otros’ ya no tienen ‘la culpa’ de tu situación económica, amorosa, laboral o familiar sino que está en ti reconocer y resignificar todo lo que te sucede.

¿Eres valiente?

Saltar acantilados, hacer deportes extremos, mover tu adrenalina hacia afuera proyecta al mundo valentía y osadía, por lo tanto mi propuesta es hacer lo mismo pero hacia adentro. Activar otros niveles de conexión con tu ser interior que van a producir una verdadera revolución en ti y en tu entorno.

Así como hablo de mirar atentamente el autobullying que ejerces contigo o activar tu propia crianza respetuosa ahora te invito a despedirte de la víctima agazapada que late en ti para que pueda salir de una vez y para siempre.

Las cuatro Rs para soltar la victimización

Te invito a hacer este pequeño y poderoso ejercicio de conciencia con las cuatro Rs o pasos sencillos y definitivos para hacerte responsable de todo lo que piensas, haces, dices, miras, escuchas, comes y decides. Cada cosa que te rodea, todas las situaciones personales o familiares tienen que ver con tu mente y emociones. Tú eres parte integrante del tejido de la vida y es hora de asumir con presencia absoluta donde estás parado.

1-Reconoce: mira la situación en su totalidad re-conociendo (volviendo a conocer) sus matices y laberintos. Hazlo como role playing, poniéndote en el lugar del otro ya que tendrás un panorama completamente distinto al que te dicta tu mente.

2-Registra: enlista tu participación en la situación como si otra persona lo escribiera. De esta manera vas a tomar distancia del peso emocional que eso tiene para ti. Al ponerlo en papel verás que pierde potencia y poder dándote un alivio inmediato

3-Respira leyendo lo que escribiste: Sin juicio, con profundo amor hacia ti mismo y la convicción de que estás en el camino correcto y que asumir tu parte y responsabilidad en todo lo que te sucede te pone en el camino de la libertad absoluta.

4-Repite este mantra u oración: digo adiós a la víctima, doy la bienvenida a mi libertad. Repítelo tres veces al día durante un minuto para comenzar y luego puedes ir aumentando la práctica. Mira lo que te ocurre al incorporar esta afirmación en tu vida.

*Cynthia Zak es escritora, periodista, cantautora, maestra de yoga y meditación, conferencista internacional y directora de Mindfulness del Yomu Institute. Es la cofundadora del sistema de Mindfulness Yomu y emprendedora. Conoce más de ella en su canal de Youtube, así como en su podcastInstagram y Twitter.

También te puede interesar

Opinión

¿Y yo qué tengo que ver con el derrumbe del edificio en Miami? Aquí está la punta del ovillo, la gran pregunta: ¿Qué puedes...

Opinión

Cuando descubres el poder de tus manos, también descubres el poder de tu corazón

Opinión

Lo que te digo también me lo digo y, por ende, se esparce en el mundo y se hace comunitario.

Opinión

Este momento de la humanidad es un caldo de cultivo perfecto para que el reinado del distress esté más fuerte que nunca con altos...

Publicidad