El día del hombre más rico del mundo
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Es jefe de información en Imagen Noticias con Yuriria Sierra en Imagen Televisión. Ha colaborado en Nexos, Proyecto 40 y Dónde Ir.  IG y TW: @alanulisesniniz

El día del hombre más rico del mundo
Jeff Bezos forma parte de la primera misión tripulada de Blue Origin. Foto: AFP

Me tomó por sorpresa, del brazo: ayúdame, me dijo. Era un hombre de unos 70 años, traía un bastón, apenas podía caminar. Cargaba también una bolsa, era roja, de esas que dieron en los supermercados cuando entró la prohibición de las de plástico. Había dulces en su interior. Sucedió el martes por la tarde al salir de la oficina.

Siempre salgo junto a una amiga, a veces caminamos al Metro, otras, como ese día en que la lluvia era inminente y casi inmediata, abordaríamos un taxi que me llevaría a casa y a ella a la estación más cercana, destinos opuestos que hacen imposible un viaje compartido. Ayúdenme a llegar a la parada del camión, nos insistió. Voy aquí, a Miguel Ángel de Quevedo…”, agregó.

No se me ocurrió qué decirle más que ofrecerle que aguardara con nosotros y nos acompañara en el taxi, aceptó. Fueron unos tres minutos de viaje, nunca le preguntamos su nombre, pero nos contó que vivía en la Magdalena Contreras, muy cerca del camino a Los Dinamos; también nos precisó que había ido a las oficinas del canal de televisión en el que trabajo, porque quería hablar con la conductora del talk show que se transmite por la tarde.

Nos contó que, en la puerta, el personal de seguridad le dijo que era imposible que pudiera atenderlo, que mejor hablara insistentemente por teléfono, avisándole así que sería casi imposible su comunicación con aquel personaje. Nos quedamos con la duda sobre lo que quería contarle, no nos dijo y no nos atrevimos a preguntar, lo que sí compartió fue que aquellos dulces que traía en su bolsa roja eran lo que le ayudaba a subsistir, los vendía en la calle. Llegamos al Metro y se despidió. El taxi avanzó, al día siguiente mi amiga me contó que le ayudó a cruzar y a tomar su camión. Imaginamos que llegó con bien a casa. 

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Carmen es una pequeña de Veracruz, hace unos días vivió uno de sus sueños: tener una fiesta de cumpleaños. Pastel, regalos, globos y hasta un payaso. Sus padres trabajan limpiando parabrisas, el dinero que ganan no precisamente alcanza para un festejo. Gracias a la ayuda de alguien que conoció y a la solidaridad de su comunidad, Carmen pudo festejar sus ocho años. Pero tiene otro sueño pendiente: estudiar. No ha cursado ningún grado escolar, porque ni siquiera cuenta con acta de nacimiento. Sus papás buscan ayuda para completar el registro que permita a Carmen inscribirse a una escuela y al fin pueda tomar clases. 

A veces olvidamos que la realidad se alimenta de circunstancias que muchas veces nos son ajenas. También que al mirarlas y reconocerlas abrimos la posibilidad de cambiarlas. Ni aquel señor del que no supe su nombre, ni Carmen y sus padres, habrán podido parar en los últimos meses. Para todos ha sido difícil, pero algunos tuvimos la posibilidad de hacerlo, de encerrarnos, por lo menos. Este momento que vivimos tendría que obligarnos a ver lo que queda fuera del espejo, pero hemos corrido en las últimas semanas en el intento de recuperar lo que creímos perdido. Vimos las imágenes en Londres: bares y antros llenos de gente en el que llamaron “Freedom Day”. Aquí en México, vemos la preocupación de quienes aguardan por información de un paciente afuera de un hospital que, al pasar de los días, va ocupando sus camas o personas que ocupan su mañana en practicarse una prueba de Covid-19, pero también vemos a quienes disfrutan de la playa o de las mentadas fiestas en locaciones secretas que sin pudor se anuncian en redes sociales. 

¿En verdad nada cambió? ¿Solo aspiramos a retomar el ritmo que llevábamos hace más de un año? 

Camila tiene 12 años y fue incluida en la lista de las 100 mujeres más poderosas de México que cada año publica la revista Forbes. ¿Qué hizo? Cuando registraba a sus abuelos para recibir su vacuna, pensó en todos los adultos mayores que necesitarían ayuda para completar su registro, así que llamó por redes sociales y en la calle. En total, ayudó a más de 500 personas a darse de alta en el portal de la Secretaría de Salud. En un reporte de Sandra Gómez, corresponsal de Imagen Noticias en Coahuila, al menos dos de ellos lloraron ante las cámaras, así le mostraron su agradecimiento por acercarlos a lo que les parecía tan ajeno.

La pandemia ya va está en su tercera ola, aún no hay condiciones para salir a la calle sin riesgo alguno. No existe el paso en falso cuando éste brinda ayuda. No todo se trata de lo individual, es momento de pensar en lo colectivo. Aunque el día de aquel encuentro a la espera de un taxi, fue el mismo de cuando los ojos del mundo estuvieron expectantes a la hazaña en el espacio del hombre más rico del mundo.