La quimera de México
Energía sin política

Es ingeniero químico con 28 años de experiencia en la elaboración, evaluación y asesoría de proyectos en la industria de hidrocarburos, geotermia, electricidad, energía y economía. Twitter: @economiaoil

La quimera de México
Repartidor de tanque de gas LP en la Ciudad de México. Foto: La-Lista

En Mexico continuamos en el autoflagelo de la cubeta de los cangrejos, llamadas ideologías quimeras. La pregunta es: ¿cuánto tiempo podemos durar así?

Nuestro engaño es pensar que cada administración traerá consigo cambios a la sociedad, sustituimos en la mente aspectos de la realidad por otros imaginarios que no tienen un porqué en el futuro. 

Tenemos una empresa productiva del Estado que ha sido y seguirá siendo usada como una quimera, al ser parte garante del ingreso de este país, cuya deuda consolidada es de 115 mil millones de dólares y no hay forma de que disminuya. El problema de Petróleos Mexicanos (Pemex) no radica en la operación del negocio, sino en la parte financiera de la empresa. Operativamente funciona en la parte de extracción de hidrocarburos para su comercialización, donde no se ven resultados positivos es en la refinación.

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La otra quimera es apostar por ideas virtuales a corto plazo y no planear las realidades al largo. Hoy hemos regresado al control de precios máximos en un mercado que depende de más del 80% de la logística: el gas licuado del petróleo (GLP). Pretendemos crear un mercado imaginario al pretender subsidiarlo (podría costar entre 150 a 200 mil millones de pesos por año) y determinar que alguien está aprovechando, sin tener la información real de ello. Gran parte de los valores a obtener en los próximos seis meses bajo esta realidad virtual dependerá de la información que den los permisionarios, cuyas únicas variables no controladas son la inflación y el precio de la molécula del combustible.

La última quimera está ligada a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). En últimas declaraciones, sus funcionarios han manifestado que tiene un gasto no contemplado de 65 mil millones de pesos que está afectando el balance financiero al tener que pagar este adeudo y que, a la fecha, no se sabe si será reconocido en el gasto corriente del país.

Una de las grandes trampas en la mente es pensar que la realidad es virtual y un paralelismo disfuncional, proveniente de una persuasión de autoplacer al tener placebos de felicidad de que lo que hace uno es lo correcto, para mi entorno y no para el entorno general.

Un estudio reciente llamado The mortality cost of carbon indica que el cambio de temperatura es una de las variantes que será parte de los índices de mortalidad de las personas. Recordando que la evolución y adaptación de los seres vivos no es en segundos o años, tiene que llevarse un proceso natural biológico, porque acelerarlo ocasionará trastornos en cada uno de ellos.

La temperatura del planeta podría incrementar 4.1C para el año 2100, de acuerdo con los datos obtenidos en el estudio. Esto podría generar la muerte de 604 millones de personas. Si podemos controlar la temperatura no más de 2.4 C, serían 308 millones. Con base en el crecimiento poblacional esperado de acuerdo con las tendencias del Inegi y los datos del reporte para México, tan solo en el país podrían morir entre 4 y 8 millones de personas por este cambio de la temperatura del planeta, lo que representaría entre el 5 y 7% en forma anual con respecto al número de personas que fallecieron en 2020. Sumemos a esta cifra el Covid-19, la mala calidad del aire y el sobrepeso, el costo social para México por el incremento de la temperatura será de 93 billones de pesos, 15 veces el presupuesto del 2021.

El cambio climático y la contaminación del aire serán los principales factores de riesgo en el futuro que más afectarán al ser humano, considerando que el cambio generacional de automóviles de combustión a eléctricos sería entre los años 2080 a 2100 con base en las políticas actuales, las inversiones y el cambio de paradigma de los consumidores.

Es aquí donde empieza nuestra realidad quimera, al dejar lo evidente del presente para el futuro, cuando este último indica que no existe. 

En diferentes países que tienen una ventaja en capacidades de la percepción de la realidad, herramienta principal de raciocinio, prevalece el sentido común de supervivencia de largo plazo. Debido a que están determinando qué tipo de energía primaria tomar y el tipo de secundaria a obtener para su utilización, mejorando o capturando con tecnología propia el calor, los gases de efecto invernadero y el no incremento de la temperatura. Todo esto requiere inversiones, y algunos gobiernos no tendrán cómo hacer frente.